Archivos para noviembre, 2011

La Reprobación Soberana

Publicado: 14 noviembre, 2011 en Predestinación

«Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí«

(Romanos 9:13)

Entre las doctrinas que más rechazo generan en quienes no comprenden la soberanía de Dios, está la reprobación de los incrédulos, catalogada como cruel e injusta. Si bien es una doctrina que choca con la imagen de Dios que tienen muchos , la Biblia enseña de forma clara que la reprobación sí está presente y es parte de los decretos de Dios referente al destino eterno de sus creaturas racionales. Este aspecto de la predestinación causa la ira de aquellos que buscan interpretar la Biblia a su modo. Algunos arguyen que la causa de la reprobación es la falta de fe que les hace automáticamente condenados, basados en una visión totalmente humanista de la Escritura. Otros, que Dios pasa por alto a quienes no escoge para vida eterna. Lo cierto es que la Biblia señala que Dios es la causa de la reprobación, lo que tendermos ocasión de analizar en este estudio.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR REPROBACIÓN?

Para entender lo que es la reprobación, diremos que es  el acto de la soberana voluntad de Dios, manifestada en su justicia, por la cual Él rechaza a los pecadores que no ha elegido para vida eterna. Esta definición, por muy dura que nos parezca, se ajusta a la verdad bíblica. El rechazo no es pasivo, pues Dios ha determinado de manera activa y soberana no dar su gracia a los réprobos, lo que en lenguaje bíblico se expresa en la palabra aborrecer, como por ejemplo, lo muestra la Biblia en Romanos 9:13: Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí .  Esta definición nos enseña lo siguiente:

  1. La base de la reprobación: Esta no es otra que la soberanía de Dios. Así como vimos en la elección, la decisión eterna de Dios es activa y no simplemente un pasar por alto. Más adelante veremos cómo Dios actúa en los reprobados.
  2. La Ira y la Justicia de Dios: Dios revela su odio eterno hacia el pecado y aplica su justicia en el castigo de los reprobados. Como señala Pablo,  la ira de Dios se revela sobre quienes detienen con injusticia la verdad y viene sobre ellos (Romanos 1:18 y Colosenses 3:6).
  3. No son regenerados: Dios no otorga su gracia a los réprobos, por lo tanto ellos no son regenerados. No pueden nacer de nuevo, porque ya han sido destinados al castigo eterno.
  4. La reprobación se hizo en la eternidad: Como la elección, la reprobación de los malvados se hizo antes de la Creación. Por ejemplo, Judas señala que aquellos falsos maestros que entraron a las iglesias ya habían sido destinados de antemano para esa condenación (Judas 4).

DIOS ACTÚA EN LOS RÉPROBOS

Como señalamos anteriormente, Dios actúa de manera soberana y activa en la perdición de los reprobados. Muchos teólogos y creyentes sostienen que los réprobos pecan voluntariamente,  siendo la prueba más evidente de su condición eterna. Pero la Biblia enseña que Dios, al decidir en la eternidad, ha determinado las acciones de estos reprobados, desarrollando en ellos su consejo inmutable y eterno de manera activa. Como dice el Señor en Isaías: Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero (Isaías 46: 10), y también Daniel nos dice que nadie puede detener Su mano y preguntarle por qué hace ésto o aquello (Daniel 4:35). Veamos entonces, cómo actúa Dios:

