La Doctrina Bíblica del Pecado

Publicado: 5 febrero, 2012 en Pecado

«Con misericordia y verdad se corrige el pecado,
    Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal».

(Proverbios 16:6)

El problema del pecado es uno de los temas más importantes de la Escritura. Sin embargo, es uno de los menos predicados tanto en las congregaciones como en la actividad evangelística. Esto se debe a la entrada de ideas humanistas que provienen de la filosofía, la psicología y las religiones orientales, provocando el rechazo a la revelación bíblica sobre este tema. Los distintos enfoques humanos sobre el pecado se basan en planteamientos éticos que tratan de minimizar o negar de manera tajante la realidad de la naturaleza pecaminosa del ser humano. Dentro de las iglesias de corriente neo-evangélica, por ejemplo, se ha popularizado la sanidad interior, que niega la responsabilidad personal al pecar, atribuyendo el origen del pecado a traumas y conflictos del pasado no resueltos. En muchas de las denominaciones históricas, el tema es abordado de manera superficial, afectando la predicación del Evangelio, donde el pecado sólo es un paso más, sin explicar su gravedad y consecuencias. Entre los no creyentes, las interpretaciones sobre la naturaleza del pecado van desde el ateísmo hasta el esoterismo. Los ateos señalan que la idea del pecado tal como es enseñada en la Escritura es sólo un invento de los cristianos para mantener a los creyentes bajo el temor al infierno. Los naturalistas rechazan el pecado, señalando que la naturaleza humana es buena y que se va corrompiendo debido a su interacción social.  En la psicología, el pecado es asociado al sentimiento de culpa del cual las personas deben ser liberadas para alcanzar el equilibrio psíquico.  Entre los neo gnósticos y orientalistas esotéricos, el pecado es una manifestación de la degradación del mundo físico, contrapuesto a lo etéreo, más puro y estimable a alcanzar. Pero la historia, con las atrocidades que los seres humanos han perpetrado y aún perpetran, confirma la revelación bíblica sobre la universalidad del pecado. El apóstol Pablo sentencia en Romanos que todo el mundo está bajo pecado (Romanos 3:8).  Pero, lo más importante es destacar que la enseñanza bíblica sobre el pecado implica conceptos desagradables para el ser humano, que van contra toda idea de considerar la naturaleza humana como víctima del mal, mostrando, en cambio, que todo pecador es un aborrecedor de Dios (Romanos 1:30).

EL CARÁCTER DE DIOS Y EL PECADO

No se puede definir ni entender el pecado sin antes conocer a Dios. El rechazo a la doctrina escritural sobre el pecado está relacionado con el desconocimiento del carácter de Dios. Si la gente no teme al pecado y sus consecuencias, es porque no conoce al Dios bíblico. Los pecadores sólo conocen un atributo divino: el amor. Por eso,  rechazan cuando se les predica sobre otros atributos que tiene relación con la actitud de Dios hacia el pecado: la santidad, la ira y la justicia. A esto ha contribuido el evangelismo actual, que presenta una imagen distorsionada de Dios, lo cual lleva a que los oyentes no entiendan bíblicamente lo que significa ser pecador. Si no se conoce a Dios, el pecador no sabrá a quién debe pedirle perdón, ni mucho menos  quién puede salvarle o condenarle. Para definir lo que es el pecado, veremos los tres atributos morales que mencionamo anteriormente

  1. La Santidad de Dios: La Biblia muestra que Dios es santo, siendo el centro de su carácter moral. Varios pasajes ensalzan el carácter santo de Dios en contraposición a la naturaleza pecadora del ser humano: «¡Ay de mí! que soy muerto» exclama el profeta Isaías, quien continua diciendo que él, siendo hombre inmundo, ha visto a Dios (Isaías 6:5). ¿Cómo se relaciona la santidad de Dios con el pecado? Dios, al ser santo, está separado de todo mal, como nos dice el profeta Habacuc: Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver agravio (Habacuc 1:13). Esto nos muestra que Dios es moralmente perfecto.  Dios, al ser infinito, es infinitamente santo, por tanto, todo pecado por muy pequeño que sea es infinitamente ofensivo a Él. Dios ha dado su Ley perfecta, prohibiendo el pecado y que es la expresión de Su carácter santo, lo cual reconoce el apóstol Pablo cuando escribe que la ley es santa y el mandamiento santo, justo y bueno (Romanos 7:12).
  2. La Ira de Dios: La ira de Dios puede ser comprendida como Su eterno odio hacia el pecado y los pecadores. Es la manifestación de Su santidad en contra del mal. Como hemos señalado, esta ira santa hace que Él aborrezca al malo, como lo evidencia el Salmo 11:6 : Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Pero para aquellos que creen que la ira de Dios sólo se manifestaba en tiempos veterotestamentarios, en el Nuevo Testamento se nos dice que la ira de Dios se revela contra toda maldad de los seres humanos (Romanos 1:18), que la ira de Dios viene sobre los pecadores (Colosenses 3:6) y el mismo Señor Jesucristo señala que aquel que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él (Juan 3:36).
  3. La Justicia de Dios: La ira de Dios hace que él deba ser justo en castigar el pecado, siendo la manera en la cual vindica su carácter santo.  «Dios es juez justo» dice el Salmo 7:11, que no tendrá por inocente al malvado (Nahum 1:3), siendo su destino final la separación eterna de Dios. En el gobierno moral del universo, Dios aplica su justicia para mantener su creación santa. El castigo debe ser infinito, porque Él es infinito.

En base a esto, definamos el pecado como todo aquello en el ser humano que no exprese o sea contrario al carácter santo de Dios, quién manifiesta su ira hacia los pecadores y aplica su justicia en castigarlos.

TÉRMINOS BÍBLICOS PARA DESCRIBIR EL PECADO

Para comprender lo que dice la Escritura sobre el pecado, veremos  que la terminología utilizada por los escritories bíblicos tanto en hebreo como en griego, apuntan a explicar la gravedad del pecado y sus consecuencias. Pero también nos muestra cómo se relaciona el pecado con el carácter de Dios y cómo trata con el ser humano. Veamos algunas palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento que nos ayudarán a entender cómo expresa la Escritura la idea de pecado:

a) En hebreo (Antiguo Testamnento):

  • Jattat: Esta palabra alude a la idea de «errar al blanco». Aparece 522 veces , por ejemplo, en Jueces 20:16. Esta palabra se relaciona con la idea de mal moral contra Dios. Otros textos: Proverbios 8:36 y Lamentaciones 5.7.
  • Ra: Tiene la connotación de malo. La idea de esta palabra alude a algo que se rompe o arruina, aunque también puede significar calamidad. Indica también algo injurioso y moralemnte incorrecto (Génesis 3:5).
  • Pasha: Este término inidca la idea de rebelión o transgresión. Podemos encotrarlo en 1 Reyes 8:50, 2 Reyes 3:5 e Isaías 1:2.
  • Taá: Esta palabra expresa la idea de extravío o descarrío premeditado. Aparece en el Salmo 58:3, Isaías 53:6 y Ezequiel 44:10 y 15.

b) En griego (Nuevo Testamento)

  • Kakós: Este término se usa como alusión al mal físico y al mal moral. Veamos en  Mateo 21:41: Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo». También aparece en  Hechos 9:13 y Romanos 17:5.
  • Poneros: Este término implica mal moral. Aparece en Mateo 12:39: «El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás». Veamos Hechos 17:5: «Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo». Otros pasajes son 1 Tesalonicenses  5:22 y Hebreos 3.12.
  • Asebes: Este término significa impío, que no tiene reverencia a Dios. En Romanos 4.5, Pablo utiliza esta palabra para señalar que el que cree a quién justifica al impío, le es contado por justicia.
  • Hamartia: Esta palabra se relaciona con la hebrea ‘jattat’, de «errar en el blanco». El contexto en que se ocupa esta palabra en los Evangelios se relaciona con el perdón y la salvación, por ejemplo, en Juan 1:29. De esta palabra viene el término Hamartiología, que estudia el origen y naturaleza del pecado.
  • Anomos: Literalmente, esta palabra quiere decir sin ley. Indica el rechazo a la ley de Dios, como muestra 1 Timoteo 1:9: «..conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas..».

Entonces,  estos términos nos muestran que la desobediencia y rebelión contra Dios, el mal moral cometido por los seres humanos y la variedad de formas que el mal toma, son parte de la enseñanza bíblica sobre el pecado.

FORMAS EN QUE SE MANIFIESTA EL PECADO

Ya hemos estudiado cómo se relaciona el pecado con el carácter de Dios y cuál es la terminología que la Biblia utiliza para expresar su enseñanza sobre él. Nos corresponde ahora ver cómo el pecado se manifiesta en los seres humanos en cada aspecto de su vida.

