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La Elección Soberana

Publicado: 12 octubre, 2011 en Predestinación

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…»

(Juan 15:16) 

 En un artículo escrito por Charles Haddon Spurgeon, el llamado Príncipe de los Predicadores señalaba: «No puedo entender la razón por la cual soy salvado, excepto sobre la base de que Dios lo había determinado así» (Citado en Reforma Siglo 21, Marzo 2003, Vol.5/Nº1, pág. 146). En todo el artículo, hace una defensa de la gracia soberana, relacionada con la elección divina. La doctrina de la elección, entonces, es una de las enseñanzas bíblicas que reafirma la soberanía de Dios frente a los intentos humanos de merecer la salvación. Dios es quién toma la iniciativa de salvar a los pecadores, por lo cual, la salvación procede y depende de Él. Así lo declara el profeta Jonás en su oración mientras estaba en el vientre del gran pez: La salvación es de Jehová (Jonás 2:9). En este estudio, analizaremos la doctrina de la elección soberana y su importancia para nosotros.

¿QUÉ ES LA ELECCIÓN?

Para definir de manera clara lo que es la elección, diremos que es el acto de la soberana voluntad de Dios, manifestada en su amor, por la cual Él salva y preserva por su gracia, a quienes ha elegido en la eternidad por medio de Jesucristo. Ésto nos muestra aspectos importantes:

  1. La base de la elección. El tema de fondo radica principalmente en la soberanía de Dios. La Escritura nos muestra que Dios ha determinado soberana y libremente sobre quiénes han de ser salvos. Pablo, al escribir a Timoteo, señala que Dios nos llamó conforme al propósito suyo (2ª Timoteo 1:9), y a los creyentes de Éfeso les dice que han sido escogido según el puro afecto de su voluntad (Efesios 1:5).
  2. El amor de Dios. El amor eterno de Dios se manifiesta en los pecadores que Él ha escogido para salvación. Así lo declara el profeta Jeremías, cuando se le apareció el Señor: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Jeremías 31:3). Este amor consiste en que Él nos amó primero (1ª Juan 4:9) y que mostró al enviar a su Hijo. Por tanto, el amor de Dios al elegir precede al envío de Cristo (Romanos 5:8 y 1ª Juan 4:10).
  3. La gracia es inmerecida. La gracia es el acto misericordioso por el cual Dios salva a los pecadores, siendo un favor inmerecido que Dios otorga a sus escogidos. Ésto elimina toda pretensión humana de querer mostrarnos merecedores de la gracia divina, pues, como está en la Escritura, por gracia somos salvos y no por obras, para que no nos gloriemos nosotros mismos (Efesios 2:9). A Timoteo, Pablo le escribe que el llamamiento de Dios no es conforme a nuestras obras (2ª Timoteo 1:9).
  4. La elección se hizo en la eternidad. ¿Cuándo hizo Dios esta elección? La Biblia nos enseña que ésta tuvo lugar antes de la Creación. En varios pasajes, La Escritura nos señala que Dios escogió antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).
  5. Dios eligió en Jesucristo. En la carta a los Efesios encontramos que Pablo señala que Dios escogió a los salvos por medio de Jesucristo (Efesios 1:4) y que somos adoptados hijos suyos por medio del Hijo (1:5), en la cual somos aceptos por el Amado (1:6).

LA IMPORTANCIA PARA EL CREYENTE

¿Qué importancia tiene la doctrina de la elección soberana? Para el creyente, esta doctrina es fundamental para comprender de dónde procede y de quién depende su salvación.  También es un consuelo para todo cristiano frente a los problemas que pueda tener en su diario vivir: Dios no le desampara, porque Él conoce a los suyos (2° Timoteo 2:19) y los ha elegido incondicionalmente en su amor (Deuteronomio 7:7). Veamos algunos aspectos que son de gran gozo para el creyente al comprender esta doctrina:

  • La salvación es completa. En la expiación de Cristo por los escogidos, la salvación de ellos es completa. Entonces, en el tiempo que Dios ha determinado, los escogidos escucharán el Evangelio, arrepintiéndose de sus pecados y recibiendo a Cristo.
  • Dios perfeccionará su obra en los elegidos. Relacionado con lo anterior y frente al argumento de la pérdida de la salvación, este versículo de la epístola a los Filipenses es demoledor:…estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6). Esto debe ser de tranquilidad para el creyente, pues Dios desarrollará su plan, que magistralmente nos muestra Romanos 8:30, hasta que Jesucristo vuelva en gloria y majestad.
  • Confianza en la vida del creyente. El conocido versículo de Romanos 8:28 es una verdad hermosa: sólo a quienes Dios ha llamado según su propósito, todas las cosas les ayudarán para bien. Esto debe entregar seguridad, sabiendo que Dios está siempre con los que ha escogido.
  • Los elegidos serán hechos a la imagen de Cristo. Pablo declara en Romanos 8:29 que aquellos a los cuales Dios ha predestinado, los ha elegido para ser hechos conforme a la imagen de Cristo, dándoles en Él todas las cosas (Romanos 8:32) y hacerle primogénito entre los hermanos (v.29).
  • Nada nos alejará del amor de Dios. En esto declaramos con Pablo, que somos más que vencedores, por medio de quién nos amó. El conocido cántico de alabanza, basado en Romanos 8:38-39, «¿Quién nos separará del amor de Cristo?», es una verdad poderosa. Jesús, respondiendo a los judíos que le desafiaban a que dijera que Él era el Cristo, les dice que sus ovejas oyen su voz y que nada las arrebatará de su mano, porque el Padre se las ha dado (Juan 10:27 a 29).

¡Qué maravilloso! Sólo podemos dar gracias por la infinita misericordia de Dios al habernos escogido para salvación, pues nosotros no tenemos ningún mérito, sino todo es por los méritos de Cristo y su obra en la cruz.

¿QUÉ NOS DICE LA BIBLIA?

La Escritura es clara para mostrar quiénes son salvos:

  1. «Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna» (Hechos 13:48).
  2. «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29).
  3. «pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (Juan 10: 26 al 28).
  4. «Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad » (2ª Tesalonicenses 2:13).
  5. «Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (2º Timoteo 1:9).
  6. «…elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas». (1ª Pedro 1:2).

EL PROPÓSITO DE LA ELECCIÓN

 Después de analizar la doctrina de la elección, nos queda algo por señalar: ¿Cuál es el o los propósitos de la elección? El primero, es la salvación de los escogidos, lo que se ha explicado en este estudio. Pero, hay otro propósito más importante: Si leemos a Isaías, nos dice que a los llamados de su nombre, los creó, los hizo y los formó para SU PROPIA GLORIA (Isaías 43:7) y ser alabanza de ella (Efesios 1:6, 12 y 14).

La Doctrina de la Predestinación

Publicado: 12 octubre, 2011 en Predestinación

La predestinación es una doctrina que ha generado fuertes controversias teológicas durante siglos. Si bien es cierto que está presente en la Biblia, ha sido muy poco comprendida y por tanto, rechazada o reinterpretada bajo razonamientos humanistas que hagan más fácil su aceptación. Esto incide en que sea muy poco estudiada o predicada en gran parte de las congregaciones. Sin embargo, esta doctrina es una de las verdades más evidentes de la Escritura, relacionada con la Soberanía de Dios y el papel de la voluntad humana. En este estudio, explicaremos en qué consiste la predestinación y destacaremos aspectos importantes para dar una visión global sobre este tema.

EL SIGNIFICADO DE PREDESTINACIÓN

El término predestinación es traducción del vocablo griego prooridzo, el cual quiere decir destinado o planificado de antemano. Como tal, esta palabra no aparece en la Biblia, pero sí la encontramos aplicada en Romanos 8:29:

‘Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos a imagen de su Hijo…’

 Desde el punto de vista escritural, la predestinación es parte de los decretos de Dios, por el cual, soberanamente ha ordenado el destino eterno de los seres humanos, según Su voluntad y Su consejo. En este caso, tenemos la elección y la reprobación, que tendremos oportunidad de ver en otros estudios.

AUTOR Y PROPÓSITO DE LA PREDESTINACIÓN

La Biblia nos muestra que la Trinidad participa en ella, pero particularmente, a Dios Padre como su autor, lo cual vemos en 2ª de Timoteo 1:9:

‘…quien nos salvó y nos llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos’.

