La Doctrina Bíblica del Pecado

Publicado: 5 febrero, 2012 en Pecado

«Con misericordia y verdad se corrige el pecado,
    Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal».

(Proverbios 16:6)

El problema del pecado es uno de los temas más importantes de la Escritura. Sin embargo, es uno de los menos predicados tanto en las congregaciones como en la actividad evangelística. Esto se debe a la entrada de ideas humanistas que provienen de la filosofía, la psicología y las religiones orientales, provocando el rechazo a la revelación bíblica sobre este tema. Los distintos enfoques humanos sobre el pecado se basan en planteamientos éticos que tratan de minimizar o negar de manera tajante la realidad de la naturaleza pecaminosa del ser humano. Dentro de las iglesias de corriente neo-evangélica, por ejemplo, se ha popularizado la sanidad interior, que niega la responsabilidad personal al pecar, atribuyendo el origen del pecado a traumas y conflictos del pasado no resueltos. En muchas de las denominaciones históricas, el tema es abordado de manera superficial, afectando la predicación del Evangelio, donde el pecado sólo es un paso más, sin explicar su gravedad y consecuencias. Entre los no creyentes, las interpretaciones sobre la naturaleza del pecado van desde el ateísmo hasta el esoterismo. Los ateos señalan que la idea del pecado tal como es enseñada en la Escritura es sólo un invento de los cristianos para mantener a los creyentes bajo el temor al infierno. Los naturalistas rechazan el pecado, señalando que la naturaleza humana es buena y que se va corrompiendo debido a su interacción social.  En la psicología, el pecado es asociado al sentimiento de culpa del cual las personas deben ser liberadas para alcanzar el equilibrio psíquico.  Entre los neo gnósticos y orientalistas esotéricos, el pecado es una manifestación de la degradación del mundo físico, contrapuesto a lo etéreo, más puro y estimable a alcanzar. Pero la historia, con las atrocidades que los seres humanos han perpetrado y aún perpetran, confirma la revelación bíblica sobre la universalidad del pecado. El apóstol Pablo sentencia en Romanos que todo el mundo está bajo pecado (Romanos 3:8).  Pero, lo más importante es destacar que la enseñanza bíblica sobre el pecado implica conceptos desagradables para el ser humano, que van contra toda idea de considerar la naturaleza humana como víctima del mal, mostrando, en cambio, que todo pecador es un aborrecedor de Dios (Romanos 1:30).

EL CARÁCTER DE DIOS Y EL PECADO

No se puede definir ni entender el pecado sin antes conocer a Dios. El rechazo a la doctrina escritural sobre el pecado está relacionado con el desconocimiento del carácter de Dios. Si la gente no teme al pecado y sus consecuencias, es porque no conoce al Dios bíblico. Los pecadores sólo conocen un atributo divino: el amor. Por eso,  rechazan cuando se les predica sobre otros atributos que tiene relación con la actitud de Dios hacia el pecado: la santidad, la ira y la justicia. A esto ha contribuido el evangelismo actual, que presenta una imagen distorsionada de Dios, lo cual lleva a que los oyentes no entiendan bíblicamente lo que significa ser pecador. Si no se conoce a Dios, el pecador no sabrá a quién debe pedirle perdón, ni mucho menos  quién puede salvarle o condenarle. Para definir lo que es el pecado, veremos los tres atributos morales que mencionamo anteriormente

  1. La Santidad de Dios: La Biblia muestra que Dios es santo, siendo el centro de su carácter moral. Varios pasajes ensalzan el carácter santo de Dios en contraposición a la naturaleza pecadora del ser humano: «¡Ay de mí! que soy muerto» exclama el profeta Isaías, quien continua diciendo que él, siendo hombre inmundo, ha visto a Dios (Isaías 6:5). ¿Cómo se relaciona la santidad de Dios con el pecado? Dios, al ser santo, está separado de todo mal, como nos dice el profeta Habacuc: Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver agravio (Habacuc 1:13). Esto nos muestra que Dios es moralmente perfecto.  Dios, al ser infinito, es infinitamente santo, por tanto, todo pecado por muy pequeño que sea es infinitamente ofensivo a Él. Dios ha dado su Ley perfecta, prohibiendo el pecado y que es la expresión de Su carácter santo, lo cual reconoce el apóstol Pablo cuando escribe que la ley es santa y el mandamiento santo, justo y bueno (Romanos 7:12).
  2. La Ira de Dios: La ira de Dios puede ser comprendida como Su eterno odio hacia el pecado y los pecadores. Es la manifestación de Su santidad en contra del mal. Como hemos señalado, esta ira santa hace que Él aborrezca al malo, como lo evidencia el Salmo 11:6 : Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Pero para aquellos que creen que la ira de Dios sólo se manifestaba en tiempos veterotestamentarios, en el Nuevo Testamento se nos dice que la ira de Dios se revela contra toda maldad de los seres humanos (Romanos 1:18), que la ira de Dios viene sobre los pecadores (Colosenses 3:6) y el mismo Señor Jesucristo señala que aquel que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él (Juan 3:36).
  3. La Justicia de Dios: La ira de Dios hace que él deba ser justo en castigar el pecado, siendo la manera en la cual vindica su carácter santo.  «Dios es juez justo» dice el Salmo 7:11, que no tendrá por inocente al malvado (Nahum 1:3), siendo su destino final la separación eterna de Dios. En el gobierno moral del universo, Dios aplica su justicia para mantener su creación santa. El castigo debe ser infinito, porque Él es infinito.