  1. Pecado Imputado: Según la Escritura, por un hombre entró el pecado al mundo, y por consiguiente la muerte, que es la paga del pecado, pasó a todos los seres humanos, por cuanto todos pecaron (Romanos 5.12). Según esto, el pecado cometido por Adán también fue hecho indirectamente por todos, debido a que Adán representó a toda la raza humana en el huerto del Edén.  En otro aspecto, se considera que el pecado imputado también se relaciona con la ley entregada a Moisés, donde cada pecado cometido fue considerado como violación a los mandamientos divinos y que merecía la muerte. Por eso, la ley exige la muerte del pecador (Romanos 6:23).
  2. Pecado de Naturaleza: Debido al pecado de Adán, todo ser humano nace con una naturaleza pecaminosa, a excepción de Jesucristo, el único nacido sin pecado.  Aunque trataremos más en detalle este tema en un estudio posterior, debemos decir que somos pecadores desde que nacemos, como lo muestra el Salmo 51:5:  He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.  Esto nos enseña que todos estamos dispuestos a pecar, porque la depravación del ser humano es total.
  3. Pecado Personal: Como somos pecadores, cada día pecamos en contra del Dios tres veces santo. Todo ser humano sabe que peca, pero prefiere negar esta realidad al considerarlo sólo como un error. Por eso Pablo señala enfáticamente que no hay bueno, no hay quién busque a Dios (Romanos 3: 10 al 20).

La manera en que el pecado se manifiesta en los seres humanos es mostrada en la Biblia con mucho realismo. El ser humano no comprende la gravedad del pecado, porque rechaza a Dios y su revelación, lo que evidencia que no podemos darle solución a un problema que es parte de nuestra propia naturaleza.  Por eso, en nuestro siguiente estudio, veremos qué significa ser pecador y cómo el pecado ha roto la relación entre Dios y el ser humano.

La Reprobación Soberana

Publicado: 14 noviembre, 2011 en Predestinación

«Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí«

(Romanos 9:13)

Entre las doctrinas que más rechazo generan en quienes no comprenden la soberanía de Dios, está la reprobación de los incrédulos, catalogada como cruel e injusta. Si bien es una doctrina que choca con la imagen de Dios que tienen muchos , la Biblia enseña de forma clara que la reprobación sí está presente y es parte de los decretos de Dios referente al destino eterno de sus creaturas racionales. Este aspecto de la predestinación causa la ira de aquellos que buscan interpretar la Biblia a su modo. Algunos arguyen que la causa de la reprobación es la falta de fe que les hace automáticamente condenados, basados en una visión totalmente humanista de la Escritura. Otros, que Dios pasa por alto a quienes no escoge para vida eterna. Lo cierto es que la Biblia señala que Dios es la causa de la reprobación, lo que tendermos ocasión de analizar en este estudio.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR REPROBACIÓN?

Para entender lo que es la reprobación, diremos que es  el acto de la soberana voluntad de Dios, manifestada en su justicia, por la cual Él rechaza a los pecadores que no ha elegido para vida eterna. Esta definición, por muy dura que nos parezca, se ajusta a la verdad bíblica. El rechazo no es pasivo, pues Dios ha determinado de manera activa y soberana no dar su gracia a los réprobos, lo que en lenguaje bíblico se expresa en la palabra aborrecer, como por ejemplo, lo muestra la Biblia en Romanos 9:13: Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí .  Esta definición nos enseña lo siguiente:

  1. La base de la reprobación: Esta no es otra que la soberanía de Dios. Así como vimos en la elección, la decisión eterna de Dios es activa y no simplemente un pasar por alto. Más adelante veremos cómo Dios actúa en los reprobados.
  2. La Ira y la Justicia de Dios: Dios revela su odio eterno hacia el pecado y aplica su justicia en el castigo de los reprobados. Como señala Pablo,  la ira de Dios se revela sobre quienes detienen con injusticia la verdad y viene sobre ellos (Romanos 1:18 y Colosenses 3:6).
  3. No son regenerados: Dios no otorga su gracia a los réprobos, por lo tanto ellos no son regenerados. No pueden nacer de nuevo, porque ya han sido destinados al castigo eterno.
  4. La reprobación se hizo en la eternidad: Como la elección, la reprobación de los malvados se hizo antes de la Creación. Por ejemplo, Judas señala que aquellos falsos maestros que entraron a las iglesias ya habían sido destinados de antemano para esa condenación (Judas 4).

DIOS ACTÚA EN LOS RÉPROBOS

Como señalamos anteriormente, Dios actúa de manera soberana y activa en la perdición de los reprobados. Muchos teólogos y creyentes sostienen que los réprobos pecan voluntariamente,  siendo la prueba más evidente de su condición eterna. Pero la Biblia enseña que Dios, al decidir en la eternidad, ha determinado las acciones de estos reprobados, desarrollando en ellos su consejo inmutable y eterno de manera activa. Como dice el Señor en Isaías: Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero (Isaías 46: 10), y también Daniel nos dice que nadie puede detener Su mano y preguntarle por qué hace ésto o aquello (Daniel 4:35). Veamos entonces, cómo actúa Dios:

  • El crea a los reprobados: La Biblia muestra que Dios es el creador  tanto de elegidos como réprobos. Como cita el autor de Proverbios: Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aún al impío para el día malo (Proverbios 16:4).  Pablo señala que Él, de un mismo barro crea vasos para honra (elegidos) y vasos para deshonra (reprobados) (Romanos 9:22-24). La Biblia también enseña que Dios aparta a los impíos antes de nacer:  Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentrias desde que nacieron (Salmo 58:3). En otras palabras, se reafirma la reprobación.
  • Les oculta el Evangelio: En la segunda carta a los Corintios, Pablo dice que el Evangelio está cubierto entre los reprobados (2ª Corintios 4:3), lo cual también vemos en el evangelio de Marcos, donde Jesús dice a sus discípulos que a los que están fuera del reino de Dios les habla en parábolas para que viendo,  vean y no perciban ;y oyendo no oigan y no entiendan, para que no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados (Marcos 4:11-12).
  • Están destinados a desobedecer: Consecuencia de lo anterior es que los reprobados no pueden obedecer al Evangelio, siendo el mismo Jesucristo para ellos piedra de tropiezo, como señala el apóstol Pedro en su primera epístola (1ª Pedro 2:8).
  • Su corazón es endurecido: El endurecimiento es el rechazo constante y vehemente a Dios. Pero este endurecimiento no es propio del reprobado: Dios endurece su corazón, como menciona Pablo, que Dios de quien quiere tiene misericordia y a quien quiere endurecer, endurece (Romanos 9:18).
  • Los entrega al pecado: Como Dios no les otorga su gracia, los entrega al pecado del cual no se arrepienten (Romanos 1:26).
  • Los humilla: Dios, que aborrece al que hace maldad (Salmo 5.5), lo humilla (Salmo 147:6), destruyendo su sabiduría y desechando su entendimiento (1ª Corintios 1:19 y 20).

Dios también utilizó a los reprobados para propósitos específicos. Por ejemplo, a Ciro, rey de los persas, a quien llama mi pastor, para que los judíos retornaran a Jerusalén y fuera reconstruido el templo (Isaías 44:28); y Asiria, llamada por Dios vara y báculo de mi furor para castigar a la idolatría en Jerusalén (Isaías 10:5 y 11).

LOS REPROBADOS:

Veremos ahora algunas características de los réprobos:

  • No creen: La incredulidad es lo más evidente en los reprobados. Ellos no creen en el Evangelio, como los judíos que rechazaron a Jesús, quien les dice que no creen porque no son de sus ovejas (Juan 10:26).
  • Son incapaces de hacer bien: Al ser entregados al pecado, los reprobados no hacen bien, pues su corazón de continuo piensa el mal (Génesis 6:3) y dicen en él: No hay Dios, corrompiéndose y haciendo lo malo (Salmo 14:1).
  • Su mente es enemiga de Dios: Al no ser regenerados, su mente es reprobada por Dios (Romanos 1:28), siendo Sus enemigos (Santiago 4:4). Por tal motivo, no entienden las cosas espirituales, porque para ellos son locura (1ª Corintios 1:18 y 2:14).
  • No hay paz para ellos: No hay paz para los reprobados (impíos) dice la Biblia (Isaías 48:22 y 57:21). Son como las olas del mar, que van de un lado a otro, porque siempre piensan en hacer maldad (Proverbios 6:18).

La Biblia llama a los reprobados necios (Salmo 14:1), malos (Isaías 44:22), hijos de desobediencia (Colosenses 3:6) y animales irracionales (Judas 10). También muestra que los réprobos son: desleales, sin afecto natural, soberbios, injuriosos, llenos de envidia, inmisericordes, inventores de males (Romanos 1:29 a 31), apóstatas que escucharán falsas doctrinas (1ª Timoteo 4:1), falsos profetas y maestros (2ª Pedro 2 y Judas v. 3-13), amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, aborrecedores de lo bueno y amadores más de los deleites que de Dios (2ª Timoteo 3:1 a 5).  Ahora bien, ¿cuál es el fin de la reprobación?