 ¿Cuál es el propósito de la predestinación? El principal propósito es la gloria de Dios, revelándola a toda la humanidad  para ser reconocida y en especial, a los escogidos para salvación, a fin de ser alabanza de ella (Efesios 1:12), siendo Cristo la revelación de la gloria de Dios (2ª de Corintios 4:6).

¿QUIÉNES SON PARTE DE LA PREDESTINACIÓN?

El acto soberano de la predestinación divina incluye a los seres humanos y los ángeles, seres racionales creados por Dios. En relación a los seres humanos, vemos que son parte del escogimiento soberano de Dios, en el cual Él ha decidido salvar a unos y rechazar a otros. Con los ángeles ocurre lo mismo: En 1ª de Timoteo 5:21, el apóstol Pablo nos habla de ángeles escogidos, pero la Escritura también nos presenta a los ángeles que ‘no guardaron su dignidad’ en Judas 6. En ambos casos, nuestro Creador ha escogido, soberanamente, dar su gracia a unos y no darla a los otros.

¿POR QUÉ ES RECHAZADA ESTA DOCTRINA?

Como señalábamos en la introducción, esta doctrina ha sido rechazada o reinterpretada, debido que presenta a Dios de una forma que no encaja con la imagen que de Él tienen las personas. Pero siempre es mejor dejar que la propia Palabra de Dios sea la que refute las objeciones a esta doctrina. Entre éstas tenemos:

  1. Si hay predestinación, entonces los elegidos, hagan lo que hagan, siempre serán salvos. Respondemos que no hay base bíblica para tal conclusión. La perseverancia de los escogidos está enseñada en la Escritura: Pedro en su segunda epístola nos insta a hacer firme nuestra vocación y elección para no caer en pecado, no de nuestro estado de salvación (2ª de Pedro 1:10).
  2. Dios eligió de antemano sabiendo quién iba a creer en Él. Aunque trataremos este tema de forma particular, señalemos que esta gracia preventiva o presciencia, interpretada de forma antiescritural, busca consagrar la voluntad humana como tomando parte en la salvación, lo que a fin de cuentas, es un mérito humano. La Biblia nos declara que esta elección está hecha por el puro afecto de la voluntad de Dios (Efesios 1:5) y que no es conforme a ninguna obra nuestra (2ª Timoteo 1:9).
  3. Presenta a Dios como alguien injusto. Esto es temerario. Nosotros, criaturas perdidas y que no somos merecedoras de la gracia divina, no podemos pensar tal cosa de nuestro Dios. Acomodamos la justicia o misericordia de Dios según nuestros propios cánones humanos. Pero Pablo hace esta pregunta cuando escribe a los Romanos sobre la elección de Israel: ‘¿Qué, pues, diremos?, ¿Que hay injusticia en Dios?’ y su respuesta es categórica: ‘en ninguna manera’ (Romanos 9:14).
  4. Si hay predestinacion, ¿para qué predicar el Evangelio?. El Señor Jesucristo nos manda a predicar el Evangelio a toda criatura, pero para algunos, los que se pierden  será locura y para otros, los que se salvan, es poder de Dios (1ª de Corintios 1:18). La doctrina de la predestinación nos ayuda a comprender que la conversión de almas no es por nuestra destreza, sino que descansa en el poder de Dios.  Como señala Pablo en Romanos 1:16, el Evangelio es poder de Dios para salvación. Recordemos que mediante la predicación, llegarán todos los que Dios ha escogido, en el tiempo que Él ha designado en Su plan y como ejemplo, tenemos Hechos 13:48, donde Pablo y Bernabé predicaban en Antioquía de Pisidia, creyendo todos los que estaban ordenados para vida eterna.
  5. Esta doctrina hace a Dios cruel, pues Dios es amor. La reprobación de los hombres tiene como base la soberanía de Dios, manifestándose su justicia, en la cual Él les condena por su pecado. No podemos relegar la justicia del Creador por una imagen distorsionada y manipulada. Recordemos que Él no tendrá por inocente a quienes con injusticia detienen la verdad (Romanos 1:18).
  6. Se muestra a Dios haciendo ‘acepción de personas’. Quienes están de acuerdo con la expiación ilimitada, argumentan que Dios al escoger a algunos, estaría siendo parcial y uno de los versículos que se utilizan para desestimar la predestinación es Hechos 10:34, cuando muestra a Pedro señalando que Dios no hace acepción de personas. Pero el contexto del pasaje nos muestra que este versículo se refiere a que la predicación del Evangelio es tanto para los judíos como los gentiles.

CONCLUSIÓN

La doctrina de la predestinación es una verdad que hiere el orgullo humano, por cuanto hace recaer en Dios tanto la elección como la reprobación. Todo sistema doctrinal que añada o de al ser humano parte en la decisión de su destino eterno, busca exaltar la capacidad del género humano para ser merecedor de la gracia divina, impregnando de antropocentrismo nuestro cristianismo actual, donde todo es para el hombre, olvidando que el propósito más importante es la manifestación de la gloria del Creador. Por eso, esta doctrina nos lleva a reconocer la Soberanía de Dios en la creación, donde invariablemente se cumplirá Su voluntad, siendo el destino eterno de los seres humanos una parte de Su plan dentro de todo el orden que ha decretado para Su propia revelación.

Evangelismo Bíblico

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

«Porque no he rehuído anunciaros todo el consejo de Dios»

(Hechos 20:27)

El evangelismo es un tema que la iglesia debe abordar seriamente. Hemos sido llamados a ser testigos de Cristo (Hechos 1:8) y no meros espectadores que esperan sentados para ver cómo los incrédulos llegan a las congregaciones; ni mucho menos activistas que tratan al evangelismo como un pasatiempo entusiasta. Lo primero, nos hace indiferentes hacia los pecadores y lo segundo, lleva a buscar métodos que, como hemos analizado en el estudio anterior, han reconvertido el mensaje de la Escritura y centrado todo en el ser humano. Por tales motivos, es necesario volver a lo que nos dice la Palabra de Dios, comparando nuestros esfuerzos evangelísticos con la predicación de los apóstoles y de nuestro Señor. Así, a modo de ejemplo, tenemos la conversación entre Jesús y el joven rico (Mateo 19:16 al 30), los discursos de Pedro después de Pentecostés (Hechos 2: 14 al 40), en el pórtico de Salomón (Hechos 3:11 al 26) y la proclamación de Pablo en Atenas (Hechos 17:16 al 34). En ellos, encontraremos los elementos principales del Evangelio, los cuales veremos más adelante.

¿Cuál es el Fundamento?

Si queremos que nuestro evangelismo sea conforme a la Biblia, el fundamento de éste debe ser la proclamación de la verdad. En la oración por sus discípulos, Jesús pide al Padre que los santifique en su palabra, porque ésta es verdad (Juan 17:17). Siendo Dios la fuente de toda verdad, ésta ha sido revelada a los seres humanos a través de Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:16). Entonces, ¿por qué el evangelismo moderno fracasa?. Porque no busca la verdad, sino el favor de las personas, adulterando el Evangelio. El mensaje predicado por Cristo y sus apóstoles, el cual nos hace libres (Juan 8:32), es cambiado por otro que trae ignorancia, maldición y destrucción, por no tener conocimiento (Oseas 4:6). Debemos pedir al Espíritu Santo que nos guíe en toda verdad (Juan 16:13), para no creer a todo el que diga ser de Dios (1ª Juan 4:1), sobretodo, contra aquellos que nos vienen con falsos evangelios, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado (2ª Pedro 2:2).

¿Qué Requiere el Evangelismo Bíblico?

