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Evangelismo Bíblico

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

«Porque no he rehuído anunciaros todo el consejo de Dios»

(Hechos 20:27)

El evangelismo es un tema que la iglesia debe abordar seriamente. Hemos sido llamados a ser testigos de Cristo (Hechos 1:8) y no meros espectadores que esperan sentados para ver cómo los incrédulos llegan a las congregaciones; ni mucho menos activistas que tratan al evangelismo como un pasatiempo entusiasta. Lo primero, nos hace indiferentes hacia los pecadores y lo segundo, lleva a buscar métodos que, como hemos analizado en el estudio anterior, han reconvertido el mensaje de la Escritura y centrado todo en el ser humano. Por tales motivos, es necesario volver a lo que nos dice la Palabra de Dios, comparando nuestros esfuerzos evangelísticos con la predicación de los apóstoles y de nuestro Señor. Así, a modo de ejemplo, tenemos la conversación entre Jesús y el joven rico (Mateo 19:16 al 30), los discursos de Pedro después de Pentecostés (Hechos 2: 14 al 40), en el pórtico de Salomón (Hechos 3:11 al 26) y la proclamación de Pablo en Atenas (Hechos 17:16 al 34). En ellos, encontraremos los elementos principales del Evangelio, los cuales veremos más adelante.

¿Cuál es el Fundamento?

Si queremos que nuestro evangelismo sea conforme a la Biblia, el fundamento de éste debe ser la proclamación de la verdad. En la oración por sus discípulos, Jesús pide al Padre que los santifique en su palabra, porque ésta es verdad (Juan 17:17). Siendo Dios la fuente de toda verdad, ésta ha sido revelada a los seres humanos a través de Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:16). Entonces, ¿por qué el evangelismo moderno fracasa?. Porque no busca la verdad, sino el favor de las personas, adulterando el Evangelio. El mensaje predicado por Cristo y sus apóstoles, el cual nos hace libres (Juan 8:32), es cambiado por otro que trae ignorancia, maldición y destrucción, por no tener conocimiento (Oseas 4:6). Debemos pedir al Espíritu Santo que nos guíe en toda verdad (Juan 16:13), para no creer a todo el que diga ser de Dios (1ª Juan 4:1), sobretodo, contra aquellos que nos vienen con falsos evangelios, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado (2ª Pedro 2:2).

¿Qué Requiere el Evangelismo Bíblico?

Hemos señalado anteriormente que la verdad es lo fundamental para nuestra labor evangelística, tal y cómo está presente en la Palabra de Dios. Debemos considerar que el mensaje que entregamos NO ES NUESTRO, sino que es de Dios el Padre, de quién Jesús, el Hijo, dijo que había venido hacer Su voluntad. Por tanto, nuestra predicación debe ser la misma que los apóstoles hicieron, la misma que Cristo hizo. Para que el evangelismo sea bíblico hay que considerar lo siguiente:

  1. Glorificar a Dios. Toda nuestra predicación debe exaltar la gloria de Dios. Tanto el Evangelio, como la creación y la salvación o condenación de los seres humanos está dentro de este propósito. Esta debe ser nuestra preocupación más importante. Jesucristo siempre buscó glorificar al Padre (Juan 17:1). Por tanto, el mensaje que prediquemos debe estar enfocado en este mismo fin.
  2. Fortalecernos en la Sana Doctrina. Tanto dentro de la iglesia, como fuera de ella, el fortalecimiento de la sana doctrina es importante para no agregar ni quitar nada al mensaje y predicarlo de forma íntegra. Tito recibió la siguiente recomendación del apóstol Pablo: Pero tú, habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina (Tito 2:1). Si nuestra predicación está de acuerdo con esto, entonces ninguna falsa doctrina podrá mezclarse con el mensaje bíblico.
  3. Testificar a Cristo. Esto debe quedar claro. El testimonio debe ser referido a la perfecta obra de Cristo y no transformarlo en una lastimera exposición de una vida pecadora anterior, porque se cae en el YO. Frases como cuando yo no era cristiano, antes yo fui, yo era un…; y yo estaba en… tienen que desaparecer. Al final, los testimonios ocupados en el evangelismo terminan siendo burdas muestras de cambio y de exaltación de la vanidad humana. Por eso, tenemos que despojarnos del viejo hombre con sus hechos (Colosenses 3:9), para que el centro sea Cristo.
  4. Existirán dificultades al predicar. La Biblia nos muestra la oposición que generó la predicación del evangelio, tanto de los inconversos como dentro de las propias congregaciones. Los apóstoles y los primeros cristianos sufrieron la persecución de los líderes religiosos judíos, como vemos en Hechos 4:1 y 2. Así, los religiosos de hoy ven peligrar sus prácticas evangelísticas cuando se predica la verdad bíblica. Hermanos que creerán que están en lo correcto también se opondrán, pero frente a esta dificultad, es más importante obedecer a Dios que a los hombres (Hechos 5:9).
  5. Depender de Dios en la predicación. Uno de los grandes problemas es que queremos que los inconversos reciban rápido el Evangelio, forzando conversiones, manipulando psicológicamente y prácticamente, obligando al no creyente a tomar una decisión. Eso, hace que la obra sea del evangelista, dependiendo de su manejo y capacidad de convencer a su interlocutor. Pero, la Escritura nos enseña que esto, para los hombres es imposible. Jeremías lo expresa de la siguiente manera: Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías 13:23). La predicación debe depender del poder soberano de Dios, que transforma nuestra naturaleza pecadora. Así, podremos decir que el Evangelio es poder de Dios para los que creen (Romanos 1:16).

