El Evangelio (Segunda Parte)

Publicado: 7 octubre, 2011 en Evangelio

LA LEY DE DIOS

La Biblia señala que Dios ha revelado su carácter santo a través de Su Ley moral, eterna y perfecta. Ella es la expresión de la voluntad de Dios que debe ser cumplida por nosotros. A esta Ley la conocemos como Los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1 al 17):

  1. Él es el Dios Verdadero y no debemos tener otros dioses delante de Él: Este mandamiento nos dice que tenemos que reconocer al único y verdadero Dios. Pero el ser humano NO  cumple esta primera orden divina. Las personas tienen sus propios dioses (dinero, personajes, pasatiempos, cosas e incluso una falsa imagen de Dios), lo que hace al ser humano idólatra.
  2. No debemos hacernos imágenes de nada en la tierra, los cielos o el mar y no adorarlas: La idolatría se expresa cuando nos hacemos una falsa imagen de Dios o cuando adoramos lo que no es Dios, cambiando la adoración al Creador por la de las cosas creadas (Romanos 1:23).
  3. No debemos tomar el Nombre de Dios en vano: El nombre de Dios debe ser reverenciado y respetado. En el Antiguo Testamento, quienes profanaban el nombre de Dios eran castigados con la muerte. ¿Cuándo tomamos el nombre de Dios en vano? Cuando blasfemamos (chistes groseros que ocupan Su  nombre, burlarse de Su poder y santidad), al hacer falsos juramentos con su nombre,  los cuales son pecaminosos y si los cristianos muestran que con sus acciones, deshonran el nombre de Dios.
  4. Respetar el Día de Reposo: El día de reposo es donde debemos expresar nuestra adoración a Dios y no lo hacemos al ocupar ese día para nuestros propios intereses.
  5. Honrar al Padre y a la Madre: Debemos, según este mandamiento, reconocer la autoridad de nuestros padres, considerando su enseñanza, disciplina, buenos consejos y la relación con ellos. Con ello, aprenderemos a respetar a toda persona, a las autoridades y a Dios mismo. Al no hacerlo, demuestras tu propio pecado.
  6. No Matarás: En este mandamiento, lo que se quiere decir es NO ASESINARÁS con alevosía ni deseos de venganza. Entonces, cuando alientas intentos de suicidio, matas a alguien por motivos humanos justificados, matas por placer, defiendes el aborto, estás violando el mandamiento. Pero al odiar a alguien, desearle mal,  lo discriminas o le tratas con indiferencia, te conviertes en HOMICIDA, porque espiritualmente lo estás MATANDO.
  7. No Cometerás Adulterio: Este es uno de los pecados más dañinos, rompiendo vidas, familias y distorsionando el propósito de Dios para el matrimonio: amor, gozo y procreación. Según la Biblia, desear a otro hombre o mujer estando casado, tener amantes, ser infiel , al separarte por capricho de tu cónyuge para estar con otra persona, se está cometiendo ADULTERIO.
  8. No Hurtarás: Dios nos manda a conseguir nuetras cosas con honestidad, a través de nuestro trabajo y respetar lo que nuestro prójimo logra con él. Este mandamiento hace énfasis en que no debemos conseguir las cosas de manera inmoral o ilegítima. Entonces, no es tan sólo el robo como acto delictivo lo que viola este mandamiento, sino también cuando copias en una prueba, pirateas música o películas, presentar el esfuerzo de otros como tuyo, buscas enriquecerte por todos los medios o ganar dinero malamente o no cumples con tu trabajo estás hurtando.
  9. No Debemos Levantar Falso Testimonio: Este mandamiento no sólo exige decir la verdad y mentir sobre otra persona, si no también respetar su honra y buen nombre. Así también nuestro nombre es honrado. Si mentimos, no somos confiables, debemos seguir mintiendo para ocultar la verdad, nos hacemos hipócritas y no amamos la verdad. Así, violamos este mandamiento.
  10. No Codiciarás: La codicia es un pecado que está en lo más profundo del ser humano. Nos exige este mandamiento no desear egoístamente lo que otros tienen. Pero fíjate que este mandamiento involucra a los demás porque si codicias a la pareja de otro, adulteras; si al desear algo y lo consigues de manera ilegítima, hurtas; si mientes sobre tu prójimo por envidia, levantas falso testimonio; si por codiciar lo de tu prójimo lo odias y le rechazas, lo estás matando; al desear estar cerca de un famoso con todo tu corazón,  eres un idólatra y adoras lo que no es Dios; si por querer tener más, trabajas durante el día de descanso, no respetas el día de reposo que es para Dios; si culpas a Dios porque otros tienen y tú no posees lo mismo, tomas el nombre de Dios en vano y si al desear algo que tus padres no te pueden dar, los ofendes, no los estás honrando. ¿Ves? La codicia te lleva a romper TODOS  los mandamientos.

Dios no cambia sus exigencias ni baja el nivel de ellas y su Ley demanda perfección, tanto en la conducta externa como en nuestras actitudes internas. La ley divina llega a lo más hondo de nuestro ser y nos muestra la horrible maldad que tenemos. Entonces, la ley nos hace saber cómo y cuándo pecamos (Romanos 3:20).

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO?

Dios, al dar su Ley, exige que todo ser humano deba cumplirla. Esta orden divina se basa en Su SOBERANÍA y no en nuestra moralidad.  Nosotros NO PODEMOS CUMPLIR ESTA EXIGENCIA  porque nuestra naturaleza es PECAMINOSA. Y el pecado nos hace violar la Ley (1ª de Juan 1:34). Entonces, ¿cuáles son las consecuencias del pecado?

  1. Estar separados de Dios: Este es el resultado más horrible del pecado. Hebreos 10:31 dice que horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Al estar separado del Creador, estás muerto espiritualmente y estás bajo la ira de Dios. El Salmo 7:11 dice: Dios es juez justo  y Dios está airado contra el impío todos los días. En la carta a los Colosenses, el apóstol Pablo dice que la ira de Dios viene sobre los pecadores (Colosenses 3:6).
  2. Los Esfuerzos Humanos NO VALEN NADA: Las personas creen que llegan a Dios porque hacen buenas obras, cumplen con los ritos religiosos o muestran una conducta externa aceptable. Eso les llevaría a ganarse a Dios, pero la Biblia muestra que es falso. Isaías, el profeta, dijo que nuestras obras (justicia) son como trapos sucios delante de Dios (Isaías 64.6), porque están manchadas con nuestro egoísmo pecaminoso.
  3. El Veredicto de la Ley: Como no podemos cumplir la Santa Ley de Dios, ésta NOS CONDENA y nos pone bajo el juicio de Dios (Romanos 3:19). Ninguno de nosotros se escapa al veredicto de la Ley y los que no tienen Ley pero hacen las cosas que están en ella, son Ley para sí mismos. Es decir,  los que conocen la Ley son condenados y los que no la conocen pero hacen cosas que proscribe la Ley divina, también lo son (Romanos 2:12 al 15).

Todo ser humano está bajo la condena de la Ley, que exige LA MUERTE DEL PECADOR, para satisfacer la JUSTICIA Y LA IRA DIVINA.  En la tercera parte del Evangelio veremos cómo podemos ser librados de la ira de Dios.

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