Hemos señalado anteriormente que la verdad es lo fundamental para nuestra labor evangelística, tal y cómo está presente en la Palabra de Dios. Debemos considerar que el mensaje que entregamos NO ES NUESTRO, sino que es de Dios el Padre, de quién Jesús, el Hijo, dijo que había venido hacer Su voluntad. Por tanto, nuestra predicación debe ser la misma que los apóstoles hicieron, la misma que Cristo hizo. Para que el evangelismo sea bíblico hay que considerar lo siguiente:

  1. Glorificar a Dios. Toda nuestra predicación debe exaltar la gloria de Dios. Tanto el Evangelio, como la creación y la salvación o condenación de los seres humanos está dentro de este propósito. Esta debe ser nuestra preocupación más importante. Jesucristo siempre buscó glorificar al Padre (Juan 17:1). Por tanto, el mensaje que prediquemos debe estar enfocado en este mismo fin.
  2. Fortalecernos en la Sana Doctrina. Tanto dentro de la iglesia, como fuera de ella, el fortalecimiento de la sana doctrina es importante para no agregar ni quitar nada al mensaje y predicarlo de forma íntegra. Tito recibió la siguiente recomendación del apóstol Pablo: Pero tú, habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina (Tito 2:1). Si nuestra predicación está de acuerdo con esto, entonces ninguna falsa doctrina podrá mezclarse con el mensaje bíblico.
  3. Testificar a Cristo. Esto debe quedar claro. El testimonio debe ser referido a la perfecta obra de Cristo y no transformarlo en una lastimera exposición de una vida pecadora anterior, porque se cae en el YO. Frases como cuando yo no era cristiano, antes yo fui, yo era un…; y yo estaba en… tienen que desaparecer. Al final, los testimonios ocupados en el evangelismo terminan siendo burdas muestras de cambio y de exaltación de la vanidad humana. Por eso, tenemos que despojarnos del viejo hombre con sus hechos (Colosenses 3:9), para que el centro sea Cristo.
  4. Existirán dificultades al predicar. La Biblia nos muestra la oposición que generó la predicación del evangelio, tanto de los inconversos como dentro de las propias congregaciones. Los apóstoles y los primeros cristianos sufrieron la persecución de los líderes religiosos judíos, como vemos en Hechos 4:1 y 2. Así, los religiosos de hoy ven peligrar sus prácticas evangelísticas cuando se predica la verdad bíblica. Hermanos que creerán que están en lo correcto también se opondrán, pero frente a esta dificultad, es más importante obedecer a Dios que a los hombres (Hechos 5:9).
  5. Depender de Dios en la predicación. Uno de los grandes problemas es que queremos que los inconversos reciban rápido el Evangelio, forzando conversiones, manipulando psicológicamente y prácticamente, obligando al no creyente a tomar una decisión. Eso, hace que la obra sea del evangelista, dependiendo de su manejo y capacidad de convencer a su interlocutor. Pero, la Escritura nos enseña que esto, para los hombres es imposible. Jeremías lo expresa de la siguiente manera: Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías 13:23). La predicación debe depender del poder soberano de Dios, que transforma nuestra naturaleza pecadora. Así, podremos decir que el Evangelio es poder de Dios para los que creen (Romanos 1:16).

Si debemos hacer evangelismo con base biblica, reflexionemos sobre estos puntos en consideración. No importa que la cantidad de convertidos no sea la que esperamos o no nos escuchen. No importa que seamos vistos por hermanos de nuestras congregaciones casi como herejes. Inherentemente, estos puntos son conflictivos y cuestionarán toda la actividad evangelística, pero, es más necesario volver a predicar conforme a la Escritura.

Lo Que No Debe Ser Quitado

Muchos evangelistas y hermanos llaman a recibir el Evangelio basados en suposiciones humanas, ideas preconcebidas y mucha ignorancia bíblica, lo cual induce a quienes son receptores de estas falsedades, a que tomen una decisión o se entreguen a través de una oración. Pero hay cosas que se han quitado dentro de la predicación y que son vitales dentro del mensaje. Si queremos decir como Pablo, que hemos anunciado todo el consejo de Dios (Hechos 20:27), entonces no ignoremos la verdad que nos muestra la Escritura.

  • El Carácter de Dios. Uno de los graves errores del evangelismo moderno es asumir que los incrédulos saben quién es Dios. Si bien es cierto que tienen una idea sobre Dios, ésta no se ajusta al conocimiento bíblico de Él. Si el pecador no conoce el carácter de Dios, no sabrá a quién ha ofendido y por qué debe pedirle perdón. No podrá decir, como David: Contra tí, contra tí solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos (Salmo 51:4). Ni tampoco sabrá a qué Dios estará invocando, porque ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? (Romanos 10:13). Conociendo el carácter de Dios, el pecador podrá tener certeza sobre quién puede salvarle o condenarle.
  • La Ley y el Pecado. La ley moral y eterna dada por Dios ya no es predicada. Este tiene que ver con el tema de la ley y su papel dentro del Evangelio. ¿Cómo sabrá alguien que ha pecado en contra del Dios tres veces santo?. Por medio de la ley, se conoce el pecado (Romanos 3:20). Jesús aplicó a la mujer en el pozo y al joven rico la ley de forma espiritual, de modo que vieron su pecado. El tema del pecado es muy lamentable, porque no se les dice a los incrédulos que están en rebelión contra su Creador, ni que desobedecen a sus mandamientos, porque, como escribe Juan, el pecado es transgresión (infracción) a la ley (1ª Juan 3:4). Cuando confrontemos a los pecadores con la ley de Dios, les haremos ver lo más profundo de su maldad.
  • La Ira de Dios y el Castigo Eterno. Estos dos temas han sido dejados de lado en la práctica evangelísitca actual. Con la excusa que estos temas se basan en el miedo, han sido cambiados para no herir la sensibilidad de los incrédulos o a evitar que nos llamen fanáticos y que la gente vaya por terror a Dios. Pero, justamente es éso lo que estas doctrinas deben despertar: el temor por la ofensa a la santidad de Dios. El pecador debe saber que está bajo la ira de Dios y que su final es el castigo eterno si no da el paso que veremos a continuación.
  • La llamada al Arrepentimiento. Si el pecador sabe que ha ofendido a Dios y quebrantado su ley, entonces, debe llamársele al arrepentimiento. Pero no un arrepentimiento basado en los sentimentalismos o remordimientos. La palabra para arrepentimiento en el Nuevo Testamento es metanoia, que quiere decir cambio de mente. Es decir, el arrepentimiento bíblico es un llamado a convertirse. Éste obra en aquellos que se han quebrantado verdaderamente por su pecado, pidiendo perdón por ofender la santidad de Dios. Hoy en día, el remordimiento o la dolida confesión son las formas en que los incrédulos creen que les son perdonados sus pecados. Pero, Pedro señaló ante los judíos en el Pórtico de Salomón: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (Hechos 3:19).
  • La Fe en la Obra de Cristo: Este es el centro de nuestra predicación. Debemos decirle a los no creyentes que la fe en la perfecta obra de Cristo, su muerte y resurrección los salvará de la ira divina. Explicarles que la fe salvadora es la confianza en la obra de Cristo como Señor y Salvador, quién dará vida nueva al incrédulo muerto en sus delitos y pecados y lo justifica (es declarado justo) delante de Dios: Más el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17). Por lo tanto, no hay ninguna condenación a los que están en Cristo (Romanos 8:1).
  • La Seguridad de la Salvación. Es importante dejar en claro que la obra de Cristo, al ser perfecta, no requiere de obras humanas que aseguren la salvación. Quienes añaden a ésto, siempre están necesitando algo más para completar la obra de Hijo. Nuestra salvación está completa en Él y nos hace aceptados por Dios (Efesos 1:6).
  • El Discipulado. Debemos predicarle a los inconversos que ser discípulos de Cristo tiene un costo: negarse a sí mismo (Mateo 16:24). No debemos esconder que la verdad del discipulado no solamente son las clases que un discipulador le enseña al nuevo creyente, sino que también es parte de la vida del cristiano:  «no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1ª Juan 2:15-16). Es decir, habrá que renunciar a muchas cosas, tendremos la oposición de familiares y amigos no cristianos, que nos mirarán con simpatía, pero esperando a un error. Por eso, el nuevo discípulo debe  hacer firme su vocación y elección para no caer (2ª Pedro 1:10).
  • Los frutos del Evangelio. La Biblia menciona que los frutos en el creyente, son obra del Espíritu Santo, frente al error que muchos tienen al decir que están viviendo en el Evangelio. El Evangelio es Cristo. Por tanto, el creyente va creciendo en su vida cristiana con los frutos que la carta a los Gálatas menciona: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23).

El profeta Ezequiel nos dice que profetizamos a huesos secos (Cap. 37). Por eso, lo único que les dará vida, es el mensaje del Evangelio, por el cual Dios resucitará a los que están muertos en sus pecados. Abandonemos el facilismo del evangelismo de hoy, que es falso y es contrario a la Escritura y volvamos a las raíces bíblicas de nuestra predicación. No sigamos con métodos altamente cuestionables y heréticos, que nos harán responsables delante de Dios por deshonrarlo y preferir el favor de la creatura antes que la gloria del Creador.