Si debemos hacer evangelismo con base biblica, reflexionemos sobre estos puntos en consideración. No importa que la cantidad de convertidos no sea la que esperamos o no nos escuchen. No importa que seamos vistos por hermanos de nuestras congregaciones casi como herejes. Inherentemente, estos puntos son conflictivos y cuestionarán toda la actividad evangelística, pero, es más necesario volver a predicar conforme a la Escritura.

Lo Que No Debe Ser Quitado

Muchos evangelistas y hermanos llaman a recibir el Evangelio basados en suposiciones humanas, ideas preconcebidas y mucha ignorancia bíblica, lo cual induce a quienes son receptores de estas falsedades, a que tomen una decisión o se entreguen a través de una oración. Pero hay cosas que se han quitado dentro de la predicación y que son vitales dentro del mensaje. Si queremos decir como Pablo, que hemos anunciado todo el consejo de Dios (Hechos 20:27), entonces no ignoremos la verdad que nos muestra la Escritura.

  • El Carácter de Dios. Uno de los graves errores del evangelismo moderno es asumir que los incrédulos saben quién es Dios. Si bien es cierto que tienen una idea sobre Dios, ésta no se ajusta al conocimiento bíblico de Él. Si el pecador no conoce el carácter de Dios, no sabrá a quién ha ofendido y por qué debe pedirle perdón. No podrá decir, como David: Contra tí, contra tí solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos (Salmo 51:4). Ni tampoco sabrá a qué Dios estará invocando, porque ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? (Romanos 10:13). Conociendo el carácter de Dios, el pecador podrá tener certeza sobre quién puede salvarle o condenarle.
  • La Ley y el Pecado. La ley moral y eterna dada por Dios ya no es predicada. Este tiene que ver con el tema de la ley y su papel dentro del Evangelio. ¿Cómo sabrá alguien que ha pecado en contra del Dios tres veces santo?. Por medio de la ley, se conoce el pecado (Romanos 3:20). Jesús aplicó a la mujer en el pozo y al joven rico la ley de forma espiritual, de modo que vieron su pecado. El tema del pecado es muy lamentable, porque no se les dice a los incrédulos que están en rebelión contra su Creador, ni que desobedecen a sus mandamientos, porque, como escribe Juan, el pecado es transgresión (infracción) a la ley (1ª Juan 3:4). Cuando confrontemos a los pecadores con la ley de Dios, les haremos ver lo más profundo de su maldad.
  • La Ira de Dios y el Castigo Eterno. Estos dos temas han sido dejados de lado en la práctica evangelísitca actual. Con la excusa que estos temas se basan en el miedo, han sido cambiados para no herir la sensibilidad de los incrédulos o a evitar que nos llamen fanáticos y que la gente vaya por terror a Dios. Pero, justamente es éso lo que estas doctrinas deben despertar: el temor por la ofensa a la santidad de Dios. El pecador debe saber que está bajo la ira de Dios y que su final es el castigo eterno si no da el paso que veremos a continuación.
  • La llamada al Arrepentimiento. Si el pecador sabe que ha ofendido a Dios y quebrantado su ley, entonces, debe llamársele al arrepentimiento. Pero no un arrepentimiento basado en los sentimentalismos o remordimientos. La palabra para arrepentimiento en el Nuevo Testamento es metanoia, que quiere decir cambio de mente. Es decir, el arrepentimiento bíblico es un llamado a convertirse. Éste obra en aquellos que se han quebrantado verdaderamente por su pecado, pidiendo perdón por ofender la santidad de Dios. Hoy en día, el remordimiento o la dolida confesión son las formas en que los incrédulos creen que les son perdonados sus pecados. Pero, Pedro señaló ante los judíos en el Pórtico de Salomón: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (Hechos 3:19).
  • La Fe en la Obra de Cristo: Este es el centro de nuestra predicación. Debemos decirle a los no creyentes que la fe en la perfecta obra de Cristo, su muerte y resurrección los salvará de la ira divina. Explicarles que la fe salvadora es la confianza en la obra de Cristo como Señor y Salvador, quién dará vida nueva al incrédulo muerto en sus delitos y pecados y lo justifica (es declarado justo) delante de Dios: Más el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17). Por lo tanto, no hay ninguna condenación a los que están en Cristo (Romanos 8:1).