  • El crea a los reprobados: La Biblia muestra que Dios es el creador  tanto de elegidos como réprobos. Como cita el autor de Proverbios: Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aún al impío para el día malo (Proverbios 16:4).  Pablo señala que Él, de un mismo barro crea vasos para honra (elegidos) y vasos para deshonra (reprobados) (Romanos 9:22-24). La Biblia también enseña que Dios aparta a los impíos antes de nacer:  Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentrias desde que nacieron (Salmo 58:3). En otras palabras, se reafirma la reprobación.
  • Les oculta el Evangelio: En la segunda carta a los Corintios, Pablo dice que el Evangelio está cubierto entre los reprobados (2ª Corintios 4:3), lo cual también vemos en el evangelio de Marcos, donde Jesús dice a sus discípulos que a los que están fuera del reino de Dios les habla en parábolas para que viendo,  vean y no perciban ;y oyendo no oigan y no entiendan, para que no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados (Marcos 4:11-12).
  • Están destinados a desobedecer: Consecuencia de lo anterior es que los reprobados no pueden obedecer al Evangelio, siendo el mismo Jesucristo para ellos piedra de tropiezo, como señala el apóstol Pedro en su primera epístola (1ª Pedro 2:8).
  • Su corazón es endurecido: El endurecimiento es el rechazo constante y vehemente a Dios. Pero este endurecimiento no es propio del reprobado: Dios endurece su corazón, como menciona Pablo, que Dios de quien quiere tiene misericordia y a quien quiere endurecer, endurece (Romanos 9:18).
  • Los entrega al pecado: Como Dios no les otorga su gracia, los entrega al pecado del cual no se arrepienten (Romanos 1:26).
  • Los humilla: Dios, que aborrece al que hace maldad (Salmo 5.5), lo humilla (Salmo 147:6), destruyendo su sabiduría y desechando su entendimiento (1ª Corintios 1:19 y 20).

Dios también utilizó a los reprobados para propósitos específicos. Por ejemplo, a Ciro, rey de los persas, a quien llama mi pastor, para que los judíos retornaran a Jerusalén y fuera reconstruido el templo (Isaías 44:28); y Asiria, llamada por Dios vara y báculo de mi furor para castigar a la idolatría en Jerusalén (Isaías 10:5 y 11).

LOS REPROBADOS:

Veremos ahora algunas características de los réprobos:

  • No creen: La incredulidad es lo más evidente en los reprobados. Ellos no creen en el Evangelio, como los judíos que rechazaron a Jesús, quien les dice que no creen porque no son de sus ovejas (Juan 10:26).
  • Son incapaces de hacer bien: Al ser entregados al pecado, los reprobados no hacen bien, pues su corazón de continuo piensa el mal (Génesis 6:3) y dicen en él: No hay Dios, corrompiéndose y haciendo lo malo (Salmo 14:1).
  • Su mente es enemiga de Dios: Al no ser regenerados, su mente es reprobada por Dios (Romanos 1:28), siendo Sus enemigos (Santiago 4:4). Por tal motivo, no entienden las cosas espirituales, porque para ellos son locura (1ª Corintios 1:18 y 2:14).
  • No hay paz para ellos: No hay paz para los reprobados (impíos) dice la Biblia (Isaías 48:22 y 57:21). Son como las olas del mar, que van de un lado a otro, porque siempre piensan en hacer maldad (Proverbios 6:18).

La Biblia llama a los reprobados necios (Salmo 14:1), malos (Isaías 44:22), hijos de desobediencia (Colosenses 3:6) y animales irracionales (Judas 10). También muestra que los réprobos son: desleales, sin afecto natural, soberbios, injuriosos, llenos de envidia, inmisericordes, inventores de males (Romanos 1:29 a 31), apóstatas que escucharán falsas doctrinas (1ª Timoteo 4:1), falsos profetas y maestros (2ª Pedro 2 y Judas v. 3-13), amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, aborrecedores de lo bueno y amadores más de los deleites que de Dios (2ª Timoteo 3:1 a 5).  Ahora bien, ¿cuál es el fin de la reprobación?

FIN Y PROPÓSITO DE LA REPROBACIÓN

El propósito más importante de la reprobación es manifestar LA GLORIA DE DIOS y su JUSTICIA en el castigo de los pecadores.  Salmos 92:7 dice que los impíos serán destruidos eternamente;  su camino perecerá (Salmo 1:6),  su destrucción será la muestra del poder y la ira de Dios (Romanos 9:22) y que serán echados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15). ¿En qué consiste este castigo? En la separación eterna de los pecadores y Dios, lo que la Biblia llama la muerte segunda, para ser atormentados sin fin, por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10).