Evangelismo Moderno

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

Cuando hablamos de evangelismo, pensamos en grandes reuniones con predicadores frenéticos, gente llorando que toma decisiones, pasando al frente y hermanos recitándole versículos bíblicos para dar una seguridad eterna a estos creyentes. En otros casos, conciertos de artistas cristianos, música estridente y métodos de lucha o guerra espiritual son parte de las técnicas que se consideran válidas para atraer a los inconversos hacia Cristo. Pero debemos preguntarnos responsablemente: ¿Son estos métodos conformes a la Escritura? ¿Dónde queda Dios en estas campañas evangelísticas? y también, ¿qué lugar ocupa el ser humano?. Éstas y otras interrogantes son urgentes para analizar seriamente el evangelismo actual, que, como veremos, es totalmente antibíblico.

¿Sólo Una Cuestión de Énfasis?

Muchos cristianos cuando se ven confrontados con sus métodos evangelísticos, tratan de evadir una respuesta conforme a la Biblia y se escudan en que es lo que aprendió en la iglesia local, por lo tanto, asumen que es lo correcto y que las diferencias con otras formas de evangelización son una cuestión de detalles y énfasis, pero todas tienen el mismo objetivo: la salvación de las almas. Pero, el problema que encontramos aquí es la justificación de tradiciones que no se sustentan bíblicamente y que han pervertido el mensaje del Evangelio. Y esto es grave, pues, recordemos lo que Pablo les advierte a los Gálatas, que cualquiera que venga con otro evangelio, sea anatema (Gálatas 1: 8 y 9). Pero, el centro de todo esto es que mientras el Evangelismo Bíblico se centra en Cristo y su obra, el Evangelismo actual está centrado en el ser humano, con todas las invenciones que le han sido añadidas. En otras palabras, se despoja al mensaje evangélico de su poder divino y como consecuencia, queda a merced de las arrogantes pretensiones de autoridad de los evangelistas, para moldearlo según su propia inspiración, que se aleja peligrosamente de lo que la Escritura nos enseña, pero que también nos advierte sobre estos falsos maestros, pues ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye (1ª de Juan 4:5).

¿Cuáles son los Errores del Evangelismo Actual?

Nadie duda de la sinceridad de muchos hermanos al predicar la Palabra, y de su dedicación que muestran hacia los pecadores inconversos. Pero, muchos de los métodos utilizados actualmente parecen más bien sacados de  técnicas de mercado, sesiones psicológicas o carnavales con mucha música, danza y marchas. Métodos, que en el fondo, provienen de la equivocada suposición que harán más fácil la recepción del Evangelio, avivando a la iglesia y generando impacto en aquellos lugares donde se practican, esperando el ansiado crecimiento de nuevos creyentes. Pero, lo que en realidad consiguen es solamente predicar un Evangelio que no fructifica y que está restringido a las necesidades de todo tipo que tengan quienes lo escuchan, pues muchos piensan que Dios ya ha hecho lo suficiente por la salvación de las personas y que Él está simplemente esperando lo que decidan hacer con ella. Por eso, le añaden invenciones que terminan por convertirse en tradiciones a las cuales es muy difícil cuestionar y que transforman la predicación en espectáculos donde el emocionalismo, la entretención y todo lo que sea eficiente, son útiles para atraer a los no creyentes. Pero no sólo está el problema de los métodos, sino también el relacionado con el contenido del Evangelio, al cuál se le añaden ideas humanistas, lo que lleva a no predicarlo íntegramente.

Veamos algunos de estos errores:

  1. Este evangelismo se ha centrado en el ser humano. El mensaje de los evangelistas está enfocado, lamentablemente, en las necesidades del ser humano. Todos los esfuerzos están sujetos a mostrarle un atajo al Cielo a los inconversos, buscando su favor para la causa de Cristo. Pero el apóstol Pablo nos recuerda lo siguiente: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gálatas 1:10).
  2. Dios es deshonrado. Como consecuencia de lo anterior, Dios es despojado de Su gloria,  santidad, poder, justicia; y queda reducido a sólo un atributo, el amor. Entonces, se le presenta al inconverso una imagen distorsionada del Creador expresado en la manoseada declaración: Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida, quedando la imagen del buen Dios que tolera hasta la más grosera ofensa a Su carácter santo.
  3. El mensaje se hace agradable al pecador inconverso. El Evangelio es inherentemente ofensivo hacia el incrédulo, pues, como dijeron los discípulos que seguían a Jesús: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír? (Juan 6:60). Pero, ahora, esta palabra es muy agradable de escuchar, porque todo lo que está relacionado con la justicia de Dios, el pecado, Su santa Ley y el castigo eterno, es adornado o simplemente, desechado para no ofender a los oyentes. Se busca evitar herir la sensibilidad de los incrédulos y no parecer fanáticos fundamentalistas. Pero, la realidad que nos señala la Palabra es otra cosa: La ira de Dios está sobre el pecador (Juan 3:36).
  4. La utilización de tácticas psicológicas para forzar conversiones. Uno de los problemas más grandes en el evangelismo actual, es el uso de artimañas que apelan a los sentimientos, emociones y experiencias de las personas. El llanto de la gente, en muchos cultos evangelísticos, es más bien reflejo de un desahogo emocional más que un verdadero quebrantamiento por el pecado. Ahí se aprovecha de mostrar a Cristo como un psicólogo cósmico, relegando su obra como Redentor al estado de ánimo del no creyente. Pero, siendo el corazón el lugar de donde proceden las emociones y los sentimientos, la Escritura advierte: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9).
  5. La descontextualización de versículos bíblicos. Esto es grave. Es muy aterrador escuchar a predicadores, evangelistas y otros hermanos sacar textos bíblicos de su contextos y presentárselos a los no creyentes. Para ilustrarlo, tenemos dos ejemplos: el primero, se refiere a Apocalipsis 3:20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Y el otro es 2ª Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero, si analizamos el contexto de ambos pasajes, nos damos cuenta que fueron escritos para creyentes. En el caso de Apocalipsis, Jesús dice estas palabras a la iglesia de Laodicea, a la cual Él llama al arrepentimiento. En el segundo versículo, de Pedro, él le escribe a los creyentes sobre la venida del día del Señor, donde señala que Dios es paciente para que todos los escogidos se arrepientan.
  6. El facilismo en la predicación y propagación de Evangelio. Es vergonzoso ver cómo los cerebros actuales del evangelismo han reducido todo el consejo de Dios a sistemas de simples pasos que llevarán al pecador a aceptar a Cristo, como si el Señor fuese un objeto que depende de los caprichos humanos. Entre estos sistemas tenemos: Las cuatro leyes espirituales, el ABC o el 123 del EvangelioLa Cinco Cosas que Dios quiere que tú sepas. Es terrible ver cómo todo se hace fácil, buscando ampliar numéricamente a las iglesias locales, aumentar la fama de los evangelistas y dar a los pecadores un derecho que no tienen: la vida eterna.
  7. La oración de entrega. ¿No hemos escuchado en prédicas televisivas, radiales, en campañas o en las mismas iglesias que los pecadores deben repetir una simple oración para ser salvos?. Sí, y es más profundo, pues esta oración elimina la parte más importante: el arrepentimiento. El inconverso sólo es llamado a reconocerse pecador, pero nada de arrepentirse, por eso, la pregunta es: ¿Qué esta entregando el incrédulo en esta simple oración?. No lo sabemos, pero, lo que sí es seguro es que esta oración no refleja en nada que quién la haga, sea salvo, siendo que nuestro mismo Señor enseñó contra las repeticiones vanas de oraciones: Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos (Mateo 6:7).

Como podemos apreciar, el énfasis del evangelismo moderno está centrado en darle una seguridad al ser humano con respecto a su situación delante de Dios, que termina siendo falsa, sin importarle si aquellos que han escuchado este Evangelio adulterado son en realidad verdaderos convertidos.