  • La Seguridad de la Salvación. Es importante dejar en claro que la obra de Cristo, al ser perfecta, no requiere de obras humanas que aseguren la salvación. Quienes añaden a ésto, siempre están necesitando algo más para completar la obra de Hijo. Nuestra salvación está completa en Él y nos hace aceptados por Dios (Efesos 1:6).
  • El Discipulado. Debemos predicarle a los inconversos que ser discípulos de Cristo tiene un costo: negarse a sí mismo (Mateo 16:24). No debemos esconder que la verdad del discipulado no solamente son las clases que un discipulador le enseña al nuevo creyente, sino que también es parte de la vida del cristiano:  «no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1ª Juan 2:15-16). Es decir, habrá que renunciar a muchas cosas, tendremos la oposición de familiares y amigos no cristianos, que nos mirarán con simpatía, pero esperando a un error. Por eso, el nuevo discípulo debe  hacer firme su vocación y elección para no caer (2ª Pedro 1:10).
  • Los frutos del Evangelio. La Biblia menciona que los frutos en el creyente, son obra del Espíritu Santo, frente al error que muchos tienen al decir que están viviendo en el Evangelio. El Evangelio es Cristo. Por tanto, el creyente va creciendo en su vida cristiana con los frutos que la carta a los Gálatas menciona: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23).

El profeta Ezequiel nos dice que profetizamos a huesos secos (Cap. 37). Por eso, lo único que les dará vida, es el mensaje del Evangelio, por el cual Dios resucitará a los que están muertos en sus pecados. Abandonemos el facilismo del evangelismo de hoy, que es falso y es contrario a la Escritura y volvamos a las raíces bíblicas de nuestra predicación. No sigamos con métodos altamente cuestionables y heréticos, que nos harán responsables delante de Dios por deshonrarlo y preferir el favor de la creatura antes que la gloria del Creador.

Evangelismo Moderno

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

Cuando hablamos de evangelismo, pensamos en grandes reuniones con predicadores frenéticos, gente llorando que toma decisiones, pasando al frente y hermanos recitándole versículos bíblicos para dar una seguridad eterna a estos creyentes. En otros casos, conciertos de artistas cristianos, música estridente y métodos de lucha o guerra espiritual son parte de las técnicas que se consideran válidas para atraer a los inconversos hacia Cristo. Pero debemos preguntarnos responsablemente: ¿Son estos métodos conformes a la Escritura? ¿Dónde queda Dios en estas campañas evangelísticas? y también, ¿qué lugar ocupa el ser humano?. Éstas y otras interrogantes son urgentes para analizar seriamente el evangelismo actual, que, como veremos, es totalmente antibíblico.

¿Sólo Una Cuestión de Énfasis?

Muchos cristianos cuando se ven confrontados con sus métodos evangelísticos, tratan de evadir una respuesta conforme a la Biblia y se escudan en que es lo que aprendió en la iglesia local, por lo tanto, asumen que es lo correcto y que las diferencias con otras formas de evangelización son una cuestión de detalles y énfasis, pero todas tienen el mismo objetivo: la salvación de las almas. Pero, el problema que encontramos aquí es la justificación de tradiciones que no se sustentan bíblicamente y que han pervertido el mensaje del Evangelio. Y esto es grave, pues, recordemos lo que Pablo les advierte a los Gálatas, que cualquiera que venga con otro evangelio, sea anatema (Gálatas 1: 8 y 9). Pero, el centro de todo esto es que mientras el Evangelismo Bíblico se centra en Cristo y su obra, el Evangelismo actual está centrado en el ser humano, con todas las invenciones que le han sido añadidas. En otras palabras, se despoja al mensaje evangélico de su poder divino y como consecuencia, queda a merced de las arrogantes pretensiones de autoridad de los evangelistas, para moldearlo según su propia inspiración, que se aleja peligrosamente de lo que la Escritura nos enseña, pero que también nos advierte sobre estos falsos maestros, pues ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye (1ª de Juan 4:5).

