Archivos para 5 noviembre, 2011

El Evangelio (Última Parte)

Publicado: 5 noviembre, 2011 en Evangelio

EL LLAMADO DEL EVANGELIO

Después de leer toda esta explicación sobre de qué trata el Evangelio, te preguntarás: ¿POR QUÉ DEBO SABER ESTO? Hay una sola respuesta para tu pregunta: PORQUE DEBES SABER CUÁL ES TU SITUACIÓN ANTE DIOS:

 Tú, delante de Dios eres pecador. ESTAS MUERTO ESPIRITUALMENTE. Has ofendido al Dios santo y justo que aborrece el pecado y al pecador, no haciéndolo pasar por inocente. Por eso, estás bajo CONDENACIÓN ETERNA. NO puedes cumplir la Ley de Dios porque estás MUERTO.  La ley te hace culpable ante Dios. Ninguna cosas que hagas por tu propio esfuerzo te podrá salvar. No te servirán los rezos repetitivos, tener páginas abiertas de la Biblia, un comportamiento respetable o las obras de caridad. Todo lo que hagas para GANARTE a Dios será inútil, porque en este momento estás bajo su IRA.

Pero el mensaje del Evangelio es que Dios tiene salvación en JESUCRISTO y quién cree en Él tiene vida eterna. Tú no mereces la salvación, pero Dios, en su misericordia la ofrece de gracia, como un favor que no merecemos. Amigo o amiga que has leído este folleto, DEBES ARREPENTIRTE DE TUS PECADOS y TENER FE EN LA OBRA DE CRISTO, SU MUERTE EN LA CRUZ y su RESURRECCIÓN. Pasarás de MUERTE a VIDA. Cuando le recibas como SALVADOR, Él te RECONCILIARÁ con Dios y te LIBERARÁ DEL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS. Cuando le recibas como SEÑOR, Él tomara CONTROL de tu vida, transformándola.

Cuando hayas hecho esto, verás que el amor de Dios está únicamente en CRISTO. Fuera de Él, no hay amor, sólo condenación eterna. Por eso, recuerda siempre lo que dicela Biblia:

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»
(HECHOS 4:12)

DIOS TE BENDIGA

El Evangelio (Quinta Parte)

Publicado: 5 noviembre, 2011 en Evangelio

LOS RESULTADOS DE LA OBRA DE CRISTO

Para quien recibe a Cristo con genuino arrepentimiento y fe, la obra que Él realizó en la cruz no trae sólo la salvación del pecado, sino también:

  • Reconcilia al pecador con Dios: A través de la sangre de Cristo en la cruz, el pecador es reconciliado con Dios (Colosenses 1:21).
  • Justifica al pecador arrepentido:  La justificación es el veredicto divino que declara al pecador libre de toda culpa. La base de la justificación es la obra de Cristo y por medio de la fe, Dios justifica al nuevo convertido, dándole vida eterna (Romanos 1:17).
  • El pecador es regenerado: El Espíritu Santo le da un nuevo corazón al creyente, para responder al llamado del Evangelio. Esto es la regeneración, a la cuál también se le llama nacer de nuevo (Juan 3:6).
  • Paz con Dios: Al ser reconciliado y justificado, el pecador convertido tiene paz con Dios. Esta paz consiste en que ya no somos sus enemigos, pues por medio de la fe en Cristo el converso puede llegar al Padre (Romanos 5:1).
  • La seguridad de la salvación: Jesucristo dijo que el que oye su palabra y cree, tiene vida eterna, pasando de muerte a vida (Juan 5:24). Esta salvación, entonces, NO SE PIERDE.
  • La salvación es completa: Cuando el convertido recibe a Cristo, tiene la salvación completa, pero ésta es un proceso que terminará cuando Cristo vuelva (Filipenses 1:6).

LA VIDA CRISTIANA

La vida cristiana comienza cuando el pecador recibe a Cristo. Desde ese momento, va creciendo espiritualmente. Este crecimiento es llamado SANTIFICACIÓN, donde Dios va obrando en la vida del creyente. Sin embargo, debemos ocuparnos de nuestra salvación, sin descuidarla (Filipenses 2:12-13 y 2ª Pedro 1:10). Esta nueva vida incluye:

  • Una relación personal con Cristo: El creyente, al confiar en Jesús como su Salvador y Señor, va estableciendo una relación personal con Él.
  • Ser discípulo de Jesús: Al seguir a Jesús, el nuevo creyente también es un discípulo. Es necesario entender que ser discípulo esnegarse a sí mismo, siendo Cristo el centro de su vida, quedando todo bajo su señorío, siendo testimonio para otros.
  • Los frutos del Espíritu: El creyente va creciendo con los frutos que da el Espíritu Santo. Estos son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23). Mientras el espíritu actúa en la vida del creyente, estos frutos se irán manifestando.
  • La oración: La oración es la manera en que podemos hablar con Dios. En la oración reconocemos la gloria de Dios, confesamos nuestros pecados, le agradecemos por sus bendiciones, pedimos por nuestras necesidades y dejamos que todo se haga en Su Voluntad. Todo, en nombe de Jesús, el único intermediario entre Dios y el creyente.
  • Arrepentirse de los pecados diarios: Este arrepentimiento, distinto al arrepentimiento salvador, es importante para no perder la comunión con Dios. Los cristianos aún pecan, por eso es importante confesar diariamente nuestros pecados.
  • La lectura de la Biblia: Leer la Palabra de Dios es muy importante. En ella encontramos cómo podemos hacer la voluntad de Dios y como vivir  la vida cristiana. También, la lectura de la Biblia nos ayudará a compartir el Evangelio con otros y nos fortalecerá en la fe.
  • Reunirse con otros cristianos: La vida cristiana no es sólo individual, sino también comunitaria. Congregarse (reunirse) con otros creyentes es importante porque encontramos consuelo, estudiamos la Palabra de Dios, nos perfeccionamos en los frutos del Espíritu, adoramos a Dios y le glorificamos con acción de gracias. Aunque también hay problemas dentro de las congregaciones, el creyente debe tener puesta la mirada en Jesús. El creyente, así, pasa a ser parte de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, donde Él es la Cabeza (Efesios 1:22-23) y que está formada por todos los creyentes de todo lugar y época.

Mucha gente piensa que recibir a Cristo es una forma de solucionar sus problemas, recibir beneficios materiales o ser espiritualmente superiores. Pero no es así: Los problemas pueden aumentar, podemos perder todo lo que tenemos y el orgullo de sentirse «espirituales» es derribado. La vida cristiana no es fácil: Habrá que renunciar a muchas cosas, el creyente tendrá la oposición de familiares, amigos y cercanos que le mirarán con simpatía, pero que esperarán un error para acusarle. Pero también el creyente debe saber que nmada nos alejará del amor de Dios: ni lo alto, ni lo profundo, ni las angustias, nada. Porque a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, siendo en Cristo más que vencedores (Romanos 8:28 y 38-39).