FIN Y PROPÓSITO DE LA REPROBACIÓN

El propósito más importante de la reprobación es manifestar LA GLORIA DE DIOS y su JUSTICIA en el castigo de los pecadores.  Salmos 92:7 dice que los impíos serán destruidos eternamente;  su camino perecerá (Salmo 1:6),  su destrucción será la muestra del poder y la ira de Dios (Romanos 9:22) y que serán echados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15). ¿En qué consiste este castigo? En la separación eterna de los pecadores y Dios, lo que la Biblia llama la muerte segunda, para ser atormentados sin fin, por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10).

El Evangelio (Última Parte)

Publicado: 5 noviembre, 2011 en Evangelio

EL LLAMADO DEL EVANGELIO

Después de leer toda esta explicación sobre de qué trata el Evangelio, te preguntarás: ¿POR QUÉ DEBO SABER ESTO? Hay una sola respuesta para tu pregunta: PORQUE DEBES SABER CUÁL ES TU SITUACIÓN ANTE DIOS:

 Tú, delante de Dios eres pecador. ESTAS MUERTO ESPIRITUALMENTE. Has ofendido al Dios santo y justo que aborrece el pecado y al pecador, no haciéndolo pasar por inocente. Por eso, estás bajo CONDENACIÓN ETERNA. NO puedes cumplir la Ley de Dios porque estás MUERTO.  La ley te hace culpable ante Dios. Ninguna cosas que hagas por tu propio esfuerzo te podrá salvar. No te servirán los rezos repetitivos, tener páginas abiertas de la Biblia, un comportamiento respetable o las obras de caridad. Todo lo que hagas para GANARTE a Dios será inútil, porque en este momento estás bajo su IRA.

Pero el mensaje del Evangelio es que Dios tiene salvación en JESUCRISTO y quién cree en Él tiene vida eterna. Tú no mereces la salvación, pero Dios, en su misericordia la ofrece de gracia, como un favor que no merecemos. Amigo o amiga que has leído este folleto, DEBES ARREPENTIRTE DE TUS PECADOS y TENER FE EN LA OBRA DE CRISTO, SU MUERTE EN LA CRUZ y su RESURRECCIÓN. Pasarás de MUERTE a VIDA. Cuando le recibas como SALVADOR, Él te RECONCILIARÁ con Dios y te LIBERARÁ DEL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS. Cuando le recibas como SEÑOR, Él tomara CONTROL de tu vida, transformándola.

Cuando hayas hecho esto, verás que el amor de Dios está únicamente en CRISTO. Fuera de Él, no hay amor, sólo condenación eterna. Por eso, recuerda siempre lo que dicela Biblia:

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»
(HECHOS 4:12)

DIOS TE BENDIGA

El Evangelio (Quinta Parte)

Publicado: 5 noviembre, 2011 en Evangelio

LOS RESULTADOS DE LA OBRA DE CRISTO

Para quien recibe a Cristo con genuino arrepentimiento y fe, la obra que Él realizó en la cruz no trae sólo la salvación del pecado, sino también:

  • Reconcilia al pecador con Dios: A través de la sangre de Cristo en la cruz, el pecador es reconciliado con Dios (Colosenses 1:21).
  • Justifica al pecador arrepentido:  La justificación es el veredicto divino que declara al pecador libre de toda culpa. La base de la justificación es la obra de Cristo y por medio de la fe, Dios justifica al nuevo convertido, dándole vida eterna (Romanos 1:17).
  • El pecador es regenerado: El Espíritu Santo le da un nuevo corazón al creyente, para responder al llamado del Evangelio. Esto es la regeneración, a la cuál también se le llama nacer de nuevo (Juan 3:6).
  • Paz con Dios: Al ser reconciliado y justificado, el pecador convertido tiene paz con Dios. Esta paz consiste en que ya no somos sus enemigos, pues por medio de la fe en Cristo el converso puede llegar al Padre (Romanos 5:1).
  • La seguridad de la salvación: Jesucristo dijo que el que oye su palabra y cree, tiene vida eterna, pasando de muerte a vida (Juan 5:24). Esta salvación, entonces, NO SE PIERDE.
  • La salvación es completa: Cuando el convertido recibe a Cristo, tiene la salvación completa, pero ésta es un proceso que terminará cuando Cristo vuelva (Filipenses 1:6).

LA VIDA CRISTIANA

La vida cristiana comienza cuando el pecador recibe a Cristo. Desde ese momento, va creciendo espiritualmente. Este crecimiento es llamado SANTIFICACIÓN, donde Dios va obrando en la vida del creyente. Sin embargo, debemos ocuparnos de nuestra salvación, sin descuidarla (Filipenses 2:12-13 y 2ª Pedro 1:10). Esta nueva vida incluye:

  • Una relación personal con Cristo: El creyente, al confiar en Jesús como su Salvador y Señor, va estableciendo una relación personal con Él.
  • Ser discípulo de Jesús: Al seguir a Jesús, el nuevo creyente también es un discípulo. Es necesario entender que ser discípulo esnegarse a sí mismo, siendo Cristo el centro de su vida, quedando todo bajo su señorío, siendo testimonio para otros.
  • Los frutos del Espíritu: El creyente va creciendo con los frutos que da el Espíritu Santo. Estos son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23). Mientras el espíritu actúa en la vida del creyente, estos frutos se irán manifestando.
  • La oración: La oración es la manera en que podemos hablar con Dios. En la oración reconocemos la gloria de Dios, confesamos nuestros pecados, le agradecemos por sus bendiciones, pedimos por nuestras necesidades y dejamos que todo se haga en Su Voluntad. Todo, en nombe de Jesús, el único intermediario entre Dios y el creyente.
  • Arrepentirse de los pecados diarios: Este arrepentimiento, distinto al arrepentimiento salvador, es importante para no perder la comunión con Dios. Los cristianos aún pecan, por eso es importante confesar diariamente nuestros pecados.
  • La lectura de la Biblia: Leer la Palabra de Dios es muy importante. En ella encontramos cómo podemos hacer la voluntad de Dios y como vivir  la vida cristiana. También, la lectura de la Biblia nos ayudará a compartir el Evangelio con otros y nos fortalecerá en la fe.
  • Reunirse con otros cristianos: La vida cristiana no es sólo individual, sino también comunitaria. Congregarse (reunirse) con otros creyentes es importante porque encontramos consuelo, estudiamos la Palabra de Dios, nos perfeccionamos en los frutos del Espíritu, adoramos a Dios y le glorificamos con acción de gracias. Aunque también hay problemas dentro de las congregaciones, el creyente debe tener puesta la mirada en Jesús. El creyente, así, pasa a ser parte de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, donde Él es la Cabeza (Efesios 1:22-23) y que está formada por todos los creyentes de todo lugar y época.

Mucha gente piensa que recibir a Cristo es una forma de solucionar sus problemas, recibir beneficios materiales o ser espiritualmente superiores. Pero no es así: Los problemas pueden aumentar, podemos perder todo lo que tenemos y el orgullo de sentirse «espirituales» es derribado. La vida cristiana no es fácil: Habrá que renunciar a muchas cosas, el creyente tendrá la oposición de familiares, amigos y cercanos que le mirarán con simpatía, pero que esperarán un error para acusarle. Pero también el creyente debe saber que nmada nos alejará del amor de Dios: ni lo alto, ni lo profundo, ni las angustias, nada. Porque a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, siendo en Cristo más que vencedores (Romanos 8:28 y 38-39).

El Evangelio (Cuarta Parte)

Publicado: 4 noviembre, 2011 en Evangelio

LA SALVACIÓN ES POR GRACIA

Hemos señalado anteriormente que la obra de Cristo trae salvación para todos aquellos que creen en Él. Todos, al preguntar a qué vino el Hijo de Dios, correctamente responden que lo hizo para salvarnos. Pero, ¿qué es la salvación?. Veamos lo que dice el apóstol Pablo:

«…y por medio de él (Cristo) reconciliar todas las cosas, así como las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la pz mediante la sangre de su cruz» (Colosenses 1:20).

Este versículo nos presenta un aspecto de la salvación: La reconciliación de todas las cosas en Cristo. Pero también es Cristo:

«en quién tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados, según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7).

En este otro versículo aparece otro aspecto de la salvación: La liberación y el perdón de los pecados. Pero también hay dos palabras muy importantes:

  • Redención: ¿Qué es redimir?. En la Antigüedad, los esclavos y cautivos eran liberados mediante el pago de un rescate, que tenía un precio. Este rescate era cancelado por quién liberaba a estas personas. Eso era la redención. Todos los seres humanos son esclavos del pecado, pero Cristo, con su sangre en la cruz pagó por nuestro rescate. En otras palabras, nos redime, liberándonos del pecado y sus consecuencias.
  • Gracia: ¿Merecemos nosotros esta salvación tan grande?. La respuesta rotunda es NO. Nada de lo que hagamos humanamente nos hace dignos de ser salvados. Sólo nos corresponde la condenación eterna. Pero la Biblia nos enseña que la salvación es por gracia. La gracia es el acto misericordioso de Dios de salvar a los pecadores que ponen su fe en Cristo. Esta gracia es un favor que no merecemos: Pablo dice que por gracia el pecador que ha puesto su fe en Cristo es salvo y esto, es un don de Dios (Efesios 2:4,5 y 8); y Jonás, el profeta que estuvo tres días en el vientre del gran pez escribió: La salvación es de Jehová (Jonás 2:9).