¿Cuáles son los Errores del Evangelismo Actual?

Nadie duda de la sinceridad de muchos hermanos al predicar la Palabra, y de su dedicación que muestran hacia los pecadores inconversos. Pero, muchos de los métodos utilizados actualmente parecen más bien sacados de  técnicas de mercado, sesiones psicológicas o carnavales con mucha música, danza y marchas. Métodos, que en el fondo, provienen de la equivocada suposición que harán más fácil la recepción del Evangelio, avivando a la iglesia y generando impacto en aquellos lugares donde se practican, esperando el ansiado crecimiento de nuevos creyentes. Pero, lo que en realidad consiguen es solamente predicar un Evangelio que no fructifica y que está restringido a las necesidades de todo tipo que tengan quienes lo escuchan, pues muchos piensan que Dios ya ha hecho lo suficiente por la salvación de las personas y que Él está simplemente esperando lo que decidan hacer con ella. Por eso, le añaden invenciones que terminan por convertirse en tradiciones a las cuales es muy difícil cuestionar y que transforman la predicación en espectáculos donde el emocionalismo, la entretención y todo lo que sea eficiente, son útiles para atraer a los no creyentes. Pero no sólo está el problema de los métodos, sino también el relacionado con el contenido del Evangelio, al cuál se le añaden ideas humanistas, lo que lleva a no predicarlo íntegramente.

Veamos algunos de estos errores:

  1. Este evangelismo se ha centrado en el ser humano. El mensaje de los evangelistas está enfocado, lamentablemente, en las necesidades del ser humano. Todos los esfuerzos están sujetos a mostrarle un atajo al Cielo a los inconversos, buscando su favor para la causa de Cristo. Pero el apóstol Pablo nos recuerda lo siguiente: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gálatas 1:10).
  2. Dios es deshonrado. Como consecuencia de lo anterior, Dios es despojado de Su gloria,  santidad, poder, justicia; y queda reducido a sólo un atributo, el amor. Entonces, se le presenta al inconverso una imagen distorsionada del Creador expresado en la manoseada declaración: Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida, quedando la imagen del buen Dios que tolera hasta la más grosera ofensa a Su carácter santo.
  3. El mensaje se hace agradable al pecador inconverso. El Evangelio es inherentemente ofensivo hacia el incrédulo, pues, como dijeron los discípulos que seguían a Jesús: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír? (Juan 6:60). Pero, ahora, esta palabra es muy agradable de escuchar, porque todo lo que está relacionado con la justicia de Dios, el pecado, Su santa Ley y el castigo eterno, es adornado o simplemente, desechado para no ofender a los oyentes. Se busca evitar herir la sensibilidad de los incrédulos y no parecer fanáticos fundamentalistas. Pero, la realidad que nos señala la Palabra es otra cosa: La ira de Dios está sobre el pecador (Juan 3:36).
  4. La utilización de tácticas psicológicas para forzar conversiones. Uno de los problemas más grandes en el evangelismo actual, es el uso de artimañas que apelan a los sentimientos, emociones y experiencias de las personas. El llanto de la gente, en muchos cultos evangelísticos, es más bien reflejo de un desahogo emocional más que un verdadero quebrantamiento por el pecado. Ahí se aprovecha de mostrar a Cristo como un psicólogo cósmico, relegando su obra como Redentor al estado de ánimo del no creyente. Pero, siendo el corazón el lugar de donde proceden las emociones y los sentimientos, la Escritura advierte: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9).
  5. La descontextualización de versículos bíblicos. Esto es grave. Es muy aterrador escuchar a predicadores, evangelistas y otros hermanos sacar textos bíblicos de su contextos y presentárselos a los no creyentes. Para ilustrarlo, tenemos dos ejemplos: el primero, se refiere a Apocalipsis 3:20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Y el otro es 2ª Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero, si analizamos el contexto de ambos pasajes, nos damos cuenta que fueron escritos para creyentes. En el caso de Apocalipsis, Jesús dice estas palabras a la iglesia de Laodicea, a la cual Él llama al arrepentimiento. En el segundo versículo, de Pedro, él le escribe a los creyentes sobre la venida del día del Señor, donde señala que Dios es paciente para que todos los escogidos se arrepientan.
  6. El facilismo en la predicación y propagación de Evangelio. Es vergonzoso ver cómo los cerebros actuales del evangelismo han reducido todo el consejo de Dios a sistemas de simples pasos que llevarán al pecador a aceptar a Cristo, como si el Señor fuese un objeto que depende de los caprichos humanos. Entre estos sistemas tenemos: Las cuatro leyes espirituales, el ABC o el 123 del EvangelioLa Cinco Cosas que Dios quiere que tú sepas. Es terrible ver cómo todo se hace fácil, buscando ampliar numéricamente a las iglesias locales, aumentar la fama de los evangelistas y dar a los pecadores un derecho que no tienen: la vida eterna.
  7. La oración de entrega. ¿No hemos escuchado en prédicas televisivas, radiales, en campañas o en las mismas iglesias que los pecadores deben repetir una simple oración para ser salvos?. Sí, y es más profundo, pues esta oración elimina la parte más importante: el arrepentimiento. El inconverso sólo es llamado a reconocerse pecador, pero nada de arrepentirse, por eso, la pregunta es: ¿Qué esta entregando el incrédulo en esta simple oración?. No lo sabemos, pero, lo que sí es seguro es que esta oración no refleja en nada que quién la haga, sea salvo, siendo que nuestro mismo Señor enseñó contra las repeticiones vanas de oraciones: Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos (Mateo 6:7).