 Consecuencias de un Mal Evangelismo

Todos estos errores han traído muchas consecuencias que han llegado a obstaculizar la labor evangelizadora de la iglesia. Veremos a continuación, las más importantes:

  • El mensaje del Evangelio es tergiversado. El error fundamental del evangelismo moderno. Se quita lo esencial del mensaje evangélico, su enfoque no es Cristo céntrico, ni tampoco hay un llamado verdadero al arrepentimiento, sólo a confesar pecados y aceptar a Cristo, aunque no se sepa qué es lo que realmente está aceptando el inconverso.
  • Se protege una falsa unidad mutilando la verdad. No podemos mantener la unidad si no está fundamentada en la verdad, tal como está en la Palabra de Dios. Al escribir a Tito, Pablo dice que los ancianos y obispos, entre otros requisitos, deben retener la palabra fiel para exhortar y convencer a los que la contradicen (Tito 1:9). Y no sólo los líderes, sino también todo creyente. Por este motivo, debemos luchar ardientemente por la fe (Judas 3), aunque nos quedemos solos o seamos excluídos.
  • Hace de inconversos, convertidos egoístas. Como se les enseña mediante el mensaje actual que Cristo les bendecirá o les solucionará todos sus problemas, estos creyentes sólo seguirán buscando las bendiciones y si éstas no llegan, simplemente se irán de la congregación donde estén asistiendo.
  • No hay evidencias de verdadera conversión. Como el evangelismo actual no se preocupa de confrontar al incrédulo con su pecado, les ha llevado a sentirse a gusto sin Cristo, siendo éstos tan pecadores como siempre, sin evidenciar cambios en sus vidas. Éstos son falsos creyentes y, según la Biblia, son como pámpanos que no llevan fruto y que serán quitados (Juan 15:2).
  • No se llama al arrepentimiento. A los incrédulos sólo se les insta a reconocer que son pecadores, sin decirles que se arrepientan de sus ofensas al Dios santo, lo cual es fundamental en el Evangelio, tanto en las palabras de Jesucristo (Lucas 13: 3 y 5), y la predicación de los apóstoles (Hechos 2:38).
  • No se les enseña el costo del discipulado. Jesús enseñó lo que costaba seguirle (Mateo 16:24 y 35). Pero los evangelistas modernos le muestran a los inconversos una falsa imagen de la vida cristiana, que en realidad, es sólo una corta luna de miel psicológica y que desaparece con las pruebas . Esto resulta del afán de los predicadores de anotarse más convertidos que en realidad son sólo convencidos.
  • El Evangelio se vende como un producto comercial. Ya no se anuncia, sino que se busca promocionar el Evangelio mediante adhesivos, marchas para Jesús, café concert y otras tácticas que parecen más entretenimiento que verdadera prédica.
  • El rechazo al Evangelio. Esto nos parece muy grave. Después que se les presenta un Evangelio liviano, agradable y a gusto con su estilo de vida, rechazan el Evangelio tal y como es presentado en la Biblia.

¿Qué concluiremos, pues?. El peligro de un evangelismo sin Cristo ha llevado a una situación peligrosa a la iglesia, donde la certeza de la Palabra de Dios ha sido cambiada por un puñado de incertidumbres que deben ser confirmadas por tácticas y contenidos que se apoyan solamente en los intereses, sentimentalismos y necesidades humanas y como hemos señalado, se alejan totalmente de la Escritura. Mientras las congregaciones, misiones y escuelas teológicas se preguntan qué hacer para que el evangelismo vuelva a ser efectivo en la predicación del Evangelio y realizado responsablemente, consideremos lo que nos dice la Biblia:  He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres (Eclesiastés 3:14).

Evangelismo

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

La predicación fiel de la Palabra de Dios es un tema que atañe a toda la Iglesia. No es solamente responsabilidad de los líderes eclesiásticos, sino también de todo creyente. Debemos cumplir con esta tarea que se nos ha encomendado, según las palabras del apóstol Pablo a los hermanos de Corinto:

«Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada». (1ª Corintios 9:16 y 17). 

Entonces, ¿qué es el evangelismo?. Es la forma en la cuál predicamos el Evangelio obedeciendo la comisión ordenada por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 28:19:

 «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;…» 

A menudo, se cree que el evangelismo debe ser una actividad principalmente enfocada a los incrédulos, pero la Biblia atestigua que también, dentro de la propia Iglesia, es necesario predicarlo por la creciente ignorancia escritural del pueblo de Dios, la entrada de ideas humanistas que han afectado la sana doctrina y para confrontar la vida de los creyentes. La carta de Pablo a los Gálatas o las advertencias de Pedro, Juan y Judas a los santos son ejemplos que nos muestran que frente a todas estas corrientes y estilos de vida que nos llevan al error, la predicación evangelística nos exhorta a perseverar en lo que hemos aprendido.

En esta sección, tendremos dos estudios en que trataremos el tema del Evangelismo: Por un lado, veremos las técnicas centradas en el hombre, en el apartado titulado Evangelismo Moderno. Como contraparte, mostraremos el método que la Escritura nos enseña para anunciar a Cristo, en el estudio titulado Evangelismo Bíblico. Es importante que confrontemos nuestras técnicas evangelísticas con lo que la Biblia nos manifiesta, para honrar a Dios en nuestra predicación y no dar cabida a los engaños de los esfuerzos humanos que nos alejan de la verdadera forma de evangelizar.

Dios y el Problema del Mal

Publicado: 10 octubre, 2011 en Temas Controversiales

DIOS Y EL MAL

El problema del mal es uno de los temas más recurrentes al momento de atacar la doctrina cristiana. Los no creyentes argumentan que la existencia del mal es contradictoria al proclamar el amor y la bondad de Dios tal como aparece en la Escritura. Por no dar respuestas adecuadas, los cristianos prefieren evadir el tema o argumentar desde la óptica humanista del libre albedrío o como han llegado a  decir algunos, que Satanás es el creador del mal. Pero estos intentos sólo llevan a los creyentes a tratar de justificar a Dios, pero caen en una tremenda falacia. El cristianismo bíblico ofrece la más lógica respuesta sobre el origen del mal. Ningún sistema filosófico o religioso la entregará mejor. No hay contradicción entre Dios y la existencia del mal. La Escritura es muy clara y no establece que esto sea un misterio. El tema del mal genera reacciones mas bien emocionales que de una respuesta escritural, la cual es INFALIBLE. Entonces, ésto nos lleva a la pregunta lógica: ¿ES DIOS EL CREADOR DEL MAL?.

Veamos la siguiente frase, muy usada por los no creyentes y que se basa en la paradoja de Epicúreo:

«Dios es todopoderoso y es amor (1). Entonces, si Dios es omnipotente, podría destruir el mal y como es amor, desea destruir el mal (2). Pero el mal aún existe (3), por tanto, el concepto cristiano de Dios es falso, o simplemente no existe (4).»

Las premisas del análisis que viene son interesantes:

El argumento se hace insostenible en la premisa 2: ¿Por qué Dios querría destruir el mal? Y, ¿por que desearía hacerlo?. Aquí, la definición de amor, bien, mal son las que importan para el debate lógico. ¿Qué definición pueden dar los no creyentes a estas palabras fuera de la enseñanza bíblica? Si no la dan, queda en claro que la definición que tengan no es bíblica y que, no estamos los creyentes obligados a responder desde la Escritura. Si algún no cristiano opina lo contrario, debe demostrar con la Biblia por qué el amor de Dios quiere y desea necesariamente el fin del mal.

En la premisa 1: ¿Qué definición de amor usaremos? Si define la premisa de amor 1 en base a la Biblia, debe sostenerla de igual forma en la premisa 2, pero, se da que por debajo, incluye SU propia definición de amor, por lo tanto, su argumento es totalmente ilógico y lo hace irrelevante. En otras palabras, el no cristiano debe definir sus propios términos. Si éstos son relativos, frente a una definición absoluta como lo muestra la Biblia, sus argumentación es incomprensible. Por lo tanto, su oposición es contradictoria.

La premisa 3, no puede establecerse sin la premisa 4. En otras palabras, la existencia del mal SÓLO se explica con la existencia del Dios bíblico, pues, sin un estándar ABSOLUTO de lo bueno, correcto, la existencia misma del mal pierde sentido. El no cristiano podrá definir por mal todo lo que él desaprueba, pero su estándar NO ES ABSOLUTO, ni mucho menos UNIVERSAL. Y si apela a un estándar absoluto, siempre terminará apelando indirectamente al carácter moral del Dios cristiano. Por ejemplo, como puede leerse en algunos blogs, una persona está contra la pena de muerte, y argumenta que Dios ordenó no matar, pero apoya el aborto como decisión de la madre sobre su bebé no nacido. Entonces, su propio argumento cae en contradicción, por usar UNA NORMA ABSOLUTA (Dios), para criticar o apoyar lo que él desaprueba o aprueba de forma RELATIVA (en este caso, el derecho a la vida).