Dios ha dado su dádiva de vida eterna, que es Jesús, la cual nos salva del pecado y de su consecuencia: LA MUERTE ETERNA (Romanos 6:23). Ahora, te preguntarás: ¿Cómo puedo recibir esta salvación?

¡ARREPENTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO!

La Biblia muestra que para recibir la salvación, debemos arrepentirnos y creer en el Evangelio (Marcos 1:15).  Vamos a explicar en qué consiste esto:

  • El Arrepentimiento: Mucha gente cree que arrepentirse es sentir remordimiento por los pecados, hacer votos voluntarios para no hacer el mal o un desahogo emoconal por la culpa. Eso no es lo que enseña la Biblia. ¿Qué es, entonces, el arrepentimiento?. Es un cambio de actitud y cambio de vida. Literalmente, la palabra arrepentimiento quiere decir cambio de mente. Siendo así,  ¿cuándo el arrepentimiento es verdadero? Cuando sentimos tristeza por el pecado, lo que nos lleva a pedir perdón por ofender al Dios santo, quien nos perdona y borra nuestros pecados cuando se los confesamos y dejamos nuestra vida pecaminosa para seguir a Jesús. Este es el arrepentimiento salvador  que hacemos cuando recibimos a Cristo.
  • La Fe: La salvación es por la fe en Jesús, algo que la Biblia deja muy claro. Es sólo por medio de Él que podemos llegar al Padre, según sus propias palabras: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie viene al Padre sino por Mí» (Juan 14:6). La fe en Cristo nos da vida, pero esta fe no es simplemente un conocimiento intelectual, una esperanza insegura ni se basa en milagros o señales. La fe salvadora es CREER (CONFIAR) en que la obra de Cristo es suficiente para la salvación, recibiéndole como SALVADOR y SEÑOR  de nuestra vida.  Esta fe nos lleva a una relación personal con Jesús, que nos da la seguridad que Él murió por nuestros pecados (Jesús es Salvador) y que produce sumisión a Él, mandando en nuestra vida para hacer Su Voluntad (Jesús es Señor).

Resumiendo lo que hemos explicado en esta parte, señalemos que la Biblia enseña que la salvación es por la gracia misericordiosa de Dios y la recibimos cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y confiamos en Cristo como  Salvador y Señor de nuestra vida. En la quinta parte del Evangelio, veremos lo que ocurre cuando una persona ha recibido a Jesús.

El Evangelio (Tercera Parte)

Publicado: 3 noviembre, 2011 en Evangelio

LA OBRA DE CRISTO

Cuando explicamos la definición del Evangelio, dijimos que era el plan de salvación eterna de Dios realizado en la persona y obra de Su Hijo, Jesucristo. Esto es el centro del mensaje evangélico:

CRISTO MURIÓ POR LOS PECADOS EN LA CRUZ, PARA SATISFACER LA JUSTA IRA DE DIOS, SUFRIENDO EN NUESTRO LUGAR, RESUCITANDO AL TERCER DÍA, VENCIENDO A LA MUERTE, PARA QUE TODO AQUEL QUE CREA EN ÉL, TENGA VIDA ETERNA.

Ahora, vamos a explicar lo que significó la obra de Cristo en la cruz:

Dios, siendo SANTO y JUSTO, debe CASTIGAR el pecado. Por eso, exige que el pecador pague eternamente  por ofender Su santidad. Ningún ser humano es considerado justo por Dios (Romanos 3:10 al 12). Entonces, la perfecta obra de Cristo satisface la ira de Dios y a la vez, muestra su misericordia con los pecadores:

1- Dios imputó sobre Jesús los pecados pasados, presentes y futuros  de todos aquellos que creen en Él, haciéndolo pecado por nosotros (2ª Corintios 5:21).

2- Cristo fue nuestro sustituto, muriendo en nuestro lugar, para que Dios derramara su ira sobre Él. Es decir, Dios castigó a su propio Hijo, mostrando a la vez su justicia y su misericordia. Isaías, el profeta, nos dice que Él fue herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados (Isaías 53:5)

3- Cristo fue nuestra propiciación, es decir, el sacrificio que calmó la justa ira de Dios (Romanos 3:25).  Al morir en la cruz, Cristo exclamó «consumado es», quedando la deuda que teníamos en nuestra contra, totalmente pagada (Colosenses 2:13-14).

Entonces, el sacrificio de Cristo reconcilia a Dios con el hombre , haciendo la paz mediante su  sangre derramada en la cruz (Colosenses 1:20) y también, libera a todo aquel que cree, del pecado y la condenación eterna.

¿Cómo pudo Jesús hacer ésto? Lo hizo, porque Él es DIOS:

  • A los judíos que discutían con Él, les dice YO SOY (Juan 8:58), que es el nombre con que Dios se presentó a Moisés Éxodo 3:14).
  • A los creyentes de Colosas, Pablo les dice que en Cristo habita corporalmente la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).
  • Pablo lo declara cuando le escribe a Tito sobre la manifestación gloriosa de «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tito 2:13).

Pero Jesús también es HOMBRE:

  • Él estuvo cansado (Juan 4:6).
  • Él tuvo hambre (Mateo 4:2).
  • Él fue tentado
  • Por eso, el autor de Hebreos dice: «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15). Y aquí está lo importantes: Jesús NO TUVO PECADO, por eso su muerte en la cruz fue expiatoria, es decir, borró nuestra culpa con su sacrificio por el pecado.

Jesús, la segunda persona de la Trinidad se encarnó y siendo verdadero Dios y verdadero hombre, vino a:

  • Revelar a Dios ante los hombres: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9).
  • Hacer la voluntad de Dios y así, glorificarlo: «Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese» (Juan 17:4).
  • Salvar a su pueblo de sus pecados: Mateo, en su Evangelio, muestra que los nombres del niño nacido en Belén explican su venida: Emanuel (Dios con nosotros) y Jesús (Dios salva) (Mateo 1:21 y 23).
  • Destruir las obras del diablo (Juan 12:31 y Hebreos 2:14).
  • Ser ejemplo a todos los que creen en Él: «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas» (1ª Pedro 2:21).

Pero hay otra razón importante: El hombre finito sufre la ira de Dios por sus pecados, pagándolos por un tiempo sin fin. Jesús, en cambio, siendo Dios infinito, sufrió la ira del Padre por un tiempo limitado, cuando estuvo en la cruz. Es decir, Jesucristo hizo el pago infinito por el pecado, de una vez y para siempre (Hebreos 10:12).

La resurrección de Cristo es otra parte esencial del Evangelio y también es muy importante porque:

  • Evidencia que Dios es verdadero.
  • Muestra el poder de Dios sobre la muerte, levantando a Cristo de entre los muertos.
  • Es un testimonio para la resurrección de los seres humanos. Sólo el cristianismo se funda en esta esperanza.
  • La vida eterna resucitada comienza cuando creemos en Cristo. Como dice Pablo, que nueva vida tenemos en Cristo
  • Cuando el Señor vuelva, quienes han creído y ahora están muertos, serán resucitados y serán transformados aun cuerpo de gloria y quienes estén vivos en ese gran día, también lo serán.

Esta es la obra perfecta que Jesús hizo. Este es el plan eterno de salvación que predicamos, pero ¿en qué consiste esta salvación tan grande y cómo  podemos recibirla?. Lo veremos en la cuarta parte del Evangelio.

La Elección Soberana

Publicado: 12 octubre, 2011 en Predestinación

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…»

(Juan 15:16) 

 En un artículo escrito por Charles Haddon Spurgeon, el llamado Príncipe de los Predicadores señalaba: «No puedo entender la razón por la cual soy salvado, excepto sobre la base de que Dios lo había determinado así» (Citado en Reforma Siglo 21, Marzo 2003, Vol.5/Nº1, pág. 146). En todo el artículo, hace una defensa de la gracia soberana, relacionada con la elección divina. La doctrina de la elección, entonces, es una de las enseñanzas bíblicas que reafirma la soberanía de Dios frente a los intentos humanos de merecer la salvación. Dios es quién toma la iniciativa de salvar a los pecadores, por lo cual, la salvación procede y depende de Él. Así lo declara el profeta Jonás en su oración mientras estaba en el vientre del gran pez: La salvación es de Jehová (Jonás 2:9). En este estudio, analizaremos la doctrina de la elección soberana y su importancia para nosotros.