Como podemos apreciar, el énfasis del evangelismo moderno está centrado en darle una seguridad al ser humano con respecto a su situación delante de Dios, que termina siendo falsa, sin importarle si aquellos que han escuchado este Evangelio adulterado son en realidad verdaderos convertidos.

 Consecuencias de un Mal Evangelismo

Todos estos errores han traído muchas consecuencias que han llegado a obstaculizar la labor evangelizadora de la iglesia. Veremos a continuación, las más importantes:

  • El mensaje del Evangelio es tergiversado. El error fundamental del evangelismo moderno. Se quita lo esencial del mensaje evangélico, su enfoque no es Cristo céntrico, ni tampoco hay un llamado verdadero al arrepentimiento, sólo a confesar pecados y aceptar a Cristo, aunque no se sepa qué es lo que realmente está aceptando el inconverso.
  • Se protege una falsa unidad mutilando la verdad. No podemos mantener la unidad si no está fundamentada en la verdad, tal como está en la Palabra de Dios. Al escribir a Tito, Pablo dice que los ancianos y obispos, entre otros requisitos, deben retener la palabra fiel para exhortar y convencer a los que la contradicen (Tito 1:9). Y no sólo los líderes, sino también todo creyente. Por este motivo, debemos luchar ardientemente por la fe (Judas 3), aunque nos quedemos solos o seamos excluídos.
  • Hace de inconversos, convertidos egoístas. Como se les enseña mediante el mensaje actual que Cristo les bendecirá o les solucionará todos sus problemas, estos creyentes sólo seguirán buscando las bendiciones y si éstas no llegan, simplemente se irán de la congregación donde estén asistiendo.
  • No hay evidencias de verdadera conversión. Como el evangelismo actual no se preocupa de confrontar al incrédulo con su pecado, les ha llevado a sentirse a gusto sin Cristo, siendo éstos tan pecadores como siempre, sin evidenciar cambios en sus vidas. Éstos son falsos creyentes y, según la Biblia, son como pámpanos que no llevan fruto y que serán quitados (Juan 15:2).
  • No se llama al arrepentimiento. A los incrédulos sólo se les insta a reconocer que son pecadores, sin decirles que se arrepientan de sus ofensas al Dios santo, lo cual es fundamental en el Evangelio, tanto en las palabras de Jesucristo (Lucas 13: 3 y 5), y la predicación de los apóstoles (Hechos 2:38).
  • No se les enseña el costo del discipulado. Jesús enseñó lo que costaba seguirle (Mateo 16:24 y 35). Pero los evangelistas modernos le muestran a los inconversos una falsa imagen de la vida cristiana, que en realidad, es sólo una corta luna de miel psicológica y que desaparece con las pruebas . Esto resulta del afán de los predicadores de anotarse más convertidos que en realidad son sólo convencidos.
  • El Evangelio se vende como un producto comercial. Ya no se anuncia, sino que se busca promocionar el Evangelio mediante adhesivos, marchas para Jesús, café concert y otras tácticas que parecen más entretenimiento que verdadera prédica.
  • El rechazo al Evangelio. Esto nos parece muy grave. Después que se les presenta un Evangelio liviano, agradable y a gusto con su estilo de vida, rechazan el Evangelio tal y como es presentado en la Biblia.