Ahora bien, si el no cristiano afirma que Dios no existe, tampoco tiene ninguna base racional para decir que el mal existe. Por lógica, el conocimiento de Dios está antes que el conocimiento del mal. Si no se sabe con certeza la existencia de Dios, entonces el mal no se puede definir. Si apela el no cristiano en su argumento a la existencia del Dios bíblico para argumentar sobre el problema del mal, entonces su argumentación es pobre y no tiene razón de ser. Ahora, si algunos no cristianos dicen que esto es una prueba en contra de la existencia de Dios, deben seguir tratando de demostrar por qué Dios tendría que destruir el mal. Ni siquiera puede usar los argumentos de los eventos injustificados, pues, por definición bíblica, todo lo que Dios hace es JUSTIFICADO, porque Él lo ha decidido así.

¿Qué respuestas dan las cosmovisiones no cristianas? No pueden sostenerlas, pues caerían en contradicciones en lo que dicen sobre el mal natural y el mal moral. No podrán explicar cómo comenzó el mal y este aún continúa.

En resumen:

a) La existencia del mal no se puede sostener sin la existencia del Dios cristiano.

b) Esto significa que no hay estándar más alto que Él y si el no cristiano argumenta contra eso, debe encontrar un estándar igual o superior.

c) Si las definiciones que utiliza el no cristiano para el problema no son absolutas, ni universalmente aceptadas, su ataque se hace inofensivo.

d) Entonces, no hay contradicción entre el Dios amoroso y la existencia del mal.

Lo que enseña, entonces, la Escritura es:

1-Dios es soberano sobre SU creación y el ÚNICO con libre albedrío para actuar en ella.

2-Por tanto, Él ha decretado la existencia del mal, controlándolo en todos sus aspectos. Si no tienes un referente universal distinto a Dios para decir que esto es malo, entonces, por definición, ES BUENO. Recuerden Génesis, donde Dios vio que todo lo que había hecho era BUENO.

3- El objetivo tanto de la creación, la existencia del mal y la salvación es LA MANIFESTACIÓN DE SU GLORIA.

En conclusión, la única posición racional sobre la existencia del mal es la cosmovisión bíblica, porque no se destruye con este problema, pero las visiones no cristianas se hacen insostenibles porque caen en contradicciones.

LA RESPONSABILIDAD HUMANA

Dios ha decretado el mal, pues es su autor fundamental, pero HA RESPONSABILIZADO MORALMENTE AL SER HUMANO como autor material del mal. Dios no le rinde cuentas ni es responsable ante ningún ser humano por ésto, como dice Pablo en Romanos: Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? (Romanos 9:19 y 20).

Hay respuestas que los cristianos NUNCA deben decir a los no cristianos, por ser ilógicas y antibíblicas:

a) La libertad del hombre: El argumento es como sigue. Dios creo al hombre con la capacidad de elegir y tomar sus decisiones de forma libre e independiente de su Creador. Pero, el mal sólo se puede imputar al hombre mismo, pues, por lógica, Dios lo habría creado con el potencial para hacerlo
En el fondo, no encara esto el problema del mal, sino que defiende el libre albedrío humano: 1- Cambia el debate a por qué existe el mal en el universo de Dios a por qué Dios creó un universo con potencial para el mal y 2- Si los cristianos (y muchos no creyentes) defienden esta postura, presuponen que Dios sabía que existiría el mal, ya señalan  DIRECTA O INDIRECTAMENTE, tomando las premisas 1 y 2, que DIOS ES EL CREADOR DEL MAL. Queda aún el tema del mal natural: SÓLO DIOS PUEDE RELACIONAR EL MAL NATURAL AL MAL MORAL, por ejemplo, el Diluvio, terremotos y catástrofes. Ésto no quiere decir que cada catástrofe natural sea por males morales, pero Dios sí puede relacionarlos. Él es el autor tanto del mal material como del mal moral. Dios no está limitado a las leyes naturales, que, en el fondo, son la forma en las cuáles Él actúa con su creación.

b) El argumento moral. El requisito moral es otro argumento ilógico. Éste se basa en que si los humanos no están capacitados moralmente para obedecer a Dios, entonces, no son culpables del mal. Pero la Biblia enseña que el hombre es pecador y que carece de capacidad para obedecer pero es MORALMENTE RESPONSABLE, porque DEBE obedecer a Dios aunque no pueda. En otras palabras, la RESPONSABILIDAD MORAL humana se basa en LA SOBERANÍA DE DIOS: Dios dice que el hombre DEBE obedecer, porque DEBE HACERLO.

La Escritura enseña que Dios no sólo ejerce control inmediato sobre la mente del hombre, además Dios también determina soberanamente todas las disposiciones innatas y factores externos relacionados a la voluntad del hombre. Es Dios quien forma una persona en el útero, y es él quien dispone las circunstancias externas por su providencia. Por tanto, APELAR A LA LIBERTAD O INCAPACIDAD MORAL ES ANTIBÍBLICO.

Sólo la fe cristiana es el único camino a Dios y la salvación e intelectualmente, como vemos, no puede ser destruida. En otras palabras, en el cristianismo NO HAY MITOS , porque ellos se encuentran en las COSMOVISIONES NO CRISTIANAS. Los creyentes no deben desesperarse por lo que digan los no cristianos sobre el mal. Mientras no tengan argumentos lógicos, definiciones absolutas o demuestren bíblicamente lo que quieren impugnar, sus argumentos serán irrelevantes. Y en cuanto a los cristianos, tomando la siguiente cita del teólogo Vincent Cheung, debemos recordar lo siguiente:

«Aunque el mal del que hablamos sea en efecto negativo, el fin último, que es el de la gloria de Dios, es positivo. Dios es el único que posee valor intrínseco, y si decide que la existencia del mal en última instancia, servirá para glorificarlo, entonces el decreto es por definición bueno y justificado. Aquel que piensa que la gloria de Dios, no vale la pena de muerte y el sufrimiento de miles de millones de personas tiene una opinión muy elevada de sí mismo y la humanidad. El valor de una criatura sólo puede ser sacado de y dado por su creador, y a la luz de la finalidad para la que el creador lo hizo. Puesto que Dios es el único estándar de medida, si piensa que algo está justificado, entonces es, por definición, justificado. Los cristianos no deben tener ningún problema en afirmar todo esto, y aquellos a quienes les resulta difícil aceptar lo que la Escritura enseña explícitamente deberían reconsiderar su compromiso espiritual, para ver si están realmente en la fe».

*Este artículo está basado en el estudio del teólogo Vincent Cheung: The Problem of Evil (El Problema del Mal), en su libro The Author of Sin (El Autor del Pecado): http://www.vincentcheung.com

Cosmovisión Cristiana

Publicado: 8 octubre, 2011 en Cosmovisión Cristiana

Toda persona y todo grupo humano buscan explicar cuál es el sentido de la existencia, la naturaleza del mundo que lo rodea y cómo puede llegar a conocer la verdad. Las religiones, la filosofía e incluso las ideologías políticas han tratado de dar respuestas a estas interrogantes, confrontándolos con su experiencia y razonamiento. La consistencia que tengan estas respuestas no pueden ser contradictorias, porque se autodestruirían. Si es así, todo intento de comprender la realidad estará destinado al fracaso y en algunos casos, con riesgo para la propia vida.  Por eso, cada persona o grupo humano tiene ideas que influyen en todos los campos de la vida, expresando así su visión del mundo. En otras palabras, una cosmovisión.

¿QUÉ ES UNA COSMOVISIÓN?

Una cosmovisión se define como el conjunto de ideas que nos explican las características de nuestro mundo. Estas ideas estructuran un marco interpretativo para quienes las siguen, elaborando a partir de ellas doctrinas intelectuales y éticas. Es decir, las cosmovisiones entregan los parámetros por los cuales un grupo humano puede interpretar su realidad, respondiendo las preguntas que dan sentido a la existencia. Para comprender las cosmovisiones, es importante señalar que éstas tienen aspectos comunes que les dan coherencia y una base para entregar respuestas satisfactorias para vivir:

  • Algo debe existir: Esto es fundamental  para comprender la existencia propia. Al plantearse ésta más allá de lo observable, comienzan las preguntas sobre la trascendencia y la posibilidad de que algo o alguien haya dado origen a todo lo que existe.
  • Postulados absolutos: Todas las ideas que son parte de una cosmovisión son absolutas. Si éstas no tienen suficiente consistencia, entonces se cae en el relativismo
  • Nunca dos respuestas pueden  ser ambas correctas: En este caso, cuando expresamos la forma en que entendemos el mundo y por mucha tolerancia que esté en boga, siempre una de dos afirmaciones tendrá que ser errónea. Si ambas respuestas son correctas a la vez, entonces la cosmovisión está en riesgo de no entregar respuestas satisfactorias para quien se adhiere a ella.
  • Todos creen en algo: Todas las personas creen en algo y lo practican. Si se niega este razonamiento básico, se cae en el absurdo y no tendría sentido adherirse a tal o cual cosmovisión.