¿QUÉ ES LA ELECCIÓN?

Para definir de manera clara lo que es la elección, diremos que es el acto de la soberana voluntad de Dios, manifestada en su amor, por la cual Él salva y preserva por su gracia, a quienes ha elegido en la eternidad por medio de Jesucristo. Ésto nos muestra aspectos importantes:

  1. La base de la elección. El tema de fondo radica principalmente en la soberanía de Dios. La Escritura nos muestra que Dios ha determinado soberana y libremente sobre quiénes han de ser salvos. Pablo, al escribir a Timoteo, señala que Dios nos llamó conforme al propósito suyo (2ª Timoteo 1:9), y a los creyentes de Éfeso les dice que han sido escogido según el puro afecto de su voluntad (Efesios 1:5).
  2. El amor de Dios. El amor eterno de Dios se manifiesta en los pecadores que Él ha escogido para salvación. Así lo declara el profeta Jeremías, cuando se le apareció el Señor: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Jeremías 31:3). Este amor consiste en que Él nos amó primero (1ª Juan 4:9) y que mostró al enviar a su Hijo. Por tanto, el amor de Dios al elegir precede al envío de Cristo (Romanos 5:8 y 1ª Juan 4:10).
  3. La gracia es inmerecida. La gracia es el acto misericordioso por el cual Dios salva a los pecadores, siendo un favor inmerecido que Dios otorga a sus escogidos. Ésto elimina toda pretensión humana de querer mostrarnos merecedores de la gracia divina, pues, como está en la Escritura, por gracia somos salvos y no por obras, para que no nos gloriemos nosotros mismos (Efesios 2:9). A Timoteo, Pablo le escribe que el llamamiento de Dios no es conforme a nuestras obras (2ª Timoteo 1:9).
  4. La elección se hizo en la eternidad. ¿Cuándo hizo Dios esta elección? La Biblia nos enseña que ésta tuvo lugar antes de la Creación. En varios pasajes, La Escritura nos señala que Dios escogió antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).
  5. Dios eligió en Jesucristo. En la carta a los Efesios encontramos que Pablo señala que Dios escogió a los salvos por medio de Jesucristo (Efesios 1:4) y que somos adoptados hijos suyos por medio del Hijo (1:5), en la cual somos aceptos por el Amado (1:6).

LA IMPORTANCIA PARA EL CREYENTE

¿Qué importancia tiene la doctrina de la elección soberana? Para el creyente, esta doctrina es fundamental para comprender de dónde procede y de quién depende su salvación.  También es un consuelo para todo cristiano frente a los problemas que pueda tener en su diario vivir: Dios no le desampara, porque Él conoce a los suyos (2° Timoteo 2:19) y los ha elegido incondicionalmente en su amor (Deuteronomio 7:7). Veamos algunos aspectos que son de gran gozo para el creyente al comprender esta doctrina:

  • La salvación es completa. En la expiación de Cristo por los escogidos, la salvación de ellos es completa. Entonces, en el tiempo que Dios ha determinado, los escogidos escucharán el Evangelio, arrepintiéndose de sus pecados y recibiendo a Cristo.
  • Dios perfeccionará su obra en los elegidos. Relacionado con lo anterior y frente al argumento de la pérdida de la salvación, este versículo de la epístola a los Filipenses es demoledor:…estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6). Esto debe ser de tranquilidad para el creyente, pues Dios desarrollará su plan, que magistralmente nos muestra Romanos 8:30, hasta que Jesucristo vuelva en gloria y majestad.
  • Confianza en la vida del creyente. El conocido versículo de Romanos 8:28 es una verdad hermosa: sólo a quienes Dios ha llamado según su propósito, todas las cosas les ayudarán para bien. Esto debe entregar seguridad, sabiendo que Dios está siempre con los que ha escogido.
  • Los elegidos serán hechos a la imagen de Cristo. Pablo declara en Romanos 8:29 que aquellos a los cuales Dios ha predestinado, los ha elegido para ser hechos conforme a la imagen de Cristo, dándoles en Él todas las cosas (Romanos 8:32) y hacerle primogénito entre los hermanos (v.29).
  • Nada nos alejará del amor de Dios. En esto declaramos con Pablo, que somos más que vencedores, por medio de quién nos amó. El conocido cántico de alabanza, basado en Romanos 8:38-39, «¿Quién nos separará del amor de Cristo?», es una verdad poderosa. Jesús, respondiendo a los judíos que le desafiaban a que dijera que Él era el Cristo, les dice que sus ovejas oyen su voz y que nada las arrebatará de su mano, porque el Padre se las ha dado (Juan 10:27 a 29).

¡Qué maravilloso! Sólo podemos dar gracias por la infinita misericordia de Dios al habernos escogido para salvación, pues nosotros no tenemos ningún mérito, sino todo es por los méritos de Cristo y su obra en la cruz.

¿QUÉ NOS DICE LA BIBLIA?

La Escritura es clara para mostrar quiénes son salvos:

  1. «Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna» (Hechos 13:48).
  2. «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29).
  3. «pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (Juan 10: 26 al 28).
  4. «Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad » (2ª Tesalonicenses 2:13).
  5. «Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (2º Timoteo 1:9).
  6. «…elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas». (1ª Pedro 1:2).

EL PROPÓSITO DE LA ELECCIÓN

 Después de analizar la doctrina de la elección, nos queda algo por señalar: ¿Cuál es el o los propósitos de la elección? El primero, es la salvación de los escogidos, lo que se ha explicado en este estudio. Pero, hay otro propósito más importante: Si leemos a Isaías, nos dice que a los llamados de su nombre, los creó, los hizo y los formó para SU PROPIA GLORIA (Isaías 43:7) y ser alabanza de ella (Efesios 1:6, 12 y 14).

La Doctrina de la Predestinación

Publicado: 12 octubre, 2011 en Predestinación

La predestinación es una doctrina que ha generado fuertes controversias teológicas durante siglos. Si bien es cierto que está presente en la Biblia, ha sido muy poco comprendida y por tanto, rechazada o reinterpretada bajo razonamientos humanistas que hagan más fácil su aceptación. Esto incide en que sea muy poco estudiada o predicada en gran parte de las congregaciones. Sin embargo, esta doctrina es una de las verdades más evidentes de la Escritura, relacionada con la Soberanía de Dios y el papel de la voluntad humana. En este estudio, explicaremos en qué consiste la predestinación y destacaremos aspectos importantes para dar una visión global sobre este tema.

EL SIGNIFICADO DE PREDESTINACIÓN

El término predestinación es traducción del vocablo griego prooridzo, el cual quiere decir destinado o planificado de antemano. Como tal, esta palabra no aparece en la Biblia, pero sí la encontramos aplicada en Romanos 8:29:

‘Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos a imagen de su Hijo…’

 Desde el punto de vista escritural, la predestinación es parte de los decretos de Dios, por el cual, soberanamente ha ordenado el destino eterno de los seres humanos, según Su voluntad y Su consejo. En este caso, tenemos la elección y la reprobación, que tendremos oportunidad de ver en otros estudios.

AUTOR Y PROPÓSITO DE LA PREDESTINACIÓN

La Biblia nos muestra que la Trinidad participa en ella, pero particularmente, a Dios Padre como su autor, lo cual vemos en 2ª de Timoteo 1:9:

‘…quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos’.

 ¿Cuál es el propósito de la predestinación? El principal propósito es la gloria de Dios, revelándola a toda la humanidad  para ser reconocida y en especial, a los escogidos para salvación, a fin de ser alabanza de ella (Efesios 1:12), siendo Cristo la revelación de la gloria de Dios (2ª de Corintios 4:6).

¿QUIÉNES SON PARTE DE LA PREDESTINACIÓN?

El acto soberano de la predestinación divina incluye a los seres humanos y los ángeles, seres racionales creados por Dios. En relación a los seres humanos, vemos que son parte del escogimiento soberano de Dios, en el cual Él ha decidido salvar a unos y rechazar a otros. Con los ángeles ocurre lo mismo: En 1ª de Timoteo 5:21, el apóstol Pablo nos habla de ángeles escogidos, pero la Escritura también nos presenta a los ángeles que ‘no guardaron su dignidad’ en Judas 6. En ambos casos, nuestro Creador ha escogido, soberanamente, dar su gracia a unos y no darla a los otros.

¿POR QUÉ ES RECHAZADA ESTA DOCTRINA?