¿Qué concluiremos, pues?. El peligro de un evangelismo sin Cristo ha llevado a una situación peligrosa a la iglesia, donde la certeza de la Palabra de Dios ha sido cambiada por un puñado de incertidumbres que deben ser confirmadas por tácticas y contenidos que se apoyan solamente en los intereses, sentimentalismos y necesidades humanas y como hemos señalado, se alejan totalmente de la Escritura. Mientras las congregaciones, misiones y escuelas teológicas se preguntan qué hacer para que el evangelismo vuelva a ser efectivo en la predicación del Evangelio y realizado responsablemente, consideremos lo que nos dice la Biblia:  He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres (Eclesiastés 3:14).

Evangelismo

Publicado: 10 octubre, 2011 en Evangelismo

La predicación fiel de la Palabra de Dios es un tema que atañe a toda la Iglesia. No es solamente responsabilidad de los líderes eclesiásticos, sino también de todo creyente. Debemos cumplir con esta tarea que se nos ha encomendado, según las palabras del apóstol Pablo a los hermanos de Corinto:

«Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada». (1ª Corintios 9:16 y 17). 

Entonces, ¿qué es el evangelismo?. Es la forma en la cuál predicamos el Evangelio obedeciendo la comisión ordenada por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 28:19:

 «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;…» 

A menudo, se cree que el evangelismo debe ser una actividad principalmente enfocada a los incrédulos, pero la Biblia atestigua que también, dentro de la propia Iglesia, es necesario predicarlo por la creciente ignorancia escritural del pueblo de Dios, la entrada de ideas humanistas que han afectado la sana doctrina y para confrontar la vida de los creyentes. La carta de Pablo a los Gálatas o las advertencias de Pedro, Juan y Judas a los santos son ejemplos que nos muestran que frente a todas estas corrientes y estilos de vida que nos llevan al error, la predicación evangelística nos exhorta a perseverar en lo que hemos aprendido.

En esta sección, tendremos dos estudios en que trataremos el tema del Evangelismo: Por un lado, veremos las técnicas centradas en el hombre, en el apartado titulado Evangelismo Moderno. Como contraparte, mostraremos el método que la Escritura nos enseña para anunciar a Cristo, en el estudio titulado Evangelismo Bíblico. Es importante que confrontemos nuestras técnicas evangelísticas con lo que la Biblia nos manifiesta, para honrar a Dios en nuestra predicación y no dar cabida a los engaños de los esfuerzos humanos que nos alejan de la verdadera forma de evangelizar.

Dios y el Problema del Mal

Publicado: 10 octubre, 2011 en Temas Controversiales

DIOS Y EL MAL

El problema del mal es uno de los temas más recurrentes al momento de atacar la doctrina cristiana. Los no creyentes argumentan que la existencia del mal es contradictoria al proclamar el amor y la bondad de Dios tal como aparece en la Escritura. Por no dar respuestas adecuadas, los cristianos prefieren evadir el tema o argumentar desde la óptica humanista del libre albedrío o como han llegado a  decir algunos, que Satanás es el creador del mal. Pero estos intentos sólo llevan a los creyentes a tratar de justificar a Dios, pero caen en una tremenda falacia. El cristianismo bíblico ofrece la más lógica respuesta sobre el origen del mal. Ningún sistema filosófico o religioso la entregará mejor. No hay contradicción entre Dios y la existencia del mal. La Escritura es muy clara y no establece que esto sea un misterio. El tema del mal genera reacciones mas bien emocionales que de una respuesta escritural, la cual es INFALIBLE. Entonces, ésto nos lleva a la pregunta lógica: ¿ES DIOS EL CREADOR DEL MAL?.

Veamos la siguiente frase, muy usada por los no creyentes y que se basa en la paradoja de Epicúreo:

«Dios es todopoderoso y es amor (1). Entonces, si Dios es omnipotente, podría destruir el mal y como es amor, desea destruir el mal (2). Pero el mal aún existe (3), por tanto, el concepto cristiano de Dios es falso, o simplemente no existe (4).»