En base a esto, definamos el pecado como todo aquello en el ser humano que no exprese o sea contrario al carácter santo de Dios, quién manifiesta su ira hacia los pecadores y aplica su justicia en castigarlos.

TÉRMINOS BÍBLICOS PARA DESCRIBIR EL PECADO

Para comprender lo que dice la Escritura sobre el pecado, veremos  que la terminología utilizada por los escritories bíblicos tanto en hebreo como en griego, apuntan a explicar la gravedad del pecado y sus consecuencias. Pero también nos muestra cómo se relaciona el pecado con el carácter de Dios y cómo trata con el ser humano. Veamos algunas palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento que nos ayudarán a entender cómo expresa la Escritura la idea de pecado:

a) En hebreo (Antiguo Testamnento):

  • Jattat: Esta palabra alude a la idea de «errar al blanco». Aparece 522 veces , por ejemplo, en Jueces 20:16. Esta palabra se relaciona con la idea de mal moral contra Dios. Otros textos: Proverbios 8:36 y Lamentaciones 5.7.
  • Ra: Tiene la connotación de malo. La idea de esta palabra alude a algo que se rompe o arruina, aunque también puede significar calamidad. Indica también algo injurioso y moralemnte incorrecto (Génesis 3:5).
  • Pasha: Este término inidca la idea de rebelión o transgresión. Podemos encotrarlo en 1 Reyes 8:50, 2 Reyes 3:5 e Isaías 1:2.
  • Taá: Esta palabra expresa la idea de extravío o descarrío premeditado. Aparece en el Salmo 58:3, Isaías 53:6 y Ezequiel 44:10 y 15.

b) En griego (Nuevo Testamento)

  • Kakós: Este término se usa como alusión al mal físico y al mal moral. Veamos en  Mateo 21:41: Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo». También aparece en  Hechos 9:13 y Romanos 17:5.
  • Poneros: Este término implica mal moral. Aparece en Mateo 12:39: «El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás». Veamos Hechos 17:5: «Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo». Otros pasajes son 1 Tesalonicenses  5:22 y Hebreos 3.12.
  • Asebes: Este término significa impío, que no tiene reverencia a Dios. En Romanos 4.5, Pablo utiliza esta palabra para señalar que el que cree a quién justifica al impío, le es contado por justicia.
  • Hamartia: Esta palabra se relaciona con la hebrea ‘jattat’, de «errar en el blanco». El contexto en que se ocupa esta palabra en los Evangelios se relaciona con el perdón y la salvación, por ejemplo, en Juan 1:29. De esta palabra viene el término Hamartiología, que estudia el origen y naturaleza del pecado.
  • Anomos: Literalmente, esta palabra quiere decir sin ley. Indica el rechazo a la ley de Dios, como muestra 1 Timoteo 1:9: «..conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas..».

Entonces,  estos términos nos muestran que la desobediencia y rebelión contra Dios, el mal moral cometido por los seres humanos y la variedad de formas que el mal toma, son parte de la enseñanza bíblica sobre el pecado.

FORMAS EN QUE SE MANIFIESTA EL PECADO

Ya hemos estudiado cómo se relaciona el pecado con el carácter de Dios y cuál es la terminología que la Biblia utiliza para expresar su enseñanza sobre él. Nos corresponde ahora ver cómo el pecado se manifiesta en los seres humanos en cada aspecto de su vida.

  1. Pecado Imputado: Según la Escritura, por un hombre entró el pecado al mundo, y por consiguiente la muerte, que es la paga del pecado, pasó a todos los seres humanos, por cuanto todos pecaron (Romanos 5.12). Según esto, el pecado cometido por Adán también fue hecho indirectamente por todos, debido a que Adán representó a toda la raza humana en el huerto del Edén.  En otro aspecto, se considera que el pecado imputado también se relaciona con la ley entregada a Moisés, donde cada pecado cometido fue considerado como violación a los mandamientos divinos y que merecía la muerte. Por eso, la ley exige la muerte del pecador (Romanos 6:23).
  2. Pecado de Naturaleza: Debido al pecado de Adán, todo ser humano nace con una naturaleza pecaminosa, a excepción de Jesucristo, el único nacido sin pecado.  Aunque trataremos más en detalle este tema en un estudio posterior, debemos decir que somos pecadores desde que nacemos, como lo muestra el Salmo 51:5:  He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.  Esto nos enseña que todos estamos dispuestos a pecar, porque la depravación del ser humano es total.
  3. Pecado Personal: Como somos pecadores, cada día pecamos en contra del Dios tres veces santo. Todo ser humano sabe que peca, pero prefiere negar esta realidad al considerarlo sólo como un error. Por eso Pablo señala enfáticamente que no hay bueno, no hay quién busque a Dios (Romanos 3: 10 al 20).

La manera en que el pecado se manifiesta en los seres humanos es mostrada en la Biblia con mucho realismo. El ser humano no comprende la gravedad del pecado, porque rechaza a Dios y su revelación, lo que evidencia que no podemos darle solución a un problema que es parte de nuestra propia naturaleza.  Por eso, en nuestro siguiente estudio, veremos qué significa ser pecador y cómo el pecado ha roto la relación entre Dios y el ser humano.

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