Como señalábamos en la introducción, esta doctrina ha sido rechazada o reinterpretada, debido que presenta a Dios de una forma que no encaja con la imagen que de Él tienen las personas. Pero siempre es mejor dejar que la propia Palabra de Dios sea la que refute las objeciones a esta doctrina. Entre éstas tenemos:

  1. Si hay predestinación, entonces los elegidos, hagan lo que hagan, siempre serán salvos. Respondemos que no hay base bíblica para tal conclusión. La perseverancia de los escogidos está enseñada en la Escritura: Pedro en su segunda epístola nos insta a hacer firme nuestra vocación y elección para no caer en pecado, no de nuestro estado de salvación (2ª de Pedro 1:10).
  2. Dios eligió de antemano sabiendo quién iba a creer en Él. Aunque trataremos este tema de forma particular, señalemos que esta gracia preventiva o presciencia, interpretada de forma antiescritural, busca consagrar la voluntad humana como tomando parte en la salvación, lo que a fin de cuentas, es un mérito humano. La Biblia nos declara que esta elección está hecha por el puro afecto de la voluntad de Dios (Efesios 1:5) y que no es conforme a ninguna obra nuestra (2ª Timoteo 1:9).
  3. Presenta a Dios como alguien injusto. Esto es temerario. Nosotros, criaturas perdidas y que no somos merecedoras de la gracia divina, no podemos pensar tal cosa de nuestro Dios. Acomodamos la justicia o misericordia de Dios según nuestros propios cánones humanos. Pero Pablo hace esta pregunta cuando escribe a los Romanos sobre la elección de Israel: ‘¿Qué, pues, diremos?, ¿Que hay injusticia en Dios?’ y su respuesta es categórica: ‘en ninguna manera’ (Romanos 9:14).
  4. Si hay predestinacion, ¿para qué predicar el Evangelio?. El Señor Jesucristo nos manda a predicar el Evangelio a toda criatura, pero para algunos, los que se pierden  será locura y para otros, los que se salvan, es poder de Dios (1ª de Corintios 1:18). La doctrina de la predestinación nos ayuda a comprender que la conversión de almas no es por nuestra destreza, sino que descansa en el poder de Dios.  Como señala Pablo en Romanos 1:16, el Evangelio es poder de Dios para salvación. Recordemos que mediante la predicación, llegarán todos los que Dios ha escogido, en el tiempo que Él ha designado en Su plan y como ejemplo, tenemos Hechos 13:48, donde Pablo y Bernabé predicaban en Antioquía de Pisidia, creyendo todos los que estaban ordenados para vida eterna.
  5. Esta doctrina hace a Dios cruel, pues Dios es amor. La reprobación de los hombres tiene como base la soberanía de Dios, manifestándose su justicia, en la cual Él les condena por su pecado. No podemos relegar la justicia del Creador por una imagen distorsionada y manipulada. Recordemos que Él no tendrá por inocente a quienes con injusticia detienen la verdad (Romanos 1:18).
  6. Se muestra a Dios haciendo ‘acepción de personas’. Quienes están de acuerdo con la expiación ilimitada, argumentan que Dios al escoger a algunos, estaría siendo parcial y uno de los versículos que se utilizan para desestimar la predestinación es Hechos 10:34, cuando muestra a Pedro señalando que Dios no hace acepción de personas. Pero el contexto del pasaje nos muestra que este versículo se refiere a que la predicación del Evangelio es tanto para los judíos como los gentiles.

CONCLUSIÓN

La doctrina de la predestinación es una verdad que hiere el orgullo humano, por cuanto hace recaer en Dios tanto la elección como la reprobación. Todo sistema doctrinal que añada o de al ser humano parte en la decisión de su destino eterno, busca exaltar la capacidad del género humano para ser merecedor de la gracia divina, impregnando de antropocentrismo nuestro cristianismo actual, donde todo es para el hombre, olvidando que el propósito más importante es la manifestación de la gloria del Creador. Por eso, esta doctrina nos lleva a reconocer la Soberanía de Dios en la creación, donde invariablemente se cumplirá Su voluntad, siendo el destino eterno de los seres humanos una parte de Su plan dentro de todo el orden que ha decretado para Su propia revelación.

Evangelismo Bíblico

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

«Porque no he rehuído anunciaros todo el consejo de Dios»

(Hechos 20:27)

El evangelismo es un tema que la iglesia debe abordar seriamente. Hemos sido llamados a ser testigos de Cristo (Hechos 1:8) y no meros espectadores que esperan sentados para ver cómo los incrédulos llegan a las congregaciones; ni mucho menos activistas que tratan al evangelismo como un pasatiempo entusiasta. Lo primero, nos hace indiferentes hacia los pecadores y lo segundo, lleva a buscar métodos que, como hemos analizado en el estudio anterior, han reconvertido el mensaje de la Escritura y centrado todo en el ser humano. Por tales motivos, es necesario volver a lo que nos dice la Palabra de Dios, comparando nuestros esfuerzos evangelísticos con la predicación de los apóstoles y de nuestro Señor. Así, a modo de ejemplo, tenemos la conversación entre Jesús y el joven rico (Mateo 19:16 al 30), los discursos de Pedro después de Pentecostés (Hechos 2: 14 al 40), en el pórtico de Salomón (Hechos 3:11 al 26) y la proclamación de Pablo en Atenas (Hechos 17:16 al 34). En ellos, encontraremos los elementos principales del Evangelio, los cuales veremos más adelante.

¿Cuál es el Fundamento?

Si queremos que nuestro evangelismo sea conforme a la Biblia, el fundamento de éste debe ser la proclamación de la verdad. En la oración por sus discípulos, Jesús pide al Padre que los santifique en su palabra, porque ésta es verdad (Juan 17:17). Siendo Dios la fuente de toda verdad, ésta ha sido revelada a los seres humanos a través de Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:16). Entonces, ¿por qué el evangelismo moderno fracasa?. Porque no busca la verdad, sino el favor de las personas, adulterando el Evangelio. El mensaje predicado por Cristo y sus apóstoles, el cual nos hace libres (Juan 8:32), es cambiado por otro que trae ignorancia, maldición y destrucción, por no tener conocimiento (Oseas 4:6). Debemos pedir al Espíritu Santo que nos guíe en toda verdad (Juan 16:13), para no creer a todo el que diga ser de Dios (1ª Juan 4:1), sobretodo, contra aquellos que nos vienen con falsos evangelios, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado (2ª Pedro 2:2).

¿Qué Requiere el Evangelismo Bíblico?

Hemos señalado anteriormente que la verdad es lo fundamental para nuestra labor evangelística, tal y cómo está presente en la Palabra de Dios. Debemos considerar que el mensaje que entregamos NO ES NUESTRO, sino que es de Dios el Padre, de quién Jesús, el Hijo, dijo que había venido hacer Su voluntad. Por tanto, nuestra predicación debe ser la misma que los apóstoles hicieron, la misma que Cristo hizo. Para que el evangelismo sea bíblico hay que considerar lo siguiente:

  1. Glorificar a Dios. Toda nuestra predicación debe exaltar la gloria de Dios. Tanto el Evangelio, como la creación y la salvación o condenación de los seres humanos está dentro de este propósito. Esta debe ser nuestra preocupación más importante. Jesucristo siempre buscó glorificar al Padre (Juan 17:1). Por tanto, el mensaje que prediquemos debe estar enfocado en este mismo fin.
  2. Fortalecernos en la Sana Doctrina. Tanto dentro de la iglesia, como fuera de ella, el fortalecimiento de la sana doctrina es importante para no agregar ni quitar nada al mensaje y predicarlo de forma íntegra. Tito recibió la siguiente recomendación del apóstol Pablo: Pero tú, habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina (Tito 2:1). Si nuestra predicación está de acuerdo con esto, entonces ninguna falsa doctrina podrá mezclarse con el mensaje bíblico.
  3. Testificar a Cristo. Esto debe quedar claro. El testimonio debe ser referido a la perfecta obra de Cristo y no transformarlo en una lastimera exposición de una vida pecadora anterior, porque se cae en el YO. Frases como cuando yo no era cristiano, antes yo fui, yo era un…; y yo estaba en… tienen que desaparecer. Al final, los testimonios ocupados en el evangelismo terminan siendo burdas muestras de cambio y de exaltación de la vanidad humana. Por eso, tenemos que despojarnos del viejo hombre con sus hechos (Colosenses 3:9), para que el centro sea Cristo.
  4. Existirán dificultades al predicar. La Biblia nos muestra la oposición que generó la predicación del evangelio, tanto de los inconversos como dentro de las propias congregaciones. Los apóstoles y los primeros cristianos sufrieron la persecución de los líderes religiosos judíos, como vemos en Hechos 4:1 y 2. Así, los religiosos de hoy ven peligrar sus prácticas evangelísticas cuando se predica la verdad bíblica. Hermanos que creerán que están en lo correcto también se opondrán, pero frente a esta dificultad, es más importante obedecer a Dios que a los hombres (Hechos 5:9).
  5. Depender de Dios en la predicación. Uno de los grandes problemas es que queremos que los inconversos reciban rápido el Evangelio, forzando conversiones, manipulando psicológicamente y prácticamente, obligando al no creyente a tomar una decisión. Eso, hace que la obra sea del evangelista, dependiendo de su manejo y capacidad de convencer a su interlocutor. Pero, la Escritura nos enseña que esto, para los hombres es imposible. Jeremías lo expresa de la siguiente manera: Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías 13:23). La predicación debe depender del poder soberano de Dios, que transforma nuestra naturaleza pecadora. Así, podremos decir que el Evangelio es poder de Dios para los que creen (Romanos 1:16).

Si debemos hacer evangelismo con base biblica, reflexionemos sobre estos puntos en consideración. No importa que la cantidad de convertidos no sea la que esperamos o no nos escuchen. No importa que seamos vistos por hermanos de nuestras congregaciones casi como herejes. Inherentemente, estos puntos son conflictivos y cuestionarán toda la actividad evangelística, pero, es más necesario volver a predicar conforme a la Escritura.

Lo Que No Debe Ser Quitado

Muchos evangelistas y hermanos llaman a recibir el Evangelio basados en suposiciones humanas, ideas preconcebidas y mucha ignorancia bíblica, lo cual induce a quienes son receptores de estas falsedades, a que tomen una decisión o se entreguen a través de una oración. Pero hay cosas que se han quitado dentro de la predicación y que son vitales dentro del mensaje. Si queremos decir como Pablo, que hemos anunciado todo el consejo de Dios (Hechos 20:27), entonces no ignoremos la verdad que nos muestra la Escritura.

  • El Carácter de Dios. Uno de los graves errores del evangelismo moderno es asumir que los incrédulos saben quién es Dios. Si bien es cierto que tienen una idea sobre Dios, ésta no se ajusta al conocimiento bíblico de Él. Si el pecador no conoce el carácter de Dios, no sabrá a quién ha ofendido y por qué debe pedirle perdón. No podrá decir, como David: Contra tí, contra tí solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos (Salmo 51:4). Ni tampoco sabrá a qué Dios estará invocando, porque ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? (Romanos 10:13). Conociendo el carácter de Dios, el pecador podrá tener certeza sobre quién puede salvarle o condenarle.
  • La Ley y el Pecado. La ley moral y eterna dada por Dios ya no es predicada. Este tiene que ver con el tema de la ley y su papel dentro del Evangelio. ¿Cómo sabrá alguien que ha pecado en contra del Dios tres veces santo?. Por medio de la ley, se conoce el pecado (Romanos 3:20). Jesús aplicó a la mujer en el pozo y al joven rico la ley de forma espiritual, de modo que vieron su pecado. El tema del pecado es muy lamentable, porque no se les dice a los incrédulos que están en rebelión contra su Creador, ni que desobedecen a sus mandamientos, porque, como escribe Juan, el pecado es transgresión (infracción) a la ley (1ª Juan 3:4). Cuando confrontemos a los pecadores con la ley de Dios, les haremos ver lo más profundo de su maldad.
  • La Ira de Dios y el Castigo Eterno. Estos dos temas han sido dejados de lado en la práctica evangelísitca actual. Con la excusa que estos temas se basan en el miedo, han sido cambiados para no herir la sensibilidad de los incrédulos o a evitar que nos llamen fanáticos y que la gente vaya por terror a Dios. Pero, justamente es éso lo que estas doctrinas deben despertar: el temor por la ofensa a la santidad de Dios. El pecador debe saber que está bajo la ira de Dios y que su final es el castigo eterno si no da el paso que veremos a continuación.
  • La llamada al Arrepentimiento. Si el pecador sabe que ha ofendido a Dios y quebrantado su ley, entonces, debe llamársele al arrepentimiento. Pero no un arrepentimiento basado en los sentimentalismos o remordimientos. La palabra para arrepentimiento en el Nuevo Testamento es metanoia, que quiere decir cambio de mente. Es decir, el arrepentimiento bíblico es un llamado a convertirse. Éste obra en aquellos que se han quebrantado verdaderamente por su pecado, pidiendo perdón por ofender la santidad de Dios. Hoy en día, el remordimiento o la dolida confesión son las formas en que los incrédulos creen que les son perdonados sus pecados. Pero, Pedro señaló ante los judíos en el Pórtico de Salomón: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (Hechos 3:19).
  • La Fe en la Obra de Cristo: Este es el centro de nuestra predicación. Debemos decirle a los no creyentes que la fe en la perfecta obra de Cristo, su muerte y resurrección los salvará de la ira divina. Explicarles que la fe salvadora es la confianza en la obra de Cristo como Señor y Salvador, quién dará vida nueva al incrédulo muerto en sus delitos y pecados y lo justifica (es declarado justo) delante de Dios: Más el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17). Por lo tanto, no hay ninguna condenación a los que están en Cristo (Romanos 8:1).
  • La Seguridad de la Salvación. Es importante dejar en claro que la obra de Cristo, al ser perfecta, no requiere de obras humanas que aseguren la salvación. Quienes añaden a ésto, siempre están necesitando algo más para completar la obra de Hijo. Nuestra salvación está completa en Él y nos hace aceptados por Dios (Efesos 1:6).
  • El Discipulado. Debemos predicarle a los inconversos que ser discípulos de Cristo tiene un costo: negarse a sí mismo (Mateo 16:24). No debemos esconder que la verdad del discipulado no solamente son las clases que un discipulador le enseña al nuevo creyente, sino que también es parte de la vida del cristiano:  «no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1ª Juan 2:15-16). Es decir, habrá que renunciar a muchas cosas, tendremos la oposición de familiares y amigos no cristianos, que nos mirarán con simpatía, pero esperando a un error. Por eso, el nuevo discípulo debe  hacer firme su vocación y elección para no caer (2ª Pedro 1:10).
  • Los frutos del Evangelio. La Biblia menciona que los frutos en el creyente, son obra del Espíritu Santo, frente al error que muchos tienen al decir que están viviendo en el Evangelio. El Evangelio es Cristo. Por tanto, el creyente va creciendo en su vida cristiana con los frutos que la carta a los Gálatas menciona: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23).

El profeta Ezequiel nos dice que profetizamos a huesos secos (Cap. 37). Por eso, lo único que les dará vida, es el mensaje del Evangelio, por el cual Dios resucitará a los que están muertos en sus pecados. Abandonemos el facilismo del evangelismo de hoy, que es falso y es contrario a la Escritura y volvamos a las raíces bíblicas de nuestra predicación. No sigamos con métodos altamente cuestionables y heréticos, que nos harán responsables delante de Dios por deshonrarlo y preferir el favor de la creatura antes que la gloria del Creador.

Evangelismo Moderno

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

Cuando hablamos de evangelismo, pensamos en grandes reuniones con predicadores frenéticos, gente llorando que toma decisiones, pasando al frente y hermanos recitándole versículos bíblicos para dar una seguridad eterna a estos creyentes. En otros casos, conciertos de artistas cristianos, música estridente y métodos de lucha o guerra espiritual son parte de las técnicas que se consideran válidas para atraer a los inconversos hacia Cristo. Pero debemos preguntarnos responsablemente: ¿Son estos métodos conformes a la Escritura? ¿Dónde queda Dios en estas campañas evangelísticas? y también, ¿qué lugar ocupa el ser humano?. Éstas y otras interrogantes son urgentes para analizar seriamente el evangelismo actual, que, como veremos, es totalmente antibíblico.

¿Sólo Una Cuestión de Énfasis?

Muchos cristianos cuando se ven confrontados con sus métodos evangelísticos, tratan de evadir una respuesta conforme a la Biblia y se escudan en que es lo que aprendió en la iglesia local, por lo tanto, asumen que es lo correcto y que las diferencias con otras formas de evangelización son una cuestión de detalles y énfasis, pero todas tienen el mismo objetivo: la salvación de las almas. Pero, el problema que encontramos aquí es la justificación de tradiciones que no se sustentan bíblicamente y que han pervertido el mensaje del Evangelio. Y esto es grave, pues, recordemos lo que Pablo les advierte a los Gálatas, que cualquiera que venga con otro evangelio, sea anatema (Gálatas 1: 8 y 9). Pero, el centro de todo esto es que mientras el Evangelismo Bíblico se centra en Cristo y su obra, el Evangelismo actual está centrado en el ser humano, con todas las invenciones que le han sido añadidas. En otras palabras, se despoja al mensaje evangélico de su poder divino y como consecuencia, queda a merced de las arrogantes pretensiones de autoridad de los evangelistas, para moldearlo según su propia inspiración, que se aleja peligrosamente de lo que la Escritura nos enseña, pero que también nos advierte sobre estos falsos maestros, pues ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye (1ª de Juan 4:5).

¿Cuáles son los Errores del Evangelismo Actual?

Nadie duda de la sinceridad de muchos hermanos al predicar la Palabra, y de su dedicación que muestran hacia los pecadores inconversos. Pero, muchos de los métodos utilizados actualmente parecen más bien sacados de  técnicas de mercado, sesiones psicológicas o carnavales con mucha música, danza y marchas. Métodos, que en el fondo, provienen de la equivocada suposición que harán más fácil la recepción del Evangelio, avivando a la iglesia y generando impacto en aquellos lugares donde se practican, esperando el ansiado crecimiento de nuevos creyentes. Pero, lo que en realidad consiguen es solamente predicar un Evangelio que no fructifica y que está restringido a las necesidades de todo tipo que tengan quienes lo escuchan, pues muchos piensan que Dios ya ha hecho lo suficiente por la salvación de las personas y que Él está simplemente esperando lo que decidan hacer con ella. Por eso, le añaden invenciones que terminan por convertirse en tradiciones a las cuales es muy difícil cuestionar y que transforman la predicación en espectáculos donde el emocionalismo, la entretención y todo lo que sea eficiente, son útiles para atraer a los no creyentes. Pero no sólo está el problema de los métodos, sino también el relacionado con el contenido del Evangelio, al cuál se le añaden ideas humanistas, lo que lleva a no predicarlo íntegramente.

Veamos algunos de estos errores:

  1. Este evangelismo se ha centrado en el ser humano. El mensaje de los evangelistas está enfocado, lamentablemente, en las necesidades del ser humano. Todos los esfuerzos están sujetos a mostrarle un atajo al Cielo a los inconversos, buscando su favor para la causa de Cristo. Pero el apóstol Pablo nos recuerda lo siguiente: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gálatas 1:10).
  2. Dios es deshonrado. Como consecuencia de lo anterior, Dios es despojado de Su gloria,  santidad, poder, justicia; y queda reducido a sólo un atributo, el amor. Entonces, se le presenta al inconverso una imagen distorsionada del Creador expresado en la manoseada declaración: Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida, quedando la imagen del buen Dios que tolera hasta la más grosera ofensa a Su carácter santo.
  3. El mensaje se hace agradable al pecador inconverso. El Evangelio es inherentemente ofensivo hacia el incrédulo, pues, como dijeron los discípulos que seguían a Jesús: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír? (Juan 6:60). Pero, ahora, esta palabra es muy agradable de escuchar, porque todo lo que está relacionado con la justicia de Dios, el pecado, Su santa Ley y el castigo eterno, es adornado o simplemente, desechado para no ofender a los oyentes. Se busca evitar herir la sensibilidad de los incrédulos y no parecer fanáticos fundamentalistas. Pero, la realidad que nos señala la Palabra es otra cosa: La ira de Dios está sobre el pecador (Juan 3:36).
  4. La utilización de tácticas psicológicas para forzar conversiones. Uno de los problemas más grandes en el evangelismo actual, es el uso de artimañas que apelan a los sentimientos, emociones y experiencias de las personas. El llanto de la gente, en muchos cultos evangelísticos, es más bien reflejo de un desahogo emocional más que un verdadero quebrantamiento por el pecado. Ahí se aprovecha de mostrar a Cristo como un psicólogo cósmico, relegando su obra como Redentor al estado de ánimo del no creyente. Pero, siendo el corazón el lugar de donde proceden las emociones y los sentimientos, la Escritura advierte: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9).
  5. La descontextualización de versículos bíblicos. Esto es grave. Es muy aterrador escuchar a predicadores, evangelistas y otros hermanos sacar textos bíblicos de su contextos y presentárselos a los no creyentes. Para ilustrarlo, tenemos dos ejemplos: el primero, se refiere a Apocalipsis 3:20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Y el otro es 2ª Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero, si analizamos el contexto de ambos pasajes, nos damos cuenta que fueron escritos para creyentes. En el caso de Apocalipsis, Jesús dice estas palabras a la iglesia de Laodicea, a la cual Él llama al arrepentimiento. En el segundo versículo, de Pedro, él le escribe a los creyentes sobre la venida del día del Señor, donde señala que Dios es paciente para que todos los escogidos se arrepientan.
  6. El facilismo en la predicación y propagación de Evangelio. Es vergonzoso ver cómo los cerebros actuales del evangelismo han reducido todo el consejo de Dios a sistemas de simples pasos que llevarán al pecador a aceptar a Cristo, como si el Señor fuese un objeto que depende de los caprichos humanos. Entre estos sistemas tenemos: Las cuatro leyes espirituales, el ABC o el 123 del EvangelioLa Cinco Cosas que Dios quiere que tú sepas. Es terrible ver cómo todo se hace fácil, buscando ampliar numéricamente a las iglesias locales, aumentar la fama de los evangelistas y dar a los pecadores un derecho que no tienen: la vida eterna.
  7. La oración de entrega. ¿No hemos escuchado en prédicas televisivas, radiales, en campañas o en las mismas iglesias que los pecadores deben repetir una simple oración para ser salvos?. Sí, y es más profundo, pues esta oración elimina la parte más importante: el arrepentimiento. El inconverso sólo es llamado a reconocerse pecador, pero nada de arrepentirse, por eso, la pregunta es: ¿Qué esta entregando el incrédulo en esta simple oración?. No lo sabemos, pero, lo que sí es seguro es que esta oración no refleja en nada que quién la haga, sea salvo, siendo que nuestro mismo Señor enseñó contra las repeticiones vanas de oraciones: Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos (Mateo 6:7).

Como podemos apreciar, el énfasis del evangelismo moderno está centrado en darle una seguridad al ser humano con respecto a su situación delante de Dios, que termina siendo falsa, sin importarle si aquellos que han escuchado este Evangelio adulterado son en realidad verdaderos convertidos.

 Consecuencias de un Mal Evangelismo

Todos estos errores han traído muchas consecuencias que han llegado a obstaculizar la labor evangelizadora de la iglesia. Veremos a continuación, las más importantes:

  • El mensaje del Evangelio es tergiversado. El error fundamental del evangelismo moderno. Se quita lo esencial del mensaje evangélico, su enfoque no es Cristo céntrico, ni tampoco hay un llamado verdadero al arrepentimiento, sólo a confesar pecados y aceptar a Cristo, aunque no se sepa qué es lo que realmente está aceptando el inconverso.
  • Se protege una falsa unidad mutilando la verdad. No podemos mantener la unidad si no está fundamentada en la verdad, tal como está en la Palabra de Dios. Al escribir a Tito, Pablo dice que los ancianos y obispos, entre otros requisitos, deben retener la palabra fiel para exhortar y convencer a los que la contradicen (Tito 1:9). Y no sólo los líderes, sino también todo creyente. Por este motivo, debemos luchar ardientemente por la fe (Judas 3), aunque nos quedemos solos o seamos excluídos.
  • Hace de inconversos, convertidos egoístas. Como se les enseña mediante el mensaje actual que Cristo les bendecirá o les solucionará todos sus problemas, estos creyentes sólo seguirán buscando las bendiciones y si éstas no llegan, simplemente se irán de la congregación donde estén asistiendo.
  • No hay evidencias de verdadera conversión. Como el evangelismo actual no se preocupa de confrontar al incrédulo con su pecado, les ha llevado a sentirse a gusto sin Cristo, siendo éstos tan pecadores como siempre, sin evidenciar cambios en sus vidas. Éstos son falsos creyentes y, según la Biblia, son como pámpanos que no llevan fruto y que serán quitados (Juan 15:2).
  • No se llama al arrepentimiento. A los incrédulos sólo se les insta a reconocer que son pecadores, sin decirles que se arrepientan de sus ofensas al Dios santo, lo cual es fundamental en el Evangelio, tanto en las palabras de Jesucristo (Lucas 13: 3 y 5), y la predicación de los apóstoles (Hechos 2:38).
  • No se les enseña el costo del discipulado. Jesús enseñó lo que costaba seguirle (Mateo 16:24 y 35). Pero los evangelistas modernos le muestran a los inconversos una falsa imagen de la vida cristiana, que en realidad, es sólo una corta luna de miel psicológica y que desaparece con las pruebas . Esto resulta del afán de los predicadores de anotarse más convertidos que en realidad son sólo convencidos.
  • El Evangelio se vende como un producto comercial. Ya no se anuncia, sino que se busca promocionar el Evangelio mediante adhesivos, marchas para Jesús, café concert y otras tácticas que parecen más entretenimiento que verdadera prédica.
  • El rechazo al Evangelio. Esto nos parece muy grave. Después que se les presenta un Evangelio liviano, agradable y a gusto con su estilo de vida, rechazan el Evangelio tal y como es presentado en la Biblia.

¿Qué concluiremos, pues?. El peligro de un evangelismo sin Cristo ha llevado a una situación peligrosa a la iglesia, donde la certeza de la Palabra de Dios ha sido cambiada por un puñado de incertidumbres que deben ser confirmadas por tácticas y contenidos que se apoyan solamente en los intereses, sentimentalismos y necesidades humanas y como hemos señalado, se alejan totalmente de la Escritura. Mientras las congregaciones, misiones y escuelas teológicas se preguntan qué hacer para que el evangelismo vuelva a ser efectivo en la predicación del Evangelio y realizado responsablemente, consideremos lo que nos dice la Biblia:  He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres (Eclesiastés 3:14).