Las premisas del análisis que viene son interesantes:

El argumento se hace insostenible en la premisa 2: ¿Por qué Dios querría destruir el mal? Y, ¿por que desearía hacerlo?. Aquí, la definición de amor, bien, mal son las que importan para el debate lógico. ¿Qué definición pueden dar los no creyentes a estas palabras fuera de la enseñanza bíblica? Si no la dan, queda en claro que la definición que tengan no es bíblica y que, no estamos los creyentes obligados a responder desde la Escritura. Si algún no cristiano opina lo contrario, debe demostrar con la Biblia por qué el amor de Dios quiere y desea necesariamente el fin del mal.

En la premisa 1: ¿Qué definición de amor usaremos? Si define la premisa de amor 1 en base a la Biblia, debe sostenerla de igual forma en la premisa 2, pero, se da que por debajo, incluye SU propia definición de amor, por lo tanto, su argumento es totalmente ilógico y lo hace irrelevante. En otras palabras, el no cristiano debe definir sus propios términos. Si éstos son relativos, frente a una definición absoluta como lo muestra la Biblia, sus argumentación es incomprensible. Por lo tanto, su oposición es contradictoria.

La premisa 3, no puede establecerse sin la premisa 4. En otras palabras, la existencia del mal SÓLO se explica con la existencia del Dios bíblico, pues, sin un estándar ABSOLUTO de lo bueno, correcto, la existencia misma del mal pierde sentido. El no cristiano podrá definir por mal todo lo que él desaprueba, pero su estándar NO ES ABSOLUTO, ni mucho menos UNIVERSAL. Y si apela a un estándar absoluto, siempre terminará apelando indirectamente al carácter moral del Dios cristiano. Por ejemplo, como puede leerse en algunos blogs, una persona está contra la pena de muerte, y argumenta que Dios ordenó no matar, pero apoya el aborto como decisión de la madre sobre su bebé no nacido. Entonces, su propio argumento cae en contradicción, por usar UNA NORMA ABSOLUTA (Dios), para criticar o apoyar lo que él desaprueba o aprueba de forma RELATIVA (en este caso, el derecho a la vida).

Ahora bien, si el no cristiano afirma que Dios no existe, tampoco tiene ninguna base racional para decir que el mal existe. Por lógica, el conocimiento de Dios está antes que el conocimiento del mal. Si no se sabe con certeza la existencia de Dios, entonces el mal no se puede definir. Si apela el no cristiano en su argumento a la existencia del Dios bíblico para argumentar sobre el problema del mal, entonces su argumentación es pobre y no tiene razón de ser. Ahora, si algunos no cristianos dicen que esto es una prueba en contra de la existencia de Dios, deben seguir tratando de demostrar por qué Dios tendría que destruir el mal. Ni siquiera puede usar los argumentos de los eventos injustificados, pues, por definición bíblica, todo lo que Dios hace es JUSTIFICADO, porque Él lo ha decidido así.

¿Qué respuestas dan las cosmovisiones no cristianas? No pueden sostenerlas, pues caerían en contradicciones en lo que dicen sobre el mal natural y el mal moral. No podrán explicar cómo comenzó el mal y este aún continúa.

En resumen:

a) La existencia del mal no se puede sostener sin la existencia del Dios cristiano.

b) Esto significa que no hay estándar más alto que Él y si el no cristiano argumenta contra eso, debe encontrar un estándar igual o superior.

c) Si las definiciones que utiliza el no cristiano para el problema no son absolutas, ni universalmente aceptadas, su ataque se hace inofensivo.

d) Entonces, no hay contradicción entre el Dios amoroso y la existencia del mal.

Lo que enseña, entonces, la Escritura es:

1-Dios es soberano sobre SU creación y el ÚNICO con libre albedrío para actuar en ella.

2-Por tanto, Él ha decretado la existencia del mal, controlándolo en todos sus aspectos. Si no tienes un referente universal distinto a Dios para decir que esto es malo, entonces, por definición, ES BUENO. Recuerden Génesis, donde Dios vio que todo lo que había hecho era BUENO.

3- El objetivo tanto de la creación, la existencia del mal y la salvación es LA MANIFESTACIÓN DE SU GLORIA.

En conclusión, la única posición racional sobre la existencia del mal es la cosmovisión bíblica, porque no se destruye con este problema, pero las visiones no cristianas se hacen insostenibles porque caen en contradicciones.