El Evangelio (Última Parte)

Publicado: 5 noviembre, 2011 en Evangelio

EL LLAMADO DEL EVANGELIO

Después de leer toda esta explicación sobre de qué trata el Evangelio, te preguntarás: ¿POR QUÉ DEBO SABER ESTO? Hay una sola respuesta para tu pregunta: PORQUE DEBES SABER CUÁL ES TU SITUACIÓN ANTE DIOS:

 Tú, delante de Dios eres pecador. ESTAS MUERTO ESPIRITUALMENTE. Has ofendido al Dios santo y justo que aborrece el pecado y al pecador, no haciéndolo pasar por inocente. Por eso, estás bajo CONDENACIÓN ETERNA. NO puedes cumplir la Ley de Dios porque estás MUERTO.  La ley te hace culpable ante Dios. Ninguna cosas que hagas por tu propio esfuerzo te podrá salvar. No te servirán los rezos repetitivos, tener páginas abiertas de la Biblia, un comportamiento respetable o las obras de caridad. Todo lo que hagas para GANARTE a Dios será inútil, porque en este momento estás bajo su IRA.

Pero el mensaje del Evangelio es que Dios tiene salvación en JESUCRISTO y quién cree en Él tiene vida eterna. Tú no mereces la salvación, pero Dios, en su misericordia la ofrece de gracia, como un favor que no merecemos. Amigo o amiga que has leído este folleto, DEBES ARREPENTIRTE DE TUS PECADOS y TENER FE EN LA OBRA DE CRISTO, SU MUERTE EN LA CRUZ y su RESURRECCIÓN. Pasarás de MUERTE a VIDA. Cuando le recibas como SALVADOR, Él te RECONCILIARÁ con Dios y te LIBERARÁ DEL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS. Cuando le recibas como SEÑOR, Él tomara CONTROL de tu vida, transformándola.

Cuando hayas hecho esto, verás que el amor de Dios está únicamente en CRISTO. Fuera de Él, no hay amor, sólo condenación eterna. Por eso, recuerda siempre lo que dicela Biblia:

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»
(HECHOS 4:12)

DIOS TE BENDIGA

El Evangelio (Quinta Parte)

Publicado: 5 noviembre, 2011 en Evangelio

LOS RESULTADOS DE LA OBRA DE CRISTO

Para quien recibe a Cristo con genuino arrepentimiento y fe, la obra que Él realizó en la cruz no trae sólo la salvación del pecado, sino también:

  • Reconcilia al pecador con Dios: A través de la sangre de Cristo en la cruz, el pecador es reconciliado con Dios (Colosenses 1:21).
  • Justifica al pecador arrepentido:  La justificación es el veredicto divino que declara al pecador libre de toda culpa. La base de la justificación es la obra de Cristo y por medio de la fe, Dios justifica al nuevo convertido, dándole vida eterna (Romanos 1:17).
  • El pecador es regenerado: El Espíritu Santo le da un nuevo corazón al creyente, para responder al llamado del Evangelio. Esto es la regeneración, a la cuál también se le llama nacer de nuevo (Juan 3:6).
  • Paz con Dios: Al ser reconciliado y justificado, el pecador convertido tiene paz con Dios. Esta paz consiste en que ya no somos sus enemigos, pues por medio de la fe en Cristo el converso puede llegar al Padre (Romanos 5:1).
  • La seguridad de la salvación: Jesucristo dijo que el que oye su palabra y cree, tiene vida eterna, pasando de muerte a vida (Juan 5:24). Esta salvación, entonces, NO SE PIERDE.
  • La salvación es completa: Cuando el convertido recibe a Cristo, tiene la salvación completa, pero ésta es un proceso que terminará cuando Cristo vuelva (Filipenses 1:6).