Cuando se comparan las cosmovisiones, es necesario poder conocer estos cuatro componentes, porque éstos están presentes en todas ellas.

PREGUNTAS QUE FORMULAN LAS COSMOVISIONES

Junto a los componentes que señalamos anteriormente, las cosmovisiones tienen preguntas que  se relacionan  con la ontología (el estudio del ser y su fin último), la epistemología (cómo llegamos a saber la verdad) y la ética (cómo debemos vivir), y revelan la visión de mundo que tiene una persona o una sociedad. Como respondan a ellas, será su manera de explicar la realidad:

  • ¿Cuál es la realidad primaria (o real)?
  • ¿Venimos de algo, alguien o de la nada?
  • ¿Cuál es la naturaleza de nuestro mundo?
  • ¿Cómo explicamos la naturaleza del ser humano?
  • ¿Qué ocurre después de morir?
  • ¿Cómo podemos estar seguros de saber la verdad?
  • ¿Cómo distinguimos el bien y el mal?
  • ¿Cuál es el significado de la existencia humana?

A través de la historia, cosmovisiones como el deísmo, el nihilismo, el naturalismo, el existencialismo, el panteísmo oriental, el postmodernismo, la Nueva Era y el teísmo cristiano han respondido estas preguntas. Ahora veremos cuáles son las respuestas que entrega el teísmo cristiano a estas interrogantes.

EL TEÍSMO CRISTIANO

El teísmo (del griego théos = dios) se define como la creencia en una deidad personal,  creadora y trascendente que gobierna su creación e interviene en ella. El teísmo cristiano postula que existe un Dios personal que ha creado el universo y que en su soberanía gobierna a través de Su Providencia. Sobre esta base, las respuestas que entrega el teísmo cristiano son las siguientes:

  • ¿Cuál es la realidad primaria (o real)?: Dios es esta realidad, que explica todo lo que existe. Este Dios personal, trascendente y todopoderoso es quien ha determinado nuestra realidad.
  • ¿Venimos de algo, alguien o de la nada?: Venimos del acto creador de Dios, quien por el poder de Su palabra ha creado el universo de la nada.
  • ¿Cuál es la naturaleza de nuestro mundo?: La naturaleza de nuestro mundo es temporal, al tener su comienzo en la creación divina. Dios actúa en nuestro mundo a través de las leyes naturales, que pueden ser conocidas por el ser humano. Pero Dios interviene en este mundo según sus propósitos.
  • ¿Cómo explicamos la naturaleza del ser humano?: El ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza para tener una relación con Él, pero al caer en pecado esta relación se rompe, afectando su naturaleza que se vuelve pecaminosa. La obra de Jesucristo restablece la relación de Dios con todos los que creen en su muerte y resurrección.
  • ¿Qué ocurre después de morir?: La muerte es el paso a la vida con Dios (vida eterna) o a la separación sin Él (muerte eterna).
  • ¿Cómo podemos estar seguros de saber la verdad?: Nuestra fuente de conocimiento es trascendente. Lo que conocemos es porque Dios lo ha revelado por medio de la creación, los principios eternos en nuestra conciencia y también por Su Palabra, la revelación máxima.
  • ¿Cómo distinguimos el bien y el mal?: La norma absoluta para distinguirlos  es el carácter santo de Dios, que se ha revelado en su Ley.
  • ¿Cuál es el significado de la historia humana?: La historia humana sirve al cumplimiento del plan de Dios para su propia gloria. Él ha intervenido y guiado la historia humana de forma lineal: el Alfa y el Omega, el principio y el fin.

EN CONCLUSIÓN

Es importante que los cristianos tengamos claras las respuestas a las preguntas  que dan sentido a nuestra creencia, para poder dar razón de nuestra fe sin caer en contradicciones que puedan afectar nuestro testimonio y la predicación del Evangelio.  Pero también es necesario conocer cómo otras cosmovisiones responden a estas inquietudes para entender la manera de pensar de quienes están a nuestro alrededor para argumentar desde la Biblia a cada objeción que ellos tengan. Por último, debemos tener cuidado al comparar nuestra cosmovisión con las otras, para no ser engañados por ellas. Fundamentemos nuestro conocimiento en Dios y recordemos la advertencia de Pablo a los creyentes de Colosas: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2:8).

El Evangelio (Segunda Parte)

Publicado: 7 octubre, 2011 en Evangelio

LA LEY DE DIOS

La Biblia señala que Dios ha revelado su carácter santo a través de Su Ley moral, eterna y perfecta. Ella es la expresión de la voluntad de Dios que debe ser cumplida por nosotros. A esta Ley la conocemos como Los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1 al 17):

  1. Él es el Dios Verdadero y no debemos tener otros dioses delante de Él: Este mandamiento nos dice que tenemos que reconocer al único y verdadero Dios. Pero el ser humano NO  cumple esta primera orden divina. Las personas tienen sus propios dioses (dinero, personajes, pasatiempos, cosas e incluso una falsa imagen de Dios), lo que hace al ser humano idólatra.
  2. No debemos hacernos imágenes de nada en la tierra, los cielos o el mar y no adorarlas: La idolatría se expresa cuando nos hacemos una falsa imagen de Dios o cuando adoramos lo que no es Dios, cambiando la adoración al Creador por la de las cosas creadas (Romanos 1:23).
  3. No debemos tomar el Nombre de Dios en vano: El nombre de Dios debe ser reverenciado y respetado. En el Antiguo Testamento, quienes profanaban el nombre de Dios eran castigados con la muerte. ¿Cuándo tomamos el nombre de Dios en vano? Cuando blasfemamos (chistes groseros que ocupan Su  nombre, burlarse de Su poder y santidad), al hacer falsos juramentos con su nombre,  los cuales son pecaminosos y si los cristianos muestran que con sus acciones, deshonran el nombre de Dios.
  4. Respetar el Día de Reposo: El día de reposo es donde debemos expresar nuestra adoración a Dios y no lo hacemos al ocupar ese día para nuestros propios intereses.
  5. Honrar al Padre y a la Madre: Debemos, según este mandamiento, reconocer la autoridad de nuestros padres, considerando su enseñanza, disciplina, buenos consejos y la relación con ellos. Con ello, aprenderemos a respetar a toda persona, a las autoridades y a Dios mismo. Al no hacerlo, demuestras tu propio pecado.
  6. No Matarás: En este mandamiento, lo que se quiere decir es NO ASESINARÁS con alevosía ni deseos de venganza. Entonces, cuando alientas intentos de suicidio, matas a alguien por motivos humanos justificados, matas por placer, defiendes el aborto, estás violando el mandamiento. Pero al odiar a alguien, desearle mal,  lo discriminas o le tratas con indiferencia, te conviertes en HOMICIDA, porque espiritualmente lo estás MATANDO.
  7. No Cometerás Adulterio: Este es uno de los pecados más dañinos, rompiendo vidas, familias y distorsionando el propósito de Dios para el matrimonio: amor, gozo y procreación. Según la Biblia, desear a otro hombre o mujer estando casado, tener amantes, ser infiel , al separarte por capricho de tu cónyuge para estar con otra persona, se está cometiendo ADULTERIO.
  8. No Hurtarás: Dios nos manda a conseguir nuetras cosas con honestidad, a través de nuestro trabajo y respetar lo que nuestro prójimo logra con él. Este mandamiento hace énfasis en que no debemos conseguir las cosas de manera inmoral o ilegítima. Entonces, no es tan sólo el robo como acto delictivo lo que viola este mandamiento, sino también cuando copias en una prueba, pirateas música o películas, presentar el esfuerzo de otros como tuyo, buscas enriquecerte por todos los medios o ganar dinero malamente o no cumples con tu trabajo estás hurtando.
  9. No Debemos Levantar Falso Testimonio: Este mandamiento no sólo exige decir la verdad y mentir sobre otra persona, si no también respetar su honra y buen nombre. Así también nuestro nombre es honrado. Si mentimos, no somos confiables, debemos seguir mintiendo para ocultar la verdad, nos hacemos hipócritas y no amamos la verdad. Así, violamos este mandamiento.
  10. No Codiciarás: La codicia es un pecado que está en lo más profundo del ser humano. Nos exige este mandamiento no desear egoístamente lo que otros tienen. Pero fíjate que este mandamiento involucra a los demás porque si codicias a la pareja de otro, adulteras; si al desear algo y lo consigues de manera ilegítima, hurtas; si mientes sobre tu prójimo por envidia, levantas falso testimonio; si por codiciar lo de tu prójimo lo odias y le rechazas, lo estás matando; al desear estar cerca de un famoso con todo tu corazón,  eres un idólatra y adoras lo que no es Dios; si por querer tener más, trabajas durante el día de descanso, no respetas el día de reposo que es para Dios; si culpas a Dios porque otros tienen y tú no posees lo mismo, tomas el nombre de Dios en vano y si al desear algo que tus padres no te pueden dar, los ofendes, no los estás honrando. ¿Ves? La codicia te lleva a romper TODOS  los mandamientos.

Dios no cambia sus exigencias ni baja el nivel de ellas y su Ley demanda perfección, tanto en la conducta externa como en nuestras actitudes internas. La ley divina llega a lo más hondo de nuestro ser y nos muestra la horrible maldad que tenemos. Entonces, la ley nos hace saber cómo y cuándo pecamos (Romanos 3:20).

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO?

Dios, al dar su Ley, exige que todo ser humano deba cumplirla. Esta orden divina se basa en Su SOBERANÍA y no en nuestra moralidad.  Nosotros NO PODEMOS CUMPLIR ESTA EXIGENCIA  porque nuestra naturaleza es PECAMINOSA. Y el pecado nos hace violar la Ley (1ª de Juan 1:34). Entonces, ¿cuáles son las consecuencias del pecado?

  1. Estar separados de Dios: Este es el resultado más horrible del pecado. Hebreos 10:31 dice que horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Al estar separado del Creador, estás muerto espiritualmente y estás bajo la ira de Dios. El Salmo 7:11 dice: Dios es juez justo  y Dios está airado contra el impío todos los días. En la carta a los Colosenses, el apóstol Pablo dice que la ira de Dios viene sobre los pecadores (Colosenses 3:6).
  2. Los Esfuerzos Humanos NO VALEN NADA: Las personas creen que llegan a Dios porque hacen buenas obras, cumplen con los ritos religiosos o muestran una conducta externa aceptable. Eso les llevaría a ganarse a Dios, pero la Biblia muestra que es falso. Isaías, el profeta, dijo que nuestras obras (justicia) son como trapos sucios delante de Dios (Isaías 64.6), porque están manchadas con nuestro egoísmo pecaminoso.
  3. El Veredicto de la Ley: Como no podemos cumplir la Santa Ley de Dios, ésta NOS CONDENA y nos pone bajo el juicio de Dios (Romanos 3:19). Ninguno de nosotros se escapa al veredicto de la Ley y los que no tienen Ley pero hacen las cosas que están en ella, son Ley para sí mismos. Es decir,  los que conocen la Ley son condenados y los que no la conocen pero hacen cosas que proscribe la Ley divina, también lo son (Romanos 2:12 al 15).

Todo ser humano está bajo la condena de la Ley, que exige LA MUERTE DEL PECADOR, para satisfacer la JUSTICIA Y LA IRA DIVINA.  En la tercera parte del Evangelio veremos cómo podemos ser librados de la ira de Dios.

El Evangelio (Primera Parte)

Publicado: 5 octubre, 2011 en Evangelio
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«Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios   para salvación a todo aquel que cree…»

(Romanos 1:16)

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¿Qué es el Evangelio? Alguna vez, todos hemos escuchado esta palabra que ha sido interpretada de varias maneras. Para unos, el Evangelio es lo que Dios espera de los seres humanos y para otros, es sólo el nombre de cuatro libros que aparecen en la Biblia. Muchas respuestas han sido dadas, pero, lo que en realidad nos muestra la Escritura es que el Evangelio es el plan de salvación eterna de Dios, realizado en la persona y obra de su Hijo, Jesucristo. Esta es la buena nueva (euaggélion = evangelio) que Dios da a los seres humanos. Pero antes de compartir esta buena noticia, hay cosas importantes que debemos saber.

¿QUIÉN ES DIOS?

Todos saben que hay un Dios, incluso quienes dicen no creer en Él. El apóstol Pablo dice en la carta a los Romanos que Dios mismo se ha revelado a todo ser humano en las obras de la Creación (Romanos 1:19-20), en la conciencia, teniendo los grandes principios morales que Él ha dictado mediante la noción del bien y el mal (Romanos 2:14-15). Sin embargo, la Biblia es la revelación máxima y que nos muestra que Dios es:

Espíritu (Juan 4:24)

Infinito, siendo por ello Omnipresente (Job 11:7)

Eterno, no tiene principio ni fin (Salmo 90:2)

Inmutable, no cambia (Santiago 1:17)

 Dios también tiene atributos que son parte de su carácter y que la Biblia enseña claramente:

Es Sabio (Salmo 147:5)

Es Poderoso (Apocalipsis 4:8)

Es Verdadero (Juan 17:17)

Es Bueno (Mateo 19:17)

Es Amor (1 ª de Juan 4:7-8)

Es Santo, es decir, aborrece el pecado y a quién hace pecado (Romanos 1:18, Salmo 5:5)

Es Redentor, del Él depende nuestra salvación (Jonás 2:8)

Y también es Justo, aplicando Su justicia para salvar y condenar a Sus criaturas (Salmo 7:11, Nahum 1:3)

La Biblia nos muestra a un Dios personal, que manifiesta su poder y majestad siendo el Creador de todas las cosas (Génesis 1:1, Apocalipsis 4:11)  ejerciendo su  Gobierno Soberano sobre ellas (Salmo 24:1, 103: 9)

EL PECADO Y LA SANTIDAD  DE DIOS

Para entender por qué el Evangelio es una buena nueva, veamos cómo era en el principio la relación entre Dios y el ser humano. Dios creó al ser humano para tener una relación íntima con Él, pero esta relación se rompió a causa del pecado. Entonces, ¿qué es el pecado?. Cuando nombramos los atributos de Dios, dijimos que Él es Santo y esto significa que es moralmente perfecto. Al ser Santo, Dios está separado de todo mal y por tanto, aborrece al pecado y al pecador. Ningún malvado estará delante de Dios. ¿Quiénes son estos pecadores? Según la Escritura, todos somos pecadores, todos ofendemos al Dios Santo (Romanos 3.23). Aunque sea el más insignificante de los pecados, es infinitamente ofensivo a Él, porque es infinitamente Santo. El pecado es, en otras palabras, todo aquello en el ser humano que no exprese o sea contrario al carácter santo de Dios.

Ahora, que ya sabes quién es Dios y que Él es Santo, te preguntarás: ¿Cómo podemos saber cuando pecamos? Ése será el tema de la segunda parte del Evangelio.

¡Bienvenidos!

Publicado: 5 octubre, 2011 en Bienvenida

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

(Judas 1:24 y 25)

Con este versículo bíblico, damos la más cordial bienvenida a quienes entren en este blog que hemos llamado «A Través de la Biblia». Sean creyentes o no creyentes, queremos presentar diversos estudios y artículos basándonos en la infalible Palabra de Dios, presentando el Evangelio, abordando temas doctrinales, y de cosmovisión cristiana.  Nuestro propósito es edificar a los hermanos que lean estos estudios. Pero lo más importante, queremos glorificar a nuestro Dios, esperando que todo lo que hagamos y presentemos en este blog, sea para su mayor honra.  En  estos tiempos en que el relativismo, el humanismo y todos los «ismos» del mundo atentan contra la sana doctrina, siempre es bueno encontrar espacios donde los cristianos podamos edificarnos y compartir nuestras dudas para aprender no tan sólo a ser lectores u oidores de la Palabra, sino también hacedores de ella. En el caso de no creyentes que entren, les presentamos el Evangelio, siendo libres también de leer los temas que aparezcan en nuestro blog.  Sólo pedimos que los comentarios sobre el contenido de los artículos sean hechos con mucho respeto. Lo mismo para los hermanos que entren, mostrando el amor entre nosotros y hacia nuestro prójimo.

Que Dios les bendiga y bienvenidos a «A Través de la Biblia».

 

SOLI DEO GLORIA

SÓLO A DIOS LA GLORIA