LA RESPONSABILIDAD HUMANA

Dios ha decretado el mal, pues es su autor fundamental, pero HA RESPONSABILIZADO MORALMENTE AL SER HUMANO como autor material del mal. Dios no le rinde cuentas ni es responsable ante ningún ser humano por ésto, como dice Pablo en Romanos: Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? (Romanos 9:19 y 20).

Hay respuestas que los cristianos NUNCA deben decir a los no cristianos, por ser ilógicas y antibíblicas:

a) La libertad del hombre: El argumento es como sigue. Dios creo al hombre con la capacidad de elegir y tomar sus decisiones de forma libre e independiente de su Creador. Pero, el mal sólo se puede imputar al hombre mismo, pues, por lógica, Dios lo habría creado con el potencial para hacerlo
En el fondo, no encara esto el problema del mal, sino que defiende el libre albedrío humano: 1- Cambia el debate a por qué existe el mal en el universo de Dios a por qué Dios creó un universo con potencial para el mal y 2- Si los cristianos (y muchos no creyentes) defienden esta postura, presuponen que Dios sabía que existiría el mal, ya señalan  DIRECTA O INDIRECTAMENTE, tomando las premisas 1 y 2, que DIOS ES EL CREADOR DEL MAL. Queda aún el tema del mal natural: SÓLO DIOS PUEDE RELACIONAR EL MAL NATURAL AL MAL MORAL, por ejemplo, el Diluvio, terremotos y catástrofes. Ésto no quiere decir que cada catástrofe natural sea por males morales, pero Dios sí puede relacionarlos. Él es el autor tanto del mal material como del mal moral. Dios no está limitado a las leyes naturales, que, en el fondo, son la forma en las cuáles Él actúa con su creación.

b) El argumento moral. El requisito moral es otro argumento ilógico. Éste se basa en que si los humanos no están capacitados moralmente para obedecer a Dios, entonces, no son culpables del mal. Pero la Biblia enseña que el hombre es pecador y que carece de capacidad para obedecer pero es MORALMENTE RESPONSABLE, porque DEBE obedecer a Dios aunque no pueda. En otras palabras, la RESPONSABILIDAD MORAL humana se basa en LA SOBERANÍA DE DIOS: Dios dice que el hombre DEBE obedecer, porque DEBE HACERLO.

La Escritura enseña que Dios no sólo ejerce control inmediato sobre la mente del hombre, además Dios también determina soberanamente todas las disposiciones innatas y factores externos relacionados a la voluntad del hombre. Es Dios quien forma una persona en el útero, y es él quien dispone las circunstancias externas por su providencia. Por tanto, APELAR A LA LIBERTAD O INCAPACIDAD MORAL ES ANTIBÍBLICO.

Sólo la fe cristiana es el único camino a Dios y la salvación e intelectualmente, como vemos, no puede ser destruida. En otras palabras, en el cristianismo NO HAY MITOS , porque ellos se encuentran en las COSMOVISIONES NO CRISTIANAS. Los creyentes no deben desesperarse por lo que digan los no cristianos sobre el mal. Mientras no tengan argumentos lógicos, definiciones absolutas o demuestren bíblicamente lo que quieren impugnar, sus argumentos serán irrelevantes. Y en cuanto a los cristianos, tomando la siguiente cita del teólogo Vincent Cheung, debemos recordar lo siguiente:

«Aunque el mal del que hablamos sea en efecto negativo, el fin último, que es el de la gloria de Dios, es positivo. Dios es el único que posee valor intrínseco, y si decide que la existencia del mal en última instancia, servirá para glorificarlo, entonces el decreto es por definición bueno y justificado. Aquel que piensa que la gloria de Dios, no vale la pena de muerte y el sufrimiento de miles de millones de personas tiene una opinión muy elevada de sí mismo y la humanidad. El valor de una criatura sólo puede ser sacado de y dado por su creador, y a la luz de la finalidad para la que el creador lo hizo. Puesto que Dios es el único estándar de medida, si piensa que algo está justificado, entonces es, por definición, justificado. Los cristianos no deben tener ningún problema en afirmar todo esto, y aquellos a quienes les resulta difícil aceptar lo que la Escritura enseña explícitamente deberían reconsiderar su compromiso espiritual, para ver si están realmente en la fe».

*Este artículo está basado en el estudio del teólogo Vincent Cheung: The Problem of Evil (El Problema del Mal), en su libro The Author of Sin (El Autor del Pecado): http://www.vincentcheung.com