LA VIDA CRISTIANA

La vida cristiana comienza cuando el pecador recibe a Cristo. Desde ese momento, va creciendo espiritualmente. Este crecimiento es llamado SANTIFICACIÓN, donde Dios va obrando en la vida del creyente. Sin embargo, debemos ocuparnos de nuestra salvación, sin descuidarla (Filipenses 2:12-13 y 2ª Pedro 1:10). Esta nueva vida incluye:

  • Una relación personal con Cristo: El creyente, al confiar en Jesús como su Salvador y Señor, va estableciendo una relación personal con Él.
  • Ser discípulo de Jesús: Al seguir a Jesús, el nuevo creyente también es un discípulo. Es necesario entender que ser discípulo esnegarse a sí mismo, siendo Cristo el centro de su vida, quedando todo bajo su señorío, siendo testimonio para otros.
  • Los frutos del Espíritu: El creyente va creciendo con los frutos que da el Espíritu Santo. Estos son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23). Mientras el espíritu actúa en la vida del creyente, estos frutos se irán manifestando.
  • La oración: La oración es la manera en que podemos hablar con Dios. En la oración reconocemos la gloria de Dios, confesamos nuestros pecados, le agradecemos por sus bendiciones, pedimos por nuestras necesidades y dejamos que todo se haga en Su Voluntad. Todo, en nombe de Jesús, el único intermediario entre Dios y el creyente.
  • Arrepentirse de los pecados diarios: Este arrepentimiento, distinto al arrepentimiento salvador, es importante para no perder la comunión con Dios. Los cristianos aún pecan, por eso es importante confesar diariamente nuestros pecados.
  • La lectura de la Biblia: Leer la Palabra de Dios es muy importante. En ella encontramos cómo podemos hacer la voluntad de Dios y como vivir  la vida cristiana. También, la lectura de la Biblia nos ayudará a compartir el Evangelio con otros y nos fortalecerá en la fe.
  • Reunirse con otros cristianos: La vida cristiana no es sólo individual, sino también comunitaria. Congregarse (reunirse) con otros creyentes es importante porque encontramos consuelo, estudiamos la Palabra de Dios, nos perfeccionamos en los frutos del Espíritu, adoramos a Dios y le glorificamos con acción de gracias. Aunque también hay problemas dentro de las congregaciones, el creyente debe tener puesta la mirada en Jesús. El creyente, así, pasa a ser parte de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, donde Él es la Cabeza (Efesios 1:22-23) y que está formada por todos los creyentes de todo lugar y época.

Mucha gente piensa que recibir a Cristo es una forma de solucionar sus problemas, recibir beneficios materiales o ser espiritualmente superiores. Pero no es así: Los problemas pueden aumentar, podemos perder todo lo que tenemos y el orgullo de sentirse «espirituales» es derribado. La vida cristiana no es fácil: Habrá que renunciar a muchas cosas, el creyente tendrá la oposición de familiares, amigos y cercanos que le mirarán con simpatía, pero que esperarán un error para acusarle. Pero también el creyente debe saber que nmada nos alejará del amor de Dios: ni lo alto, ni lo profundo, ni las angustias, nada. Porque a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, siendo en Cristo más que vencedores (Romanos 8:28 y 38-39).

El Evangelio (Cuarta Parte)

Publicado: 4 noviembre, 2011 en Evangelio

LA SALVACIÓN ES POR GRACIA

Hemos señalado anteriormente que la obra de Cristo trae salvación para todos aquellos que creen en Él. Todos, al preguntar a qué vino el Hijo de Dios, correctamente responden que lo hizo para salvarnos. Pero, ¿qué es la salvación?. Veamos lo que dice el apóstol Pablo:

«…y por medio de él (Cristo) reconciliar todas las cosas, así como las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la pz mediante la sangre de su cruz» (Colosenses 1:20).

Este versículo nos presenta un aspecto de la salvación: La reconciliación de todas las cosas en Cristo. Pero también es Cristo:

«en quién tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados, según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7).

En este otro versículo aparece otro aspecto de la salvación: La liberación y el perdón de los pecados. Pero también hay dos palabras muy importantes:

  • Redención: ¿Qué es redimir?. En la Antigüedad, los esclavos y cautivos eran liberados mediante el pago de un rescate, que tenía un precio. Este rescate era cancelado por quién liberaba a estas personas. Eso era la redención. Todos los seres humanos son esclavos del pecado, pero Cristo, con su sangre en la cruz pagó por nuestro rescate. En otras palabras, nos redime, liberándonos del pecado y sus consecuencias.
  • Gracia: ¿Merecemos nosotros esta salvación tan grande?. La respuesta rotunda es NO. Nada de lo que hagamos humanamente nos hace dignos de ser salvados. Sólo nos corresponde la condenación eterna. Pero la Biblia nos enseña que la salvación es por gracia. La gracia es el acto misericordioso de Dios de salvar a los pecadores que ponen su fe en Cristo. Esta gracia es un favor que no merecemos: Pablo dice que por gracia el pecador que ha puesto su fe en Cristo es salvo y esto, es un don de Dios (Efesios 2:4,5 y 8); y Jonás, el profeta que estuvo tres días en el vientre del gran pez escribió: La salvación es de Jehová (Jonás 2:9).

Dios ha dado su dádiva de vida eterna, que es Jesús, la cual nos salva del pecado y de su consecuencia: LA MUERTE ETERNA (Romanos 6:23). Ahora, te preguntarás: ¿Cómo puedo recibir esta salvación?

¡ARREPENTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO!

La Biblia muestra que para recibir la salvación, debemos arrepentirnos y creer en el Evangelio (Marcos 1:15).  Vamos a explicar en qué consiste esto:

  • El Arrepentimiento: Mucha gente cree que arrepentirse es sentir remordimiento por los pecados, hacer votos voluntarios para no hacer el mal o un desahogo emoconal por la culpa. Eso no es lo que enseña la Biblia. ¿Qué es, entonces, el arrepentimiento?. Es un cambio de actitud y cambio de vida. Literalmente, la palabra arrepentimiento quiere decir cambio de mente. Siendo así,  ¿cuándo el arrepentimiento es verdadero? Cuando sentimos tristeza por el pecado, lo que nos lleva a pedir perdón por ofender al Dios santo, quien nos perdona y borra nuestros pecados cuando se los confesamos y dejamos nuestra vida pecaminosa para seguir a Jesús. Este es el arrepentimiento salvador  que hacemos cuando recibimos a Cristo.
  • La Fe: La salvación es por la fe en Jesús, algo que la Biblia deja muy claro. Es sólo por medio de Él que podemos llegar al Padre, según sus propias palabras: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie viene al Padre sino por Mí» (Juan 14:6). La fe en Cristo nos da vida, pero esta fe no es simplemente un conocimiento intelectual, una esperanza insegura ni se basa en milagros o señales. La fe salvadora es CREER (CONFIAR) en que la obra de Cristo es suficiente para la salvación, recibiéndole como SALVADOR y SEÑOR  de nuestra vida.  Esta fe nos lleva a una relación personal con Jesús, que nos da la seguridad que Él murió por nuestros pecados (Jesús es Salvador) y que produce sumisión a Él, mandando en nuestra vida para hacer Su Voluntad (Jesús es Señor).

Resumiendo lo que hemos explicado en esta parte, señalemos que la Biblia enseña que la salvación es por la gracia misericordiosa de Dios y la recibimos cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y confiamos en Cristo como  Salvador y Señor de nuestra vida. En la quinta parte del Evangelio, veremos lo que ocurre cuando una persona ha recibido a Jesús.

El Evangelio (Tercera Parte)

Publicado: 3 noviembre, 2011 en Evangelio

LA OBRA DE CRISTO

Cuando explicamos la definición del Evangelio, dijimos que era el plan de salvación eterna de Dios realizado en la persona y obra de Su Hijo, Jesucristo. Esto es el centro del mensaje evangélico:

CRISTO MURIÓ POR LOS PECADOS EN LA CRUZ, PARA SATISFACER LA JUSTA IRA DE DIOS, SUFRIENDO EN NUESTRO LUGAR, RESUCITANDO AL TERCER DÍA, VENCIENDO A LA MUERTE, PARA QUE TODO AQUEL QUE CREA EN ÉL, TENGA VIDA ETERNA.

Ahora, vamos a explicar lo que significó la obra de Cristo en la cruz:

Dios, siendo SANTO y JUSTO, debe CASTIGAR el pecado. Por eso, exige que el pecador pague eternamente  por ofender Su santidad. Ningún ser humano es considerado justo por Dios (Romanos 3:10 al 12). Entonces, la perfecta obra de Cristo satisface la ira de Dios y a la vez, muestra su misericordia con los pecadores:

1- Dios imputó sobre Jesús los pecados pasados, presentes y futuros  de todos aquellos que creen en Él, haciéndolo pecado por nosotros (2ª Corintios 5:21).

2- Cristo fue nuestro sustituto, muriendo en nuestro lugar, para que Dios derramara su ira sobre Él. Es decir, Dios castigó a su propio Hijo, mostrando a la vez su justicia y su misericordia. Isaías, el profeta, nos dice que Él fue herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados (Isaías 53:5)

3- Cristo fue nuestra propiciación, es decir, el sacrificio que calmó la justa ira de Dios (Romanos 3:25).  Al morir en la cruz, Cristo exclamó «consumado es», quedando la deuda que teníamos en nuestra contra, totalmente pagada (Colosenses 2:13-14).

Entonces, el sacrificio de Cristo reconcilia a Dios con el hombre , haciendo la paz mediante su  sangre derramada en la cruz (Colosenses 1:20) y también, libera a todo aquel que cree, del pecado y la condenación eterna.

¿Cómo pudo Jesús hacer ésto? Lo hizo, porque Él es DIOS:

  • A los judíos que discutían con Él, les dice YO SOY (Juan 8:58), que es el nombre con que Dios se presentó a Moisés Éxodo 3:14).
  • A los creyentes de Colosas, Pablo les dice que en Cristo habita corporalmente la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).
  • Pablo lo declara cuando le escribe a Tito sobre la manifestación gloriosa de «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tito 2:13).

Pero Jesús también es HOMBRE:

  • Él estuvo cansado (Juan 4:6).
  • Él tuvo hambre (Mateo 4:2).
  • Él fue tentado
  • Por eso, el autor de Hebreos dice: «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado» (Hebreos 4:15). Y aquí está lo importantes: Jesús NO TUVO PECADO, por eso su muerte en la cruz fue expiatoria, es decir, borró nuestra culpa con su sacrificio por el pecado.

Jesús, la segunda persona de la Trinidad se encarnó y siendo verdadero Dios y verdadero hombre, vino a:

  • Revelar a Dios ante los hombres: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9).
  • Hacer la voluntad de Dios y así, glorificarlo: «Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese» (Juan 17:4).
  • Salvar a su pueblo de sus pecados: Mateo, en su Evangelio, muestra que los nombres del niño nacido en Belén explican su venida: Emanuel (Dios con nosotros) y Jesús (Dios salva) (Mateo 1:21 y 23).
  • Destruir las obras del diablo (Juan 12:31 y Hebreos 2:14).
  • Ser ejemplo a todos los que creen en Él: «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas» (1ª Pedro 2:21).

Pero hay otra razón importante: El hombre finito sufre la ira de Dios por sus pecados, pagándolos por un tiempo sin fin. Jesús, en cambio, siendo Dios infinito, sufrió la ira del Padre por un tiempo limitado, cuando estuvo en la cruz. Es decir, Jesucristo hizo el pago infinito por el pecado, de una vez y para siempre (Hebreos 10:12).

La resurrección de Cristo es otra parte esencial del Evangelio y también es muy importante porque:

  • Evidencia que Dios es verdadero.
  • Muestra el poder de Dios sobre la muerte, levantando a Cristo de entre los muertos.
  • Es un testimonio para la resurrección de los seres humanos. Sólo el cristianismo se funda en esta esperanza.
  • La vida eterna resucitada comienza cuando creemos en Cristo. Como dice Pablo, que nueva vida tenemos en Cristo
  • Cuando el Señor vuelva, quienes han creído y ahora están muertos, serán resucitados y serán transformados aun cuerpo de gloria y quienes estén vivos en ese gran día, también lo serán.

Esta es la obra perfecta que Jesús hizo. Este es el plan eterno de salvación que predicamos, pero ¿en qué consiste esta salvación tan grande y cómo  podemos recibirla?. Lo veremos en la cuarta parte del